Muchos trabajadores siguen pensando que el contrato fijo discontinuo tiene un límite de duración, pero lo cierto es que la ley laboral no establece ningún plazo máximo. Esta confusión está provocando errores tanto en empresas como en empleados.
El contrato fijo discontinuo es uno de los más utilizados en sectores como la hostelería, el turismo o la agricultura. Sin embargo, sigue siendo también uno de los más desconocidos.
A diferencia de lo que muchos creen, no se trata de un contrato temporal, sino de un contrato indefinido. Así lo recoge el artículo 16 del Estatuto de los Trabajadores, que regula este tipo de relación laboral para actividades que se repiten en el tiempo, pero no de forma continua.
Esto significa que el trabajador mantiene su vínculo con la empresa aunque no esté trabajando durante todo el año.
No existe una duración máxima del fijo discontinuo
Uno de los errores más frecuentes es pensar que este contrato tiene un límite de meses o años. Sin embargo, la normativa laboral no establece ninguna duración máxima.
El contrato puede mantenerse durante años, siempre que la actividad que lo justifica siga existiendo. Es decir, mientras la empresa siga necesitando cubrir ese puesto en determinadas épocas del año, la relación laboral continúa.
La ley no fija meses concretos: la clave está en cómo se aplica el contrato
Otra cosa muy diferente es cómo se organiza el trabajo a lo largo del año. El Estatuto no fija un número concreto de meses de actividad, pero sí deja claro que este tipo de contrato está pensado para trabajos intermitentes.
Por eso, cuando la actividad se vuelve continua en el tiempo, pueden surgir dudas sobre si el contrato utilizado es el adecuado.
El llamamiento marca la diferencia
El aspecto más importante del contrato fijo discontinuo no es cuánto dura, sino el llamamiento.
La empresa está obligada a llamar al trabajador cuando se reinicia la actividad, siguiendo criterios objetivos. Si ese llamamiento no se produce o no se justifica, el trabajador puede reclamar, ya que podría considerarse un despido.

