Cuando una empresa quiere prescindir de un trabajador no siempre tiene que empezar entregĂĄndole una carta de despido y mĂĄs aĂșn cuando posiblemente no tenga razones para despedirlo y hacerlo conlleve a tener que pagar una indemnizaciĂłn por despido improcedente. En estos casos la abogada Virginia LĂłpez Bello, conocida en redes sociales como Tu Abogada Laboralista, ha explicado siete cambios que deberĂan hacer que un trabajador preste atenciĂłn a lo que estĂĄ ocurriendo en su empresa.
Desde que deje de contar con Ă©l para proyectos, lo aparte de reuniones, le quite responsabilidades o empiece a cuestionar un trabajo que hasta entonces no suponĂa ningĂșn problema. El contrato continĂșa, pero el dĂa a dĂa cambia hasta que es el propio empleado quien comienza a plantearse si deberĂa marcharse. Se trata de comportamientos relacionados con el llamado âdespido silenciosoâ, una prĂĄctica con la que se busca que sea el trabajador quien termine abandonando su puesto en lugar de que la empresa tome la iniciativa de despedirlo.
La laboralista resume la situaciĂłn con una frase que apunta directamente al motivo econĂłmico. âLes sale mĂĄs barato conseguir que te hartes y te vayas tĂș mismoâ, señala en el vĂdeo. De esta manera, la empresa no comunica el despido y mantiene formalmente la relaciĂłn laboral mientras el empleado va perdiendo peso dentro de la organizaciĂłn y aumenta su desmotivaciĂłn.
Y no es para menos, una baja voluntaria solicitada por el trabajador evita que una empresa tenga que pagarle indemnizaciĂłn, aunque si tendrĂĄ que pagarle su correspondiente finiquito concepto diferente a la indemnizaciĂłn por despido.
Las señales empiezan cuando la empresa deja de contar contigo
Uno de los primeros cambios que señala LĂłpez Bello aparece cuando una persona que antes participaba habitualmente en proyectos y decisiones comienza a quedar apartada. Ya no le consultan determinadas cuestiones, la informaciĂłn empieza a llegarle tarde y deja de participar en asuntos en los que antes tenĂa un papel activo. El trabajo continĂșa dentro de la empresa, pero cada vez parece contar menos con esa persona.
Esta situaciĂłn puede apreciarse especialmente en las reuniones, cuando el empleado que antes participaba en ellas descubre que siguen celebrĂĄndose, aunque ya no recibe las invitaciones. En lugar de formar parte de la decisiĂłn, se entera de lo acordado cuando los demĂĄs ya han decidido, lo que aumenta progresivamente su aislamiento dentro del equipo.
El cambio tambiĂ©n puede trasladarse a las funciones que desempeña y las tareas que eran responsabilidad suya pasan a otros compañeros sin una explicaciĂłn clara y su margen de responsabilidad se va reduciendo. SegĂșn explica la abogada, no se trata de que haya desaparecido el trabajo, sino de que la empresa parece necesitar cada vez menos a ese trabajador.
Las crĂticas pueden aparecer al mismo tiempo y los trabajos que hasta entonces se aceptaban con normalidad empiezan a ser cuestionados y un error puntual termina convertido en una llamada de atenciĂłn. LĂłpez Bello aclara que recibir una crĂtica entra dentro de cualquier relaciĂłn laboral y no demuestra por sĂ sola que exista un problema. Lo que deberĂa llamar la atenciĂłn es un cambio de comportamiento respecto a cĂłmo la empresa valoraba anteriormente el trabajo del empleado.
Los correos y las advertencias empiezan a acumularse
Otra de las señales llega cuando conversaciones que antes se resolvĂan verbalmente comienzan a dejar rastro por escrito. Correos electrĂłnicos despuĂ©s de una reuniĂłn, advertencias, evaluaciones de rendimiento o comunicaciones relacionadas con errores hacen que interacciones que antes eran informales empiecen a quedar documentadas.
La propia abogada insiste en que este comportamiento tampoco demuestra por separado que una empresa estĂ© intentando provocar la salida de alguien. La situaciĂłn adquiere otro significado cuando aparece junto a la pĂ©rdida de funciones, el aislamiento y las crĂticas constantes, especialmente cuando todos esos cambios se producen en un periodo relativamente corto.
