Llevaba más de 30 años trabajando para la cadena de supermercados Mercadona, pero la perdida de un puesto de confianza y luego una auditoria le hicieron perder su trabajo. Esta es la historia de un trabajador que había alcanzado un puesto de responsabilidad como coordinador en el área logística, un cargo de confianza y libre designación dentro de la compañía de Juan Roig. Tras esa bajada de puesto, llegó su despido tras descubrirse que había copia 19.516 documentos confidenciales en tres memorias USB.
El trabajador impugnó su despido al considerar que se evaluara el principio de proporcionalidad. Sin embargo, tras pasar tanto por el Juzgado de lo Social (ahora Tribunal de Instancia) como por el Tribunal Superior de Justicia, el Supremo rechazado su caso y ha confirmado la firmeza de su despido disciplinario.
Todo empezó tras perder su puesto de confianza
El trabajador había comenzado a prestar servicios en Mercadona en 1992 y, con el paso de los años, había alcanzado un puesto de responsabilidad como coordinador en el área logística. Sin embargo, en mayo de 2023 la situación dio un giro. Su superior le comunicó que se habían detectado irregularidades en el cómputo de horas y en su retribución.
La compañía le citó el 19 de mayo de 2023 en sus oficinas de Paterna (Valencia), donde recibió la carta con la que se formalizaba su cese en ese cargo y comunicarle que desempeñaría otras funciones, aunque mantendría de forma progresiva parte de las condiciones salariales asociadas al cargo que había ocupado hasta entonces.
Pero además de perder su cargo, también se le solicitó que debía devolver el coche de empresa, el ordenador portátil, la tablet, el teléfono móvil corporativa, la tarjeta visa de la empresa y el resto del material. Sin embargo, cuando se le preguntó por varias memorias USB y otros dispositivos de almacenamiento, respondió que ya no los tenía y que había realizado copias de seguridad. Fue entonces cuando la empresa ordenó una auditoria informática.
La auditoría descubrió miles de documentos copiados
Pocas semanas después, el informe reveló que entre los días 3 y 11 de mayo el trabajador había copiado 19.516 documentos de la empresa en tres memorias USB utilizando sus credenciales de acceso. Según Mercadona los documentos copiados contenían información confidencial con valor competitivo e industrial, además de documentos que contenían datos personales de trabajadores.
Con el resultado de la auditoría sobre la mesa, Mercadona le entregó la carta de despido disciplinario el 14 de junio de 2023. En ella le acusaba de haber extraído documentación confidencial de la empresa y almacenarla en dispositivos USB, incumpliendo las normas internas sobre el uso de equipos informáticos y la protección de información sensible, una conducta que la compañía calificó como una falta muy grave.
El trabajador acudió a los tribunales
El empleado no aceptó la decisión y decidió impugnar el despido ante la Justicia. Su defensa se basaba principalmente en que la sanción impuesta por Mercadona, es decir el despido resultaba desproporcionada y que, por tanto, los jueces debían aplicar la denominada teoría gradualismo, un criterio que desarrolla el principio de proporcionalidad en las sanciones a los trabajadores, es decir, valorar las circunstancias concretas antes de imponer la máxima sanción. Q
No es para menos, con 31 años en Mercadona, la indemnización podía ser elevada o incluso podría recuperar su puesto si Mercadona elegía readmitirlo en lugar de pagarle la indemnización por despido improcedente. Sin embargo, ni el Juzgado de lo Social ni el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía aceptaron su defensa y declararon el despido disciplinario como procedente.
Durante el procedimiento también quedó acreditado que años atrás Mercadona entregaba memorias externas para facilitar el trabajo de algunos empleados. Sin embargo, esa política cambió. Desde finales de 2018 la empresa había prohibido almacenar documentación corporativa en este tipo de dispositivos y había implantado el trabajo mediante la nube y carpetas compartidas. Además, el trabajador había recibido información sobre las normas de uso de los equipos informáticos y sobre protección de datos. Por tanto, el trabajador sabía que no se podía usar memorias extraíbles.
Aun así, decidió presentar un último recurso ante el Tribunal Supremo. Para ello aportó una sentencia de contraste curiosamente en el que Mercadona también estaba implicado. A su juicio, ambos casos eran comparables, pero habían tenido un final diferente.
Sin embargo, el Supremo en su sentencia 679/2026 (STS 3493/2026) consideró que las situaciones en ambos despidos eran diferentes. Mientras que en el otro procedimiento no quedó acreditado un uso indebido de la información extraída, en este caso sí se dio por probado que el trabajador había copiado 19.516 documentos confidenciales, entre ellos información con valor estratégico para la empresa y datos personales de empleados.
Por ese motivo, el Tribunal Supremo rechazó el recurso presentado por el trabajador y dejó firme la sentencia que había declarado procedente el despido.

