Glovo, la conocida plataforma de reparto a domicilio propiedad del gigante alemán Delivery Hero, ha experimentado un crecimiento notable en su facturación tras cambiar su modelo laboral en España por obligación y comenzar a contratar repartidores como trabajadores asalariados.
Pese a este aumento en la facturación, la compañía tiene serias dudas sobre su continuidad en España debido a las multas millonarias que ha acumulado por la contratación de falsos autónomos.
Una facturación récord tras abandonar el modelo de autónomos
En el primer semestre de 2025, Delivery Hero reportó una facturación total de 7.185,8 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 18,9% interanual y un 24,2% ajustado por inflación. Parte de este avance se debe a la mejora operativa de Glovo, que ha comenzado a integrar plenamente su nueva estructura laboral tras abandonar su polémico sistema de contratación.
Glovo formalizó la contratación de 14.000 repartidores asalariados el pasado 1 de julio, cumpliendo con la normativa impuesta por la Ley Rider, en vigor desde agosto de 2021. Esta exigía que los repartidores fueran considerados empleados por cuenta ajena y no trabajadores autónomos, como había defendido Glovo hasta ahora.
Multas de hasta 860 millones ponen en duda su viabilidad en España
Aunque el cumplimiento legal ha traído mejoras operativas (como un ahorro del 10% en costes por pedido y un incremento del 29% en ingresos publicitarios), la empresa arrastra el lastre económico de su modelo anterior. La Seguridad Social ha reclamado 450 millones de euros a Glovo en concepto de cuotas impagadas y sanciones por haber mantenido durante años un modelo de autónomos que no correspondía realmente con la relación laboral que tenían sus repartidores con la empresa. Este mismo verano la compañía fue sancionada con 847.640 € por contratar como falsos autónomos a inmigrantes sin papeles en Sevilla.
Pero el impacto financiero podría ser mucho mayor. Según estimaciones de Delivery Hero, las contingencias asociadas a estas prácticas laborales podrían alcanzar entre 520 y 860 millones de euros. La compañía reconoce abiertamente que Glovo no puede afrontar esta carga por sí sola. De hecho, ya ha tenido que recibir apoyo económico de su matriz para poder seguir operando y afrontar parte de los pagos iniciales.
Delivery Hero advierte de una “incertidumbre significativa”
En su informe semestral, Delivery Hero ha admitido que la continuidad de Glovo en España está en entredicho. «Si estos riesgos se materializan de forma integral, dichos pagos no podrán satisfacerse dentro de sus actividades comerciales operativas sin el apoyo financiero adicional de Delivery Hero«, explica la compañía.
Esto ha encendido todas las alarmas dentro del grupo. Glovo representa una parte importante de su estrategia europea, pero el escenario judicial y regulatorio en España ha llevado al grupo a plantearse la posibilidad de cesar sus operaciones en el país si la situación empeora o se agrava con nuevas sanciones.
Un conflicto que trasciende España
El modelo de negocio de Glovo ha sido cuestionado no solo en España, sino también en Italia, Portugal y varios países de Latinoamérica, donde se han iniciado investigaciones similares sobre la relación laboral entre la empresa y sus repartidores. En Italia, por ejemplo, ya se han producido sentencias que obligan a la empresa a reclasificar a los autónomos como asalariados, y en otros países se prevén nuevas sanciones por valor de hasta 60 millones de euros.
Además, Glovo y Delivery Hero han sido sancionadas por la Comisión Europea con 329 millones de euros por pactar no competir entre sí en la contratación de repartidores e intercambiando información confidencial.

