Cuando un trabajador pierde su empleo, la ayuda principal del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) suele ser la prestación contributiva por desempleo, conocida como paro. Sin embargo, para poder acceder a esta prestación es necesario cumplir un requisito básico: haber cotizado al menos 360 días.
Si no se alcanza ese mínimo, existe otra alternativa, el subsidio por insuficiencia de cotización. Este subsidio está pensado precisamente para quienes no llegan al año cotizado.
Ahora bien, muchas personas se hacen una pregunta importante antes de solicitarlo: si pido el subsidio, ¿pierdo los días cotizados que tenía acumulados para el paro?
La respuesta es que las cotizaciones utilizadas para acceder al subsidio se consumen en su totalidad. Por eso, antes de solicitarlo conviene valorar si es mejor pedir esta ayuda o esperar a reunir los días necesarios para cobrar el paro.
Al solicitar el subsidio por insuficiencia de cotización se consume los días cotizados
Para acceder al subsidio por insuficiencia de cotización, hay que tener entre 90 días cotizados y 180 días cotizados. Lo lógico es pensar que si se tienen por ejemplo 359 días y por un día no puedes solicitar el paro, pedir este subsidio que con 180 días puedes cobrar seis meses de prestación o 21 meses si hay responsabilidades familiares y guardarse el resto para acumularlo para en un futuro completarlo para poder pedir el paro.
Pero la realidad es que si se accede al subsidio se pierde la totalidad. Es decir, aunque se pidan 180 días cotizados y tú tengas 359, no vas a consumir 180 días cotizados, sino la totalidad, tu contador se pone a 0.
Así lo ha confirmado el propio SEPE en su web.
Las cotizaciones para el paro se acumulan de un trabajo a otro
Lo primero que hay que saber es que las cotizaciones para el paro se acumulan entre diferentes trabajos, siempre que no se hayan utilizado antes para cobrar una prestación.
El SEPE tiene en cuenta las cotizaciones de los últimos seis años. Todas las cotizaciones que existan en ese periodo se suman para comprobar si el trabajador alcanza los 360 días necesarios para cobrar la prestación contributiva.
Esto significa que una persona puede ir acumulando cotizaciones a lo largo de distintos empleos hasta alcanzar el mínimo necesario.
Diferencias entre el subsidio por desempleo y el paro
Otra cuestión importante antes de tomar la decisión es entender las diferencias entre el paro y el subsidio por desempleo.
La principal diferencia es que la prestación contributiva sí cotiza a la Seguridad Social, mientras que los subsidios no. Esto puede tener efectos en el futuro, especialmente de cara a prestaciones como la jubilación.
Además, el subsidio exige cumplir otros requisitos, como no superar el límite de rentas, concretamente que no superen el 75% del SMI en vigor.
En ambos casos es obligatorio renovar la demanda de empleo (sellar el paro). Sin embargo, en los subsidios también es necesario renovar la ayuda cada tres meses.
Las cuantías del paro y del subsidio son diferentes
La prestación contributiva se calcula a partir de las bases de cotización de los últimos 180 días trabajados, lo que determina la llamada base reguladora.
Durante los primeros seis meses se cobra el 70% de la base reguladora, y posteriormente el 60%, siempre respetando los límites máximos y mínimos establecidos por el SEPE.
En cambio, los subsidios se calculan tomando como referencia el IPREM. Actualmente, las cuantías se sitúan aproximadamente en:
- 570 euros mensuales durante los primeros seis meses.
- 540 euros mensuales los seis meses siguientes.
- 480 euros mensuales en los meses posteriores.
Por este motivo, la cuantía del subsidio suele ser inferior a la del paro.
¿Pedir el subsidio o esperar al poder cobrar el paro?
Teniendo en cuenta todo esto, ahora solo toca saber si es más aconsejable pedir el subsidio o bien esperar a poder pedir el paro.
Si quieres conocer con más detalle cuándo puede ser mejor pedir una ayuda u otra, puedes consultar también este análisis sobre qué conviene más: solicitar un subsidio o esperar a cobrar el paro.

