La huelga de Airbus ha dado un giro después de varias semanas de movilizaciones y negociaciones que no habían conseguido acercar lo suficiente a las partes. La compañía y los sindicatos mayoritarios tienen ahora sobre la mesa una nueva propuesta para intentar alcanzar un acuerdo, después de una reunión celebrada el viernes con la mediación del Ministerio de Industria y Turismo. La propuesta mejora la oferta salarial anterior, mantiene el 40% de teletrabajo y recoge cambios en otras condiciones laborales, aunque todavía queda el paso más importante, los trabajadores tendrán que votar la propuesta en un referéndum vinculante durante septiembre.
La reunión contó con la participación del ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, el consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, y representantes sindicales. La intervención del Gobierno llegó en un momento especialmente complicado para las negociaciones, apenas un día después de que Airbus cerrara las dos vías de mediación mientras los efectos de la huelga empezaban a alcanzar a todas sus líneas comerciales en España.
Tras ese encuentro, Airbus informó de una propuesta de entendimiento con ATP, CCOO, SIPA y UGT, organizaciones que suman el 88% de la representación sindical de la compañía. La versión de UGT, sin embargo, difiere de la trasladada por Airbus, ya que el sindicato ha negado haber firmado un acuerdo o preacuerdo y asegura que durante la reunión se limitó a recibir formalmente la propuesta para debatirla en asamblea y someterla después a una posible votación. CGT y ÚTIL, dos de las organizaciones que habían convocado la huelga, tampoco participaron en esa negociación.
Airbus mejora su propuesta salarial para intentar acercar posiciones
Buena parte de las diferencias entre la empresa y los trabajadores han girado alrededor de los salarios y de la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante los últimos años. La nueva propuesta incluye el pago del IPC real y una recuperación adicional del 7,95% de poder adquisitivo repartida durante cuatro años, hasta 2029, con subidas anuales del IPC más un 2% hasta 2028 y del IPC más un 1,95% en 2029.
La oferta mejora las cifras que Airbus había puesto sobre la mesa unos días antes, cuando proponía recuperar un 7,6% de poder adquisitivo durante cinco años y mantener los salarios ligados al IPC. Aquellos cambios no fueron suficientes para que la plantilla aceptara una pausa en las movilizaciones y el 81,2% de los trabajadores que participaron en la votación rechazó suspender temporalmente la huelga. Airbus había pedido precisamente esa suspensión para continuar las conversaciones.
La reclamación salarial está presente desde el inicio de las movilizaciones, ya que los trabajadores cifran en más de un 11% el poder adquisitivo perdido desde la pandemia. La nueva propuesta reduce parte de esa distancia y mejora el reparto temporal respecto a la oferta anterior, pero las cantidades incluidas en el documento todavía no son mejoras adquiridas por la plantilla. Su aplicación dependerá de que el texto avance y reciba el respaldo necesario.
El 40% de teletrabajo se mantendría
El teletrabajo también ha ocupado una parte importante de las negociaciones, especialmente por el interés de la plantilla en mantener las condiciones que ya venía disfrutando. La propuesta mantiene la política actual y respeta los acuerdos individuales, incluido el 40% de teletrabajo. También seguirían vigentes los pactos individuales que permiten dos días de trabajo a distancia y estas condiciones se aplicarían igualmente a las nuevas incorporaciones.
Para los empleados que ya tienen firmado un porcentaje concreto de trabajo a distancia, mantener esos acuerdos evita que sus condiciones puedan modificarse de forma unilateral. Una reciente sentencia ha reforzado precisamente esa protección, ya que el Tribunal Supremo ha establecido que una empresa no puede reducir por su cuenta el porcentaje de teletrabajo pactado individualmente con un trabajador. Cualquier cambio requiere un nuevo acuerdo entre ambas partes y debe quedar formalizado por escrito.
La propuesta también modifica vacaciones y comedor
La nueva propuesta también cambia la forma en la que se repartirían las vacaciones, con dos semanas obligatorias en lugar de tres y dos semanas flexibles en lugar de una. La elección de las fechas deberá acordarse entre el trabajador y su supervisor, teniendo en cuenta tanto las necesidades de la actividad como las circunstancias personales del empleado.
Ese reparto deberá ajustarse además a las reglas que ya existen sobre el disfrute de las vacaciones, ya que el artículo 38 del Estatuto de los Trabajadores establece que las fechas deben fijarse de común acuerdo conforme a lo previsto, en su caso, en el convenio colectivo. Esto significa que la empresa tiene margen para organizar las vacaciones, pero existen límites sobre las fechas que puede imponer o modificar, algo que cobra relevancia ante el nuevo reparto entre semanas obligatorias y flexibles que propone Airbus.
Junto a los cambios que afectan a salarios, teletrabajo y vacaciones, la oferta incorpora una rebaja para los trabajadores que utilizan el comedor de la empresa. El precio del menú pasaría de 5 euros a 3,50 euros a partir del 1 de octubre y posteriormente se revisaría cada año, siempre que la propuesta reciba el respaldo de la plantilla y llegue a aplicarse.
La última palabra seguirá estando en manos de los trabajadores
El acercamiento alcanzado el viernes cambia el escenario que había apenas 24 horas antes, pero no permite dar por terminada la huelga ni presentar las nuevas condiciones como aprobadas. La propuesta deberá someterse a un referéndum vinculante entre los trabajadores de Airbus en España durante septiembre, sin que por ahora se haya fijado una fecha concreta para la votación.
La plantilla llegará a ese referéndum después de haber rechazado por una amplia mayoría la posibilidad de suspender temporalmente los paros para continuar negociando. El 81,2% de quienes participaron en aquella consulta votó a favor de mantener la huelga y Airbus cerró posteriormente las mesas de mediación que seguían abiertas, una situación que cambió con la intervención del Ministerio de Industria y la vuelta de ambas partes a las conversaciones.
La participación del Gobierno quedó reflejada además en la agenda oficial del Ejecutivo, que recogía para el viernes el encuentro de Jordi Hereu con representantes y sindicatos de Airbus en la sede del Ministerio de Industria. De esa reunión salió la nueva propuesta que ahora deberá trasladarse a los empleados antes de que sean ellos quienes decidan con su voto si aceptan las condiciones planteadas.
La huelga también empieza a pesar sobre la industria auxiliar
Las empresas auxiliares que dependen de la actividad de Airbus también están empezando a notar las consecuencias de los paros, especialmente en Andalucía. La Junta había advertido durante los últimos días de las dificultades que podía generar esta situación para un sector del que dependen cerca de 4.000 empleos directos y más de 15.000 indirectos entre las provincias de Sevilla y Cádiz.
La industria auxiliar andaluza reúne unas 150 empresas y genera alrededor de 16.400 empleos directos. Algunas compañías habían empezado a registrar una menor actividad y disponían de menos margen para recolocar la carga de trabajo, lo que podía complicar su situación si la huelga continuaba.
La reunión celebrada en Industria abre ahora una nueva vía para acercar posiciones, aunque todavía no existe un acuerdo definitivo entre Airbus y sus trabajadores. La empresa ha presentado unas condiciones con las que espera poner fin a la huelga, UGT niega haber firmado un preacuerdo y serán los empleados quienes decidan si las mejoras planteadas son suficientes para respaldar la propuesta.

