Los más de 14.000 trabajadores de Airbus en España empiezan a decidir este 30 de septiembre si aceptan el acuerdo alcanzado después de tres meses marcados por huelgas, negociaciones y varias votaciones. Sobre la mesa tienen un pago único de 2.000 euros brutos, mejoras salariales para recuperar poder adquisitivo, el mantenimiento de dos días de teletrabajo y una mayor flexibilidad para organizar las vacaciones. Si la plantilla respalda la propuesta, los paros que comenzaron durante el verano podrán darse por terminados.
La consulta se desarrollará durante dos días y permitirá participar a todos los empleados de Airbus en España, hayan secundado o no las movilizaciones. Este miércoles 30 de septiembre el voto será telemático mediante la aplicación habilitada para el proceso, mientras que el jueves 1 de octubre podrá hacerse de manera presencial en los centros de trabajo. La empresa ha anunciado la participación de PwC y la presencia de auditores de los sindicatos que quieran formar parte de la supervisión.
La votación llega con la huelga indefinida suspendida a la espera de lo que decidan los trabajadores, de modo que el resultado marcará el siguiente movimiento. Un respaldo de la plantilla permitiría aplicar las condiciones negociadas y cerrar los paros, mientras que un rechazo mantendría abierta la posibilidad de volver a las movilizaciones.
Tres meses de huelgas hasta llegar a una nueva votación
La situación que ahora intenta resolver Airbus comenzó a tomar forma durante el mes de julio, cuando la empresa alcanzó un primer preacuerdo con CCOO, SIPA y ATP que necesitaba el respaldo de los trabajadores. Aquella consulta mostró una plantilla muy dividida, ya que el 49,15% de los participantes rechazó la propuesta frente al 45,95% que votó a favor, mientras que un 4,62% se abstuvo. El resultado impidió cerrar las negociaciones y los paros continuaron durante el verano.
Las conversaciones siguieron durante agosto mientras Airbus modificaba algunas de las condiciones que había puesto inicialmente sobre la mesa, pero las nuevas ofertas tampoco consiguieron frenar las movilizaciones. A finales de ese mes, los trabajadores rechazaron suspender la huelga con el 81,2% de los votos, un resultado que mantuvo la presión sobre la compañía para presentar una propuesta capaz de reunir un mayor respaldo.
Los desencuentros fueron aumentando hasta afectar directamente a la actividad de la compañía. Airbus llegó a romper las negociaciones mientras los paros afectaban a sus líneas comerciales en España, con consecuencias que también empezaban a trasladarse a las empresas proveedoras que dependen de la producción de sus plantas. El fabricante cuenta con centros en Getafe, Sevilla, Cádiz, Albacete e Illescas y ejerce como una de las principales empresas tractoras de la industria aeroespacial española.
El escenario llevó al Ministerio de Industria a intervenir para intentar acercar posiciones. El ministro Jordi Hereu mantuvo el 4 de septiembre una reunión con representantes de Airbus y de varias organizaciones sindicales en la sede del Ministerio, según recoge la agenda oficial del Gobierno. Tras esas conversaciones apareció una nueva propuesta que mejoraba las condiciones económicas y mantenía el actual modelo de teletrabajo, aunque la decisión final quedó en manos de la plantilla.
Las diferencias entre los trabajadores seguían siendo estrechas incluso después de la entrada de Industria. En otra consulta, el 51,23% votó por continuar la huelga frente al 48,7% que prefería detenerla, una distancia de apenas 67 votos. UGT, CGT y ÚTIL terminaron pausando los paros mientras se preparaba la votación del nuevo acuerdo, aunque las tres organizaciones han mantenido una posición crítica con el proceso y con las condiciones pactadas.
El rechazo de una parte de la plantilla también salió de las fábricas y llegó a Madrid. Unas 5.000 personas participaron en una manifestación contra el preacuerdo, según las cifras facilitadas entonces por UGT, mientras CCOO, SIPA y ATP defendían que la nueva propuesta suponía una mejora suficiente para someterla a la decisión de los empleados.
Los 2.000 euros y las mejoras salariales que votan los trabajadores
El salario es uno de los principales cambios que encontrarán los empleados en la propuesta. El acuerdo incluye mejoras destinadas a recuperar poder adquisitivo durante los próximos años y vincula las revisiones salariales a la evolución de los precios. A ello se suma un pago único de 2.000 euros brutos para compensar el denominado «efecto abril», relacionado con el retraso en la aplicación de las mejoras económicas de 2026. La cantidad será no consolidable, por lo que se cobrará una sola vez y no se incorporará de manera permanente al salario.
Junto al salario aparece otro de los puntos que había provocado diferencias durante las negociaciones, ya que el acuerdo permite conservar dos días de teletrabajo a la semana, equivalentes al 40% de la jornada. También se mantienen los acuerdos individuales existentes y las nuevas incorporaciones podrán acceder a las condiciones aplicables al grupo de trabajo al que se incorporen.
La organización de las vacaciones también cambia respecto a planteamientos anteriores de la empresa. Los trabajadores mantendrían dos semanas flexibles de vacaciones, cuya distribución deberá acordarse con el responsable correspondiente teniendo en cuenta las necesidades de producción y las circunstancias personales del empleado. De esta manera, la propuesta deja atrás la posibilidad de imponer una organización más rígida de parte de los días de descanso.
El preacuerdo aborda también el complemento por incapacidad temporal. Según la información publicada, Airbus se compromete a mantener sin aplicar las medidas que habían provocado las diferencias en este apartado hasta que el Tribunal Supremo resuelva el recurso contra la sentencia de la Audiencia Nacional. La empresa también se compromete a negociar otras fórmulas para reducir las ausencias.
El acuerdo mira además a los empleados que puedan verse afectados por el proyecto Bromo, la futura sociedad que agrupará los negocios espaciales de Airbus, Thales y Leonardo. El compromiso incluido en la propuesta establece que los trabajadores que pasen a formar parte de la nueva compañía queden incluidos en el convenio colectivo de Airbus, manteniendo así esa cobertura laboral después de la reorganización empresarial.
La Audiencia Nacional permitió finalmente celebrar el referéndum
La votación prevista inicialmente sufrió un último obstáculo después de que CGT acudiera a los tribunales al considerar que Airbus y el Ministerio de Industria habían negociado al margen del comité de huelga. El sindicato solicitó medidas cautelares para detener la consulta y el proceso llegó a quedar suspendido provisionalmente mientras la Audiencia Nacional estudiaba la petición.
El tribunal rechazó finalmente esas medidas cautelares y Airbus pudo volver a convocar la consulta para los días 30 de septiembre y 1 de octubre. La decisión judicial permite celebrar el referéndum, aunque no resuelve el fondo de las reclamaciones planteadas sobre cómo se desarrollaron las negociaciones.
Los trabajadores llegan así a las urnas después de haber rechazado una propuesta anterior y tras varias consultas que han mostrado diferencias muy estrechas dentro de la plantilla. Los más de 14.000 empleados de Airbus en España tienen ahora que decidir si los 2.000 euros, las mejoras salariales y las nuevas condiciones laborales son suficientes para cerrar una etapa de tres meses de paros o si las movilizaciones vuelven a ponerse en marcha.

