Yolanda Díaz desbloquea el nuevo registro horario digital tras meses de retrasos y anuncia su aprobación “inmediata”

Trabajo asegura que ya ha cerrado el acuerdo con Economía y ultima los cambios jurídicos antes de llevar al Consejo de Ministros un registro digital que reforzará el control de las horas trabajadas.

La vuelta de las vacaciones empieza ‘fuerte’ en el Ministerio de Trabajo de la mano de Yolanda Díaz con varios anuncios de reformar laborales como la indemnización por despido improcedente, y los cambios ya aprobados en el Consejo de Ministro para blindar el periodo de prueba.

Ahora el esperado nuevo registro horario digital vuelve a ponerse en marcha después de meses de retrasos y de los problemas jurídicos que frenaron su aprobación anteriormente. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado que el Gobierno lo aprobará “con carácter inmediato” en cuanto termine de incorporar los últimos cambios legales al texto.

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El anuncio llega después de una nueva presión de los sindicatos para que el Ejecutivo cumpla con una reforma que esperaba sacar adelante antes del verano. Esta vez, Trabajo asegura que hay un avance importante. El acuerdo con el Ministerio de Economía y el PSOE ya está cerrado y lo que queda pendiente son los ajustes jurídicos derivados del dictamen del Consejo de Estado. Después, el Real Decreto podrá llegar al Consejo de Ministros.

Trabajo cambia el texto tras las objeciones del Consejo de Estado

La reforma había quedado pendiente antes del verano después de encontrarse con uno de sus principales obstáculos durante la tramitación. El Consejo de Estado planteó importantes reparos jurídicos al proyecto y cuestionó la vía elegida para introducir algunos de los cambios que preparaba Trabajo, hasta el punto de señalar que “no procede aprobar” el proyecto en los términos planteados.

Estas observaciones obligaron al Ministerio a revisar la redacción antes de continuar con el proceso, especialmente por las dudas sobre las modificaciones que pueden introducirse mediante un Real Decreto. Los sindicatos también mostraron su preocupación ante la posibilidad de que la futura regulación sea recurrida por la patronal, por lo que UGT ha reclamado que los cambios solicitados durante la tramitación queden bien incorporados antes de aprobar el texto.

La ministra ha explicado ahora que ese trabajo jurídico se encuentra en su fase final y que el desacuerdo político con Economía ya está resuelto. Según Díaz, el Ministerio está “ultimando los cambios jurídicos necesarios” después del dictamen del Consejo de Estado y, cuando terminen, el texto será llevado de forma inmediata al Consejo de Ministros.

El anuncio supone un avance respecto a lo ocurrido durante los últimos meses, cuando la reforma fue acumulando retrasos sin alcanzar su aprobación definitiva. Díaz ya había aceptado modificar el registro horario para intentar desbloquearlo, pero ahora Trabajo asegura que el acuerdo con Economía y el PSOE está cerrado y que el trabajo pendiente se concentra en adaptar jurídicamente el texto.

El registro será digital y permitirá un mayor control de las horas trabajadas

Aunque para muchos el registro horario es un desconocido, la realidad es que desde 2019 las empresas están obligadas a llevar un control horario de sus trabajadores y no hacerlo conlleva posibles sanciones por parte de la Inspección de Trabajo. Igualmente, los trabajadores que no cumplan con su obligación de registrar su entrada y salida en el trabajo también pueden ser sancionados. Pero no por parte de la Inspección de trabajo (no te van a multar con 7.500 euros) es la empresa la que puede sancionar al trabajador por incumplimiento de sus obligaciones.

El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores ya obliga a las empresas a garantizar el registro diario de la jornada, que debe incluir el horario concreto de inicio y finalización de cada persona trabajadora. Los registros tienen que conservarse durante cuatro años y permanecer a disposición de los empleados, sus representantes y la Inspección de Trabajo.

Lo que pretende cambiar el Gobierno es la forma en la que se realiza ese control, avanzando hacia un registro digital que permita conocer con mayor precisión las horas realmente trabajadas. El proyecto plantea que cada empleado fiche de manera personal y directa al inicio y al final de la jornada, además de registrar las interrupciones que afecten al cómputo del tiempo de trabajo y diferenciar las horas ordinarias, extraordinarias y complementarias. El objetivo es evitar los engaños que pueden producirse cuando el registro se hace en papel.

La digitalización también cambiará la forma en la que la Inspección de Trabajo puede comprobar los horarios. La reforma busca facilitar el acceso telemático a los registros de jornada, de manera que los inspectores puedan revisar la información sin depender de una visita presencial a la empresa para solicitarla y detectar con mayor facilidad posibles excesos de jornada. Además, evitaría la excusa de las empresas que muchos inspectores ‘compran’ de que no disponen de todos los registros en las oficinas y la empresa luego es citada ante la Inspección para que aporte esa documentación (tiempo suficiente para modificarlos y ajustarlos para evitar sanciones).

Trabajo pone el foco en 2,5 millones de horas extra sin pagar cada semana

La defensa que hace Trabajo de la reforma está directamente relacionada con las horas que se trabajan por encima de la jornada y no terminan pagándose. Díaz ha cifrado en 2,5 millones las horas extraordinarias no remuneradas que se realizan cada semana en España y considera que mejorar el registro permitirá combatir una práctica que afecta al salario de los trabajadores y perjudica a las empresas que sí respetan los límites de jornada.

El impacto económico puede ser elevado cuando un trabajador consigue demostrar que ha realizado más horas de las que le han pagado. Un ejemplo reciente se produjo en Málaga, donde una empleada de un bazar logró que la Justicia confirmara una indemnización de 20.107 euros tras acreditar 861 horas extraordinarias realizadas durante aproximadamente un año, con jornadas que llegaron a acercarse a las diez horas diarias.

Contar con un registro fiable puede facilitar este tipo de reclamaciones, aunque la ausencia del control horario no hace que todas las horas reclamadas por un trabajador se consideren automáticamente realizadas. El Tribunal Supremo ha aclarado que la falta de registro horario no basta por sí sola para demostrar todas las horas extra reclamadas, por lo que el empleado debe aportar indicios que permitan acreditar que existió ese exceso de jornada.

La reforma quiere reducir parte de estos problemas haciendo que las horas queden registradas diariamente y puedan diferenciarse según su naturaleza. El planteamiento conocido también prevé que las horas extraordinarias registradas se totalicen en el periodo utilizado para el pago de las retribuciones y que la empresa entregue al trabajador un resumen junto con el recibo correspondiente.

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