La empresa no puede despedirte por reclamar tus derechos laborales, como por ejemplo reclamar una nómina mal abonada, unas horas extraordinarias sin pagar o cualquier otro derecho laboral. Si sucediera, el despido se consideraría nulo, ya que al trabajador lo protege la garantía de indemnidad, que evita represalias por reclamar a la empresa.
Pero una cosa es la teoría y otra la práctica, pues para que un juez tome en consideración una petición de nulidad en un despido que el trabajador alega que ha sido por represalias hay que dar indicios de ello. Por eso, el experto abogado laboralista Juanma Lorente en un nuevo vídeo ha advertido que si vas a reclamar hazlo de forma correcta o mejor no lo hagas.
El experto insiste en que muchos empleados siguen reclamando únicamente de palabra, sin dejar ningún tipo de constancia. Aunque esa conversación pueda producirse realmente, si no existe una prueba será mucho más difícil acreditar posteriormente que la empresa actuó como represalia por haber exigido el cumplimiento de sus derechos.
Reclamar sin pruebas puede convertirse en un problema
El abogado explica que es frecuente que un trabajador hable directamente con su jefe para reclamar una cantidad pendiente, unas horas extra o cualquier otra incidencia relacionada con su empleo. En muchas ocasiones los trabajadores puede ‘pecar’ de confiados y pensar que no es un jefe, sino un amigo con el que pueden hablar de buena fe, pero la realidad suele ser muy distinta y más si se reclama dinero.
Reclamar de palabra puede acarrear un problema si la empresa decide extinguir la relación laboral. Aunque el trabajador considere que el despido es consecuencia de haber reclamado sus derechos, deberá demostrar que esa reclamación existió. Y ahí es donde, según advierte el especialista, muchas personas se encuentran con la primera dificultad y es que no tienen ninguna prueba de que llegaron a reclamar.
«Hazlo por escrito«, insiste el abogado en su mensaje. Una recomendación sencilla que, según explica, puede marcar una gran diferencia si el conflicto termina ante un juez.
Ver esta publicación en Instagram
Por qué conviene reclamar siempre por escrito
La recomendación de Lorente pasa por dejar siempre constancia de la reclamación. Puede hacerse mediante un correo electrónico, un escrito entregado a la empresa, un burofax o cualquier otro medio que permita acreditar que el trabajador comunicó el problema.
Si la reclamación se realiza de forma presencial, también aconseja tener una prueba de esa conversación, ya que como señala es totalmente legal grabar una conversación en la que se participa sin necesidad de informar al resto de interlocutores, por lo que esa grabación podría servir posteriormente como elemento de prueba.
El objetivo no es otro que demostrar que el trabajador ejerció un derecho antes de que se produjera cualquier decisión empresarial que pudiera interpretarse como una represalia.
La prueba puede resultar decisiva si hay un despido
La legislación laboral protege a los trabajadores frente a posibles represalias por reclamar sus derechos. Sin embargo, cuando el conflicto llega a los tribunales, resulta fundamental aportar indicios que permitan relacionar ambas situaciones. Si no se aportan pruebas, lo máximo que se puede ‘rascar’ es la improcedencia si la empresa no logra justificar el despido.
En cambio, si se aporta una prueba que sirva de conexión entre un despido injustificado y una reclamación de derechos laborales a la empresa, entonces será cuando un juez pueda ver que realmente el despido fue una represalia y por tanto nulo, obligando a la empresa a readmitir al trabajador y abonarle los salarios de tramitación.

