Un despido el mismo día de Nochebuena, una discusión con un superior y un final favorable para el trabajador. Esa es la historia que ha compartido en TikTok el cocinero Jesús Reviús, quien asegura que perdió su empleo pocas horas después de organizar los turnos para que todo su equipo pudiera disfrutar de los festivos de Navidad con sus familias.
En un vídeo publicado en su perfil, el cocinero comienza con una frase que resume lo ocurrido: «Me despidieron un 24 de diciembre por ser demasiado buen jefe». A partir de ahí relata cómo, tras un año especialmente duro, decidió recompensar el compromiso de su plantilla facilitando la conciliación durante unas fechas especialmente señaladas.
Organizó los turnos para que su equipo pudiera pasar la Navidad en familia
Según explica, llevaba alrededor de un año como jefe de cocina y, después de meses de trabajo, había conseguido formar un equipo estable y comprometido. Como reconocimiento al esfuerzo realizado durante todo el año, preparó los cuadrantes para que todos los trabajadores conservaran sus dos días habituales de descanso y, además, pudieran disfrutar del 25 de diciembre y del 1 de enero, festivos que, según afirma, no eran recuperables de acuerdo con el convenio colectivo de hostelería, aunque en este sentido conviene recordar la sentencia del Tribunal Supremo sobre los descansos que caen en festivos.
La decisión fue muy bien recibida por la plantilla, ya que les permitía disfrutar de las fiestas navideñas junto a sus familias, algo especialmente complicado en un sector como la hostelería. Un gran gesto por parte de la persona encargada de gestionar su equipo, pero que no fue bien recibido por uno de los responsables de la empresa.
La mañana del 24 de diciembre, según relata, un responsable de la cadena acudió al restaurante y le preguntó cuántos días iba a librar el equipo esa semana. Cuando le explicó cómo había organizado los descansos, asegura que el directivo reaccionó con enfado y le recriminó que su restaurante fuera el único del grupo que había concedido esos días libres. Reviús explica que defendió su decisión y respondió que estaba orgulloso de haber facilitado la conciliación de su plantilla y que ojalá otros establecimientos hicieran lo mismo. Tras esa conversación, el responsable abandonó el local y el cocinero continuó con normalidad su jornada de trabajo.
@jesus.revius ¿El premio por cuidar a tu equipo en hostelería? Un despido disciplinario el 24 de diciembre. 🥲 Spoiler: El tiro les salió por la culata. ¿Os ha pasado algo parecido con un jefe? Os leo en comentarios. 👇 #StoryTime #Hostelería #DespidoDisciplinario #Karma #DespidoImprocedente
El despido llegó al terminar el servicio de Nochebuena
Jesús Reviús explica que completó el servicio del 24 de diciembre e incluso permaneció alrededor de una hora más ayudando a su equipo a limpiar la cocina y dejar el restaurante preparado para el siguiente turno. Sin embargo, cuando ya se marchaba para celebrar la Nochebuena con su familia, el encargado le entregó una carta de despido disciplinario. Según cuenta, la empresa justificó la decisión alegando un supuesto bajo rendimiento voluntario.
En otras palabras, lo echaban con una mano ‘por delante y otra por detrás’, ya que un despido disciplinario no tiene derecho a indemnización. No obstante, el cocinero decidió impugnar el despido al considerar que no estaba justificado y al menos conseguir la improcedencia y cobrar la indemnización correspondiente.
Finalmente, según explica en el vídeo, la empresa terminó reconociendo la improcedencia del despido, lo que dio lugar a la correspondiente indemnización de 33 días por año trabajado hasta un máximo de 24 mensualidades.
Con tono irónico, Reviús afirma que ahora disfruta de unas «vacaciones indefinidas» y de una compensación económica, convencido de que denunciar fue la mejor decisión y que el ‘Karma existe‘.
¿Es realmente una victoria?
En España, un despido improcedente significa que la empresa no ha podido acreditar suficientemente la causa alegada o no ha cumplido los requisitos legales exigidos. En estas situaciones, la empresa puede optar entre readmitir al trabajador o abonarle la indemnización correspondiente. Lo más común es que la empresa opte por la indemnización por dos simples razones: quiere quitarse del medio al trabajador y suele ser mucho más barato que reincorporarlo de nuevo, ya que tendría que pagarle los salarios de tramitación.
Conseguir la improcedencia no es del todo una victoria si tenemos en cuenta que, en los despidos, la carga de la prueba recae sobre la empresa, es decir, la empresa tiene que demostrar/justificar ese despido. En casos como el que le ha sucedido a este cocinero, la empresa es conocedora de que no tiene argumentos sólidos para despedir y solo quiere quitarse al trabajador de encima y ya tiene calculado, en caso de improcedencia, cuánto tiene que pagar. Normalmente, reconocen esa improcedencia en la propia carta de despido o en el CMAC, o como muy tarde antes de que se celebre el juicio para ahorrarse los costes del procedimiento.
Pero el resultado para el trabajador sigue siendo el mismo laboralmente hablando; se queda sin empleo.

