David Canales, empresario, carga contra la propuesta de la abogada Virginia López de acabar con la jornada partida: «Si no la quieres, rechaza el puesto de trabajo»

David Canales critica la iniciativa de Virginia López Bello y advierte de que prohibir la jornada partida podría perjudicar a pequeños comercios y poner empleos en peligro.

La propuesta de la abogada laboralista Virginia López Bello para acabar con la jornada partida en España ha provocado la reacción del empresario David Canales Cerdá, que ha cargado contra la iniciativa y contra la posibilidad de convertir este tipo de horario en ilegal. Su mensaje para quienes no quieren trabajar con una pausa de varias horas en mitad del día es claro.

«Si te ofrecen una jornada partida y no la quieres, rechaza el puesto de trabajo».

Canales centra sus críticas en lo que podría ocurrir en los pequeños comercios si se prohibiera la jornada partida. Habla de fruterías, ferreterías, panaderías, bares y restaurantes que tienen más clientes a determinadas horas y apenas actividad en otras, especialmente durante parte del mediodía.

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En esos casos, considera que imponer una jornada continua podría obligar al negocio a mantener trabajadores durante horas en las que prácticamente no entra nadie. Para ilustrarlo pone el ejemplo de una frutería.

«¿Qué queréis? ¿Estar en el puesto de trabajo sin vender una sola zanahoria y que os paguen el sueldo normal?».

La propuesta para acabar con la jornada partida que ha provocado sus críticas

El origen de este enfrentamiento está en la recogida de firmas impulsada por Virginia López Bello para acabar con la jornada partida en España. La abogada laboralista denuncia el impacto que estos horarios pueden tener sobre la conciliación cuando existe una interrupción de varias horas entre un tramo de trabajo y otro.

La iniciativa pone como ejemplo a un trabajador con un horario de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00, que realiza ocho horas de trabajo efectivo, pero ve cómo transcurren 11 horas desde que entra por la mañana hasta que sale definitivamente por la tarde. Las tres horas que separan ambos tramos son precisamente las que López Bello señala como uno de los principales problemas de la jornada partida, ya que ese tiempo intermedio puede dificultar la conciliación y mantener buena parte del día condicionado por el trabajo.

La discrepancia de Canales no está tanto en que una jornada continua pueda resultar más cómoda para el trabajador, algo que él mismo reconoce, sino en convertir ese modelo en una obligación para todos los negocios. «Claro que es lo ideal y también lo ideal es cobrar 5.000 euros», comenta antes de calificar la campaña de «populista y demagoga» y pedir que se tenga en cuenta la situación de las pequeñas empresas.

Buena parte de sus críticas se centra en las diferencias entre las grandes compañías y el comercio de proximidad. Canales pone frente a frente la capacidad de un centro comercial para permanecer abierto durante todo el día con la situación de una pequeña panadería, una ferretería o una frutería, donde hay menos trabajadores y las ventas pueden concentrarse en determinadas horas.

Canales defiende que hay horas en las que los pequeños comercios apenas tienen clientes

Las horas centrales del día tienen un peso importante en el argumento del empresario, que asegura que en muchos barrios, pueblos y ciudades la actividad comercial disminuye considerablemente durante esa franja. «En España, queramos o no, se duerme la siesta y de dos a cinco no hay ni Dios por la calle», asegura al justificar por qué determinados establecimientos cierran durante varias horas antes de volver a abrir por la tarde.

La situación de estos negocios, según explica, no puede compararse con la capacidad de una gran superficie para permanecer abierta durante todo el día y organizar diferentes turnos entre una plantilla mucho mayor. «Claro que un centro comercial al mediodía abre, porque tú vas a un centro comercial al mediodía, pero a que no vas a comprarle fruta a las tres«.

Detrás de esa comparación aparece otra de las críticas de Canales a la iniciativa. El empresario cree que las compañías de mayor tamaño tendrían más capacidad para adaptarse a una eventual limitación de la jornada partida, mientras que autónomos, micropymes y pequeños comercios podrían tener mayores dificultades para reorganizar sus horarios y plantillas.

Advierte de contratos a jornada completa que podrían acabar reduciéndose

Las posibles consecuencias sobre el empleo ocupan otra parte importante de su intervención, especialmente por lo que podría ocurrir en aquellos negocios que necesitan trabajadores tanto por la mañana como por la tarde. Si desapareciera la posibilidad de organizar esas horas mediante una jornada partida, Canales plantea que algunos establecimientos podrían optar por reducir el número de horas contratadas.

Entre los escenarios que menciona está que determinados contratos que actualmente son a jornada completa terminasen convirtiéndose en empleos a tiempo parcial. «Estos contratos que ahora son full time a lo mejor pasarían a media jornada», señala antes de mencionar también la posibilidad de que algunos negocios acabasen prescindiendo de trabajadores.

Su advertencia llega hasta asegurar que «miles y miles y miles de puestos de trabajo corren peligro» si se adoptan medidas de este tipo. Esa posible destrucción de empleo forma parte de la valoración realizada por Canales en el vídeo y no viene acompañada de datos que permitan calcular cuántos trabajadores podrían verse afectados, por lo que no puede presentarse como una consecuencia acreditada de una eventual prohibición.

También existe un límite legal importante respecto al escenario que plantea sobre los contratos. Una empresa no puede convertir unilateralmente un contrato a tiempo completo en uno a tiempo parcial, ya que el artículo 12 del Estatuto de los Trabajadores establece que esta conversión debe ser voluntaria para el trabajador y no puede imponerse mediante una modificación sustancial de las condiciones de trabajo.

@david_canales_cerda La jornada partida es justa y necesaria y gracias a ella, hay miles de puestos de trabajo. #autonomo #empleados #emprendedores #politica #trabajadores ♬ sonido original – David Canales

La jornada partida sigue siendo legal en España

Todo este enfrentamiento se produce alrededor de una propuesta que, por el momento, no ha cambiado las reglas aplicables a los trabajadores y empresas. La jornada partida no está prohibida de forma general en España y el Estatuto de los Trabajadores permite que la duración y distribución de la jornada se determine dentro de los límites legales y de lo establecido mediante la negociación colectiva o el contrato de trabajo.

La iniciativa de Virginia López Bello pretende cambiar precisamente esa situación poniendo en primer plano el impacto que una interrupción prolongada puede tener sobre la vida diaria. Una persona que entra a las nueve de la mañana y termina definitivamente a las ocho de la tarde puede haber trabajado ocho horas, pero haber tenido 11 horas de su día condicionadas por el horario laboral.

Frente a ese problema de conciliación, Canales pide que cualquier cambio tenga en cuenta las necesidades de los negocios que dependen de la actividad de mañana y tarde. Su crítica parte de que obligarlos a concentrar todas las horas de trabajo en una única franja podría hacer inviable mantener determinados puestos tal y como están organizados actualmente.

El debate enfrenta así dos consecuencias muy distintas de un mismo modelo de jornada. Para quienes reclaman su eliminación, el problema está en las horas que el trabajador pierde entre un turno y otro y que dificultan la conciliación. Para Canales, prohibirla de forma general trasladaría parte de ese coste a pequeños negocios y trabajadores. Por eso defiende que quien no quiera aceptar un empleo con jornada partida pueda rechazarlo, pero se opone a que esa forma de organizar el trabajo termine siendo ilegal para todos.

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