El futuro profesional dentro de la compañĂa tambiĂ©n puede ofrecer pistas. Un trabajador que anteriormente recibĂa formaciĂłn, participaba en nuevos proyectos o tenĂa opciones de promociĂłn puede comprobar cĂłmo esas oportunidades empiezan a ir siempre hacia otros compañeros. La empresa mantiene al empleado en plantilla, pero deja de apostar por Ă©l y de ofrecerle posibilidades para avanzar.
@tuabogadalaboralista ÂżQUIERES SABER SI TU EMPRESA TE ESTĂ HACIENDO UN DESPIDO SILENCIOSO? No siempre te dicen que quieren que te vayas. A veces empiezan a quitarte funciones, excluirte de reuniones, cuestionar constantemente tu trabajo, documentar cada error y dejar de contar contigo para nuevos proyectos. Y poco a poco consiguen algo muy concreto: que empieces a pensar que lo mejor es dimitir tĂș. Pero antes de tomar esa decisiĂłn, hazte una pregunta: ÂżME QUIERO IR YO⊠O ESTĂN CONSIGUIENDO QUE QUIERA IRME? Si reconoces varias de estas señales, no dimitas en caliente. Guarda pruebas y asesĂłrate antes de dar ningĂșn paso. #DespidoSilencioso #DerechoLaboral #Trabajo ⏠sonido original – Tu Abogada Laboralista
El problema llega cuando eres tĂș quien empieza a pensar en marcharte
DespuĂ©s de acumular varios de estos cambios, la situaciĂłn puede terminar afectando a la forma en la que el trabajador ve su propio puesto y por supuesto a su salud mental. Sentirse apartado, perder responsabilidades y recibir crĂticas con mayor frecuencia puede hacer que sea el propio empleado quien empiece a pensar que lo mejor es presentar la baja voluntaria, que es precisamente la Ășltima señal que destaca LĂłpez Bello.
Para la abogada, cuando coinciden mĂĄs de dos de estas advertencias merece la pena prestar atenciĂłn al cambio que se estĂĄ produciendo. Esto no significa que quedarse fuera de una reuniĂłn, perder una funciĂłn concreta o recibir una evaluaciĂłn negativa pruebe que la empresa quiere provocar una dimisiĂłn. Lo importante es observar si varias de estas situaciones aparecen juntas y rompen claramente con la forma en la que la empresa trataba anteriormente al trabajador.
Si despuĂ©s de vivir esta situaciĂłn el trabajador termina marchĂĄndose por decisiĂłn propia, las consecuencias no son las mismas que si la empresa lo despide. Por un lado, si era el objetivo de la empresa, estarĂa ahorrĂĄndose la indemnizaciĂłn y por otro, el trabajador ademĂĄs de no recibir indemnizaciĂłn, tampoco podrĂa solicitar la prestaciĂłn por desempleo. Uno de los requisitos ademĂĄs de los periodos de cotizaciones es encontrarse en situaciĂłn legal de desempleo, es decir, que el trabajador haya perdido su empleo de forma involuntaria y una dimisiĂłn no lo es.
Si hay incumplimientos graves de la empresa, la situaciĂłn es diferente
La legislaciĂłn laboral recoge una vĂa distinta cuando existen determinados incumplimientos graves por parte de la empresa. El artĂculo 50 del Estatuto de los Trabajadores permite que el empleado solicite la extinciĂłn de su contrato en los supuestos establecidos legalmente, una posibilidad conocida habitualmente como âautodespidoâ, que no debe confundirse con presentar una baja voluntaria.
Entre las causas recogidas en este artĂculo aparecen determinadas modificaciones sustanciales realizadas sin respetar lo previsto legalmente y que menoscaben la dignidad del trabajador, la falta de pago o los retrasos continuados en el salario y otros incumplimientos graves de las obligaciones de la empresa.
Por ejemplo, si la empresa te aparta y te deja sin funciones, es decir no estĂĄ dando una ocupaciĂłn efectiva al trabajador serĂa un incumplimiento grave de la empresa y podrĂa solicitarse la extinciĂłn del contrato de trabajo. Pero es importante mencionar que esta vĂa es mucho mĂĄs lenta para abandonar la empresa al tener que acudir a los tribunales y serĂĄ necesario poder demostrar esos incumplimientos por parte de la empresa.

