La Comisión Europea ha multado con 329 millones de euros a Glovo y Delivery Hero, dos de las mayores plataformas de reparto de comida a domicilio en Europa. ¿El motivo? Durante cuatro años se pusieron de acuerdo para no competir entre ellas, algo que está prohibido por las normas europeas.
La Comisión Europea ha explicado que es la primera vez que sanciona este tipo de acuerdos en el sector del reparto y también la primera vez que se multa un pacto para no competir por los mejores talentos y reducir las oportunidades de los trabajadores.
¿Qué hicieron exactamente?
Todo empezó en 2018, cuando Delivery Hero, una empresa alemana, compró una parte de Glovo, fundada en Barcelona. Aunque tener acciones de una empresa rival no es ilegal, en este caso sirvió para algo más: ambas empresas comenzaron a colaborar en lugar de competir.
Desde ese momento hasta 2022, las dos compañías dejaron de actuar como rivales. En vez de intentar ganarse a los clientes con mejores precios o servicios, pactaron no molestarse entre ellas. Evitaron operar en las mismas ciudades o países y decidieron juntas quién entraba en qué mercado.
También pactaron no “robarse” empleados
No molestarse entre ellas en cuanto a ‘invasión de territorio’ no fue lo único que pactaron, también acordaron entre ambas no intentar contratar a trabajadores de la otra empresa. Al principio era una cláusula limitada, pero con el tiempo se convirtió en un acuerdo general, ninguna de las dos intentaría fichar empleados de su competidor. Esto afectó a los trabajadores, que perdieron oportunidades de mejorar sus condiciones laborales al no haber competencia entre empresas.
Compartieron información que no debían
Además, intercambiaron datos internos que deberían haber guardado en secreto, como precios, estrategias comerciales, costes y planes de expansión. Esto les ayudó a coordinar sus movimientos para evitar estorbarse en el negocio.
¿Por qué esto es motivo de multa por parte de la Comisión Europea?
Según la Comisión Europea, estas prácticas perjudican a todos: a los consumidores, que tienen menos opciones; a otras empresas más pequeñas, que no pueden competir en igualdad de condiciones; y a los trabajadores, que pierden oportunidades laborales. Glovo, además, ya estaba en el punto de mira por sus problemas legales en España relacionados con la contratación de sus trabajadores como falsos autónomos. Un modelo de contratación que ya ha dejado atrás, tal y como ha anunciado la compañía tras las sanciones que ha recibido.
Tanto Glovo como Delivery Hero reconocieron los hechos y por ello lograron una rebaja del 10% de la multa. Aun así, las cifras son importantes: Delivery Hero pagará 223 millones y Glovo, 105 millones.

