Airbus ha cerrado las vías de negociación que mantenía abiertas para intentar poner fin a la huelga indefinida de sus trabajadores en España. La compañía ha cancelado la mediación que todavía seguía activa en el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA), un día después de dar por terminadas las conversaciones con los sindicatos convocantes de los paros. La huelga continúa y sus efectos empiezan a trasladarse a la producción, con todas las líneas comerciales españolas afectadas en mayor o menor medida.
La decisión deja ahora más lejos un acuerdo después de más de dos meses de movilizaciones y dos convocatorias de huelga desde julio. Airbus considera que la situación se ha vuelto “crítica” para el negocio y asegura haber recibido mensajes de preocupación de clientes que necesitan continuidad y fiabilidad, mientras empresa y trabajadores siguen sin encontrar una salida que permita poner fin a los paros.
Airbus cierra las dos vías de negociación abiertas en el SIMA
La primera mesa se cerró después de que Airbus pidiera a CGT, UGT y ÚTIL, las organizaciones convocantes de la huelga, que suspendieran o pausaran los paros para continuar las conversaciones. Los trabajadores decidieron mantener las movilizaciones y la compañía dio por terminada esa negociación, aunque todavía quedaba abierta una segunda mediación con CC OO, SIPA y ATP, organizaciones que no estaban vinculadas a la convocatoria.
La compañía ha decidido cancelar también esa segunda mediación, por lo que las dos vías de negociación abiertas en el SIMA quedan cerradas. Airbus asegura que seguirá trabajando para encontrar una solución para sus empleados y para el futuro de su actividad industrial en España, aunque por ahora no ha comunicado cuál será el siguiente paso para intentar acercar posiciones.
El cierre de las conversaciones se produce después de que los trabajadores rechazaran suspender la huelga con el 81,2% de los votos presenciales en las asambleas celebradas en Getafe, San Pablo y Tablada. El 16,4% votó a favor de detener temporalmente los paros y el 2,4% se abstuvo, mientras que los trabajadores de Albacete y Cádiz habían señalado que asumirían el resultado mayoritario e Illescas ya había respaldado previamente una pausa.
La votación era clave para la continuidad de las conversaciones porque Airbus había vinculado la negociación a una suspensión temporal de la huelga. Al mantenerse los paros, las posiciones volvieron a alejarse hasta desembocar primero en el cierre de la mesa con las organizaciones convocantes y, posteriormente, en la cancelación de la segunda mediación.
La huelga empieza a reducir el margen de producción de Airbus
Mientras las conversaciones se han ido cerrando, los sucesivos paros han comenzado a consumir el margen de componentes que permite a las fábricas mantener temporalmente la actividad cuando se produce una interrupción. Según fuentes conocedoras de la situación citadas por El Confidencial, todas las líneas de producción comercial de Airbus en España presentan ya algún grado de afectación, aunque esto no significa que se hayan detenido las entregas de aviones.
El programa A320 permite medir mejor hasta dónde se ha reducido ese margen porque España participa en la fabricación de su estabilizador horizontal de cola, conocido en el sector como HTP. Se trata de una pieza situada en la parte posterior del avión que resulta esencial para controlar su estabilidad durante el vuelo y, según las mismas fuentes, quedarían alrededor de diez estabilizadores en stock para mantener el ritmo de producción del A320.
En el resto de programas comerciales no se han facilitado cifras concretas, aunque las fuentes consultadas apuntan a que el margen disponible sería todavía menor en algunos casos. Airbus mantiene que dispone por ahora de capacidad suficiente para absorber los efectos de los paros y que la huelga no está afectando a las entregas comerciales, al tiempo que sigue vigilando la evolución de la producción.
La actividad de Defensa también está siendo revisada después de que hayan aparecido retrasos relacionados con Eurofighter y problemas en las entregas militares desde Sevilla. Airbus está evaluando la situación de estos programas y adaptando su actividad para reducir el impacto sobre los compromisos adquiridos con sus clientes, aunque todavía no hay datos que permitan saber cuántas aeronaves o entregas pueden verse afectadas.
La oferta de Airbus no consiguió frenar la huelga
Antes de que las conversaciones terminaran rompiéndose, Airbus había mejorado su propuesta para intentar que la plantilla suspendiera temporalmente los paros. Entre las principales medidas figuraba ligar los salarios al IPC real y recuperar progresivamente un 7,6% de poder adquisitivo hasta 2030, además de mantener íntegramente el acuerdo de teletrabajo.
La propuesta incorporaba además un pago excepcional de 2.000 euros en enero de 2027, junto con otras mejoras relacionadas con las vacaciones, el comedor, el transporte colectivo y la flexibilidad horaria. Pese a las nuevas condiciones ofrecidas por la compañía, la mayoría de quienes participaron en las asambleas rechazó suspender temporalmente la huelga para continuar negociando.
Las diferencias entre la plantilla y Airbus abarcan más cuestiones que los salarios, ya que los trabajadores reclaman recuperar poder adquisitivo, mantener las condiciones de teletrabajo y modificar aspectos relacionados con las bajas médicas y el control del absentismo. Después de que tampoco prosperaran las propuestas anteriores, la huelga indefinida comenzó el pasado 25 de agosto y los paros han ido consumiendo desde entonces parte del margen disponible en las fábricas.
Airbus pone el foco en el futuro de sus fábricas en España
La prolongación de la huelga ha llevado a Airbus a poner el foco en el futuro de su actividad industrial en España y en el papel que tienen sus fábricas dentro del grupo. La compañía emplea a más de 14.000 personas en el país y cifra su aportación al PIB español en unos 2.800 millones de euros, con más de 3.500 millones anuales en exportaciones y alrededor de 2.200 millones de gasto cada año en su cadena de suministro nacional.
Buena parte de ese peso industrial se explica por el trabajo que se realiza en las plantas españolas. Airbus fabrica en España los estabilizadores horizontales de su familia de aviones comerciales, además del A400M y componentes para otros programas aeronáuticos, espaciales y de defensa. Precisamente, los sucesivos paros están reduciendo el margen de componentes disponible en algunas de estas líneas de producción.
La situación también preocupa al Gobierno por las consecuencias que una huelga prolongada podría tener para la industria aeronáutica española. El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, advirtió de que está en juego “el pan de los próximos 30 años” y abrió la puerta a que el Ejecutivo o el ministro de Industria, Jordi Hereu, puedan intervenir como mediadores si las conversaciones entre empresa y trabajadores no avanzan.
Después del cierre de las dos vías de mediación en el SIMA, Airbus asegura que seguirá buscando una salida para sus trabajadores y para mantener su actividad industrial en España. La huelga continúa mientras el margen de producción se reduce y, por ahora, no se ha anunciado una nueva mesa ni una fecha para que empresa y trabajadores vuelvan a negociar.

