La Seguridad Social cambia el Ingreso Mínimo Vital: podrás trabajar y ganar hasta 6.000 euros al año sin que estos ingresos reduzcan la cuantía de tu ayuda

La reforma elimina uno de los mayores problemas del IMV: aceptar un empleo ya no supondrá perder dinero gracias a nuevas exenciones más claras y automáticas

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) cambia de forma importante tras la última publicación del Boletín Oficial del Estado (BOE). La Seguridad Social permitirá a partir de ahora trabajar sin que los ingresos reduzcan automáticamente la cuantía de la ayuda, al menos hasta un límite de 6.000 euros al año.

La medida, aprobada mediante el Real Decreto 240/2026 (BOE jueves 26 de marzo de 2026), corrige uno de los principales fallos del sistema, aceptar que un empleo podría hacer perder dinero al beneficiario. Con esta medida el Gobierno busca incentivar que los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital no rechacen un trabajo por el hecho de ver reducida su cuantía de la prestación asistencial.

Hasta 6.000 euros no reducirán la ayuda

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El IMV es una ayuda complementaria que es compatible con otros ingresos, siempre y cuando esos ingresos no superen la renta mínima garantizada que corresponda por unidad familiar.

Por ejemplo una persona adulta que viva sola en 2026 le corresponde unos 733,60 euros al mes unos 8.803,20 euros (Según las tablas del IMV para 2026). Si encontrara un trabajo a tiempo parcial por el que reciba mensualmente 500 euros (6.000 euros al año), su cuantía del IMV se vería reducía en la misma cantidad. Es decir la Seguridad Social le pagaría 233,60 euros al mes, qué sumando a lo que ingresa por su trabajo, cobraría exactamente igual que si no trabajara, es decir 733,60 euros.

Con el nuevo cambio, los ingresos adicionales por trabajo hasta 6.000 euros al año no se tendrán en cuenta para calcular el Ingreso Mínimo Vital. Esto significa que una persona podrá trabajar y ganar ese dinero sin que su prestación se vea reducida.

Hasta 6.000 euros será la cantidad que no se tendrá en cuenta, pero los ingresos superan esa cantidad, la reducción será parcial:

  • Los primeros 6.000 euros siguen sin contar.
  • Del resto, solo se tendrá el 50% del exceso
  • En hogares vulnerables, como familias monoparentales o si hay discapacidad, puede llegar al 55%.

Aplicado al ejemplo anterior, esa persona seguiría cobrando los 733,60 del IMV además de los 500 euros por su trabajo.

Se acaba la “trampa de la pobreza”

Hasta ahora, muchos beneficiarios rechazaban ofertas de empleo por la simple razón de que aunque pudieran compatibilizarlo, iban a cobrar lo mismo que sin trabajar o en algunos casos, cobrar igual que no trabajando, por lo que la motivación para trabajar desaparecía al instante.

El propio decreto reconoce que el sistema era complejo y desincentivaba trabajar. Con la nueva fórmula, el objetivo es que siempre compense aceptar un empleo.

La mejora se aplicará automáticamente

Otra novedad clave es que no habrá que hacer trámites adicionales. La Seguridad Social aplicará estas exenciones de forma automática.

Para ello, utilizará los datos fiscales de Hacienda y revisará cada año la situación del beneficiario. Es decir, el cálculo será más sencillo y ajustado a los ingresos reales.

Qué ingresos no se tendrán en cuenta

La reforma también aclara qué ingresos quedan fuera del cálculo del IMV:

  • El subsidio por desempleo si ya se ha extinguido al solicitar la ayuda.
  • Determinadas prestaciones vinculadas al cuidado de hijos o maternidad.

El objetivo es evitar que situaciones puntuales reduzcan injustamente la prestación.

Más control y orientación al empleo

El nuevo modelo también refuerza el vínculo con el empleo. Los beneficiarios del IMV pasarán a formar parte de políticas activas de empleo.

Esto implica acceso a programas de formación, orientación laboral y acompañamiento para mejorar sus opciones de encontrar trabajo.

La intención es que el IMV no sea solo una ayuda económica, sino un paso hacia la inserción laboral.

Cuándo entra en vigor

La norma entra en vigor al día siguiente de su publicación en el BOE. Sin embargo, su aplicación práctica se verá en las revisiones anuales de la prestación.

Además, el Gobierno evaluará su impacto dentro de un año para comprobar si realmente mejora el acceso al empleo.

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