Los trabajadores de la sede central de Correos en Madrid se han plantado ante las restricciones al teletrabajo y el malestar ha terminado en un calendario de movilizaciones que podría desembocar en una huelga indefinida a partir del 3 de noviembre. La protesta llega a pocas semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre, cuando la empresa pública debe afrontar uno de los periodos de mayor actividad por la gestión del voto por correo.
El Sindicato Libre de Correos y Telecomunicaciones ha anunciado paros contra los cambios en el trabajo desde casa, mientras CCOO ha iniciado los trámites para reclamar una negociación colectiva sobre esta modalidad. Ambas organizaciones ponen en duda la forma en que la dirección está gestionando las condiciones laborales de los empleados, aunque sus actuaciones siguen caminos diferentes.
Detrás de las protestas hay una reclamación que afecta directamente a la organización diaria de la plantilla, ya que los trabajadores quieren saber cuántos días pueden teletrabajar, quién puede acceder a esta modalidad y bajo qué condiciones se les puede exigir que regresen a la oficina. La falta de un acuerdo ha llevado el enfrentamiento hasta las puertas de los tribunales.
Los empleados de Correos protestan por las restricciones al teletrabajo
El origen de las movilizaciones está en la sede central de Correos, situada en la calle Conde de Peñalver de Madrid, donde trabajan empleados administrativos y personal que realiza tareas de gestión, muchas de las cuales pueden desarrollarse a distancia. Estas restricciones afectan a una plantilla de unos 1.100 trabajadores que comenzaron a teletrabajar durante la pandemia.
Correos trasladó a empleados que trabajaban en el edificio de Vía de Dublín a su sede central y ofreció la posibilidad de teletrabajar ante las limitaciones de espacio. Ahora, al parecer la dirección quiere recuperar una mayor presencialidad, pese a las dificultades para acomodar a toda la plantilla en las instalaciones.
Para los empleados afectados que durante estos años han organizado su actividad laboral alrededor del teletrabajo y algunos incluso han acondicionado espacios en sus viviendas para poder desarrollar sus funciones, esta exigencia de regresar al centro de trabajo altera esa organización y ha provocado el rechazo de parte de la plantilla.
El Sindicato Libre ha impulsado un calendario de protestas que incluye paros parciales durante esta semana y nuevas jornadas de huelga previstas para el 27, 28 y 29 de octubre. La movilización podría continuar con una huelga indefinida desde el 3 de noviembre, fecha que coincide con los planes de regreso presencial denunciados por la organización.
CCOO prepara una demanda ante la Audiencia Nacional por la falta de negociación
Mientras se desarrollan las movilizaciones, CCOO ha iniciado otra vía para reclamar que Correos negocie unas condiciones comunes de teletrabajo. El sindicato asegura que el pasado 21 de julio remitió un requerimiento al presidente de la compañía, Pedro Saura, para abrir una negociación, pero denuncia que no ha recibido la respuesta solicitada.
La organización reclama un acuerdo que determine qué puestos pueden acogerse al trabajo a distancia, cómo se distribuyen los días presenciales y cuáles son los derechos y obligaciones de los empleados. También quiere que se establezcan las condiciones para regresar a la oficina, evitando que estas decisiones dependan exclusivamente de cada responsable.
CCOO critica especialmente que en el centro directivo se haya concedido un día de teletrabajo bajo unas condiciones que considera inadecuadas. Su reclamación busca que los empleados que realizan funciones compatibles con el trabajo desde casa dispongan de unas reglas conocidas y negociadas, sin depender de decisiones individuales de la dirección.
El sindicato asegura que ya ha dado los primeros pasos ante la Comisión Paritaria y el Ministerio de Trabajo y advierte de que, si Correos mantiene su postura, presentará una demanda de conflicto colectivo ante la Audiencia Nacional.
La disputa también tiene una vertiente legal y es que la Ley 10/2021, de trabajo a distancia, establece que las modificaciones de las condiciones pactadas en un acuerdo de teletrabajo, incluido el porcentaje de presencialidad, deben acordarse entre la empresa y el trabajador y formalizarse por escrito. La aplicación concreta de estas reglas dependerá de los acuerdos existentes y de las condiciones de los empleados afectados. Recientemente, el Supremo ya dejó claro que las empresas no pueden reducir el teletrabajo unilateralmente si hay un acuerdo individual con el trabajador.
La huelga llega en plena preparación del voto por correo del 29 de noviembre
La fecha de las movilizaciones añade presión a Correos porque coincide con los preparativos de las elecciones generales del 29 de noviembre. La sede central participa en las tareas administrativas de seguimiento y control del voto por correo, por lo que una huelga prolongada podría complicar la organización del servicio durante las semanas previas a los comicios.
El plazo para solicitar el voto por correo comenzó el 6 de octubre y permanecerá abierto hasta el 19 de noviembre. La posible huelga indefinida del 3 de noviembre coincidiría, por tanto, con el periodo en el que los ciudadanos todavía pueden solicitar la documentación electoral. Por ahora, el alcance que podrían tener los paros sobre el servicio dependerá de cómo evolucionen las movilizaciones y de las medidas que adopte la empresa.
La falta de personal y las condiciones de la campaña electoral han provocado nuevas reclamaciones sindicales, aunque CSIF, por ejemplo, ha decidido suspender sus movilizaciones hasta después de las elecciones y reclamar 15.000 contrataciones de refuerzo para afrontar el aumento de trabajo. Según ha informado CSIF, Correos ha accedido a negociar las instrucciones laborales de las elecciones en una reunión prevista para el 26 de octubre, en la que se abordarán las necesidades de personal y las compensaciones económicas.

