Qué es un testaferro, cuál es su función y qué riesgos tiene figurar como uno

Un testaferro presta su identidad para figurar en un negocio u operación cuyo verdadero interesado es otra persona. Te explicamos cómo funciona y sus posibles consecuencias.

En la ‘cara oscura’ del mundo laboral, empresarial y financiero aparecen figuras que la mayoría de las personas ha escuchado alguna vez, pero que no siempre sabe explicar. Una de ellas es la del testaferro, una persona que presta su nombre o identidad para figurar en un negocio, una empresa o una operación cuyo verdadero interesado es otro.

Aunque suele relacionarse con casos de corrupción, fraude o blanqueo de capitales, ser testaferro no implica por sí solo haber cometido un delito. Todo depende de para qué se utilice esta figura y del conocimiento y participación de la persona que presta su nombre. Pero ¿qué función tiene exactamente un testaferro y qué puede ocurrir si alguien acepta actuar como uno?

Qué es un testaferro y para qué se utiliza

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Detrás de una empresa, una vivienda o incluso una cuenta bancaria no siempre está realmente la persona cuyo nombre aparece en los documentos. En algunos casos, alguien acepta figurar como propietario, administrador o titular mientras otra persona mantiene el control o se beneficia de la operación. Es ahí donde aparece la figura del testaferro.

Si eres seguidor de la serie La Que Se Avecina, seguro que te acuerdas cuando Enrique Pastor quería ser presidente de la comunidad y en su lugar puso a Araceli como ‘presidenta de paja’. Ella ponía el nombre en el cargo, pero era el quién realmente manejaba todo.

Pues en el mundo laboral es lo mismo, alguien presta su nombre para actuar en representación de otra persona sin que esta última aparezca como la verdadera interesada. Por ejemplo, puede figurar como administrador de una sociedad aunque las decisiones y el dinero estén realmente en manos de otra persona.

Por eso, cuando en una investigación se habla de un supuesto testaferro, lo que se intenta averiguar es quién está realmente detrás del dinero, los bienes o la empresa y quién se limita a aparecer formalmente en los documentos. En algunos casos, precisamente lo que se busca con esta figura es enmascarar la titularidad real de un negocio.

Un ejemplo sencillo de cómo funciona un testaferro

Para verlo de una manera más sencilla podemos imaginar a dos personas, Antonio y Carlos. Antonio es funcionario y quiere poner en marcha una sociedad, aporta el dinero, decide qué se hace con ella y recibe los beneficios, pero no quiere aparecer relacionado públicamente con el negocio porque no ha solicitado la compatibilidad al tener conocimiento de que la Administración se la pudiera rechazar. Pero como sigue empeñado en poner en marcha su negocio, acuerda con Carlos que sea este quien figura en los documentos como el administrador de la Sociedad.

De modo que Carlos presta su nombre y aparece formalmente vinculado a la sociedad, mientras que Antonio sigue siendo quien está realmente detrás de la operación, sin el riesgo aparente de que la Administración pueda averiguar mirando la documentación de la Sociedad que está trabajando en ella.  En este ejemplo, Carlos estaría actuando como testaferro de Antonio si su papel consiste precisamente en ocultar la identidad del verdadero interesado.

Este mismo esquema puede darse con otros bienes y operaciones. Una persona puede aparecer vinculada formalmente a una sociedad o a determinados bienes mientras otra mantiene el control real o recibe los beneficios.

¿Es ilegal ser testaferro en España?

La palabra testaferro suele tener una connotación negativa, pero prestar el nombre a otra persona no convierte automáticamente a alguien en autor de un delito. Lo que ocurre detrás de esa relación y el grado de conocimiento y participación de cada persona son los elementos que pueden cambiar por completo la situación.

Los problemas legales aparecen cuando esa intervención forma parte de actividades delictivas. La Ley 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales incluye entre las conductas consideradas blanqueo la ocultación o el encubrimiento de la propiedad real de bienes cuando se sabe que proceden de una actividad delictiva.

Esto significa que no es lo mismo prestar el nombre sin conocer lo que realmente está ocurriendo que participar sabiendo que se está utilizando esa identidad para esconder dinero o bienes procedentes de un delito. Las circunstancias de cada caso son las que permiten determinar qué responsabilidad puede existir.

Qué consecuencias puede tener actuar como testaferro

Aceptar aparecer como titular, administrador o propietario para favorecer a otra persona puede generar problemas mucho mayores de lo que parece en un primer momento. Quien pone su nombre queda formalmente vinculado a la sociedad, al bien o a la operación correspondiente y puede tener que explicar cuál ha sido realmente su participación.

Cuando además existe conocimiento de que los bienes proceden de una actividad delictiva y se participa en operaciones destinadas a ocultar su origen o su propiedad real, la situación puede entrar en el terreno del blanqueo de capitales. La normativa española incluye expresamente la ocultación de la propiedad real de bienes de origen delictivo dentro de las conductas que pueden constituir blanqueo.

Por este motivo, aceptar poner el nombre en una empresa, una operación o determinados bienes como un simple favor puede traer consecuencias si detrás existen actividades ilegales. Antes de firmar documentos o figurar como titular para otra persona conviene conocer exactamente qué se está aceptando y qué responsabilidad lleva aparejada.

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