Virginia López Bello, abogada laboralista recoge firmas para acabar con la jornada partida en España: «Tener tu día entero condicionado por el trabajo es otra cosa»

Virginia López Bello impulsa una petición para poner fin a los horarios partidos y reclama que se avance hacia jornadas que permitan a los trabajadores disponer de más tiempo para conciliar.

El sueño de muchos es encontrar un empleo de lunes a viernes y con horario de mañana, pero la realidad fuera del sector público es que en España existen diferentes tipos de jornada y una de ellas es la jornada partida. Este horario puede hacer incluso que un trabajador a tiempo parcial pase más horas fuera de casa que otro a jornada completa que concentra todas sus horas de trabajo de forma seguida

Para quienes tienen jornada partida, la primera entrada puede producirse por la mañana y la última salida ya entrada la tarde o incluso por la noche. En medio quedan una, dos o tres horas que no forman parte de la jornada efectiva, pero que pueden hacer muy difícil aprovechar ese tiempo para conciliar o descansar.

Anuncios

Es el modelo que quiere cambiar Virginia López Bello, abogada laboralista conocida en redes sociales como Tu Abogada Laboralista, que está impulsando una petición para acabar con la jornada partida en España y llevar la propuesta hasta la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

La reivindicación pone el foco precisamente en esas horas que quedan atrapadas entre los dos tramos de trabajo. «Trabajar 8 horas es una cosa, tener tu día entero condicionado por el trabajo es otra muy diferente», explica López Bello al defender una iniciativa que busca abrir el debate sobre cómo se distribuye el tiempo de trabajo en España.

Acabar con las horas muertas de la jornada partida

La petición plantea un problema conocido por muchos trabajadores que tienen la jornada partida. Una persona puede entrar a las 9:00 horas, salir a las 14:00, regresar a las 17:00 y terminar a las 20:00. Sobre el papel ha trabajado ocho horas, pero desde que entra por primera vez hasta que abandona definitivamente su puesto han pasado 11 horas.

Dependiendo de dónde viva el trabajador, de la distancia hasta su domicilio y de sus circunstancias familiares, el descanso puede convertirse en un tiempo difícil de aprovechar. La petición señala que estas jornadas terminan restando horas para estar con los hijos, atender a familiares, descansar o simplemente disponer de tiempo libre.

Por ello, la iniciativa reclama a Yolanda Díaz y al Gobierno que se avance hacia horarios más continuos que permitan concentrar el trabajo y recuperar parte del día. También defiende que una organización diferente puede beneficiar a las propias empresas al reducir el desgaste de las plantillas y facilitar la conciliación.

La petición menciona además posibles mejoras de productividad asociadas a horarios continuos. Sin embargo, aunque la Organización Internacional del Trabajo sí ha relacionado determinadas reducciones y formas flexibles de organizar el tiempo de trabajo con mejoras para trabajadores y empresas, no hemos podido verificar en sus documentos el incremento concreto de productividad de entre el 8% y el 11% que aparece recogido en Change.org.

Qué tendría que cambiar para acabar con la jornada partida

La petición de López Bello busca que el Gobierno modifique una regulación que actualmente no impide con carácter general que las horas de trabajo se distribuyan en dos tramos durante el mismo día. El artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores regula la duración y distribución de la jornada y permite que esta se establezca mediante los convenios colectivos o los contratos de trabajo, siempre dentro de los límites fijados por la legislación laboral.

Las horas que separan ambos periodos no computan automáticamente como tiempo trabajado si durante ese intervalo el empleado puede disponer libremente de su tiempo y no permanece a disposición de la empresa. En muchas jornadas partidas esa interrupción coincide con la hora de comer, aunque la situación cambia cuando el trabajador no puede desconectar realmente y debe continuar a disposición de la empresa.

En estos casos, el Tribunal Supremo ha considerado que la pausa para comer puede computar como tiempo de trabajo cuando las obligaciones impuestas durante ese periodo impiden al empleado administrar libremente su tiempo.

La posibilidad de repartir las horas de trabajo a lo largo del día tampoco deja libertad absoluta a las empresas para fijar los horarios, ya que el Estatuto de los Trabajadores obliga a respetar un mínimo de 12 horas entre el final de una jornada y el comienzo de la siguiente. Cuando la jornada continuada supera las seis horas también debe existir una pausa mínima de 15 minutos, que solo se considera tiempo efectivo de trabajo cuando así lo establece el convenio colectivo o el contrato.

Para que la petición impulsada por Virginia López Bello se traduzca en una prohibición o limitación general de este tipo de horarios sería necesario cambiar la regulación actual de la jornada laboral. La recogida de firmas busca llevar esa reclamación hasta el Gobierno y abrir el debate sobre cuánto tiempo del día puede terminar condicionado por una jornada de ocho horas. La iniciativa continúa recogiendo firmas a través de Change.org.

Relacionado
Últimas Noticias