Siempre se dice que cuanto más cotices a la Seguridad Social, mejor pensión vas a tener y es relativamente cierto. Pero cotizar más no siempre significa cobrar mucho más al jubilarse, al menos para ciertos trabajadores con una base de cotización más alta y todo se debe principalmente al tope de la pensión que paga la Seguridad Social.
Mientras que la base máxima queda para 2026 establecidas en 5.101,20 €, la pensión máxima que puede cobrar una persona jubilada se sitúa en 3.359,60 euros, es decir casi 2.000 euros menos.
Por eso muchos trabajadores se preguntan si merece la pena cotizar por la base máxima y a esta duda el funcionario de la Seguridad Social Alfonso Muñoz Cuenca ha dado respuesta a través de un nuevo vídeo.
El análisis del funcionario pone sobre la mesa un debate clave en el sistema de pensiones.
Por un lado, la contributividad busca que cada trabajador cobre en función de lo aportado. Por otro, la solidaridad garantiza ingresos mínimos a quienes tienen menos recursos.
En los últimos años, las reformas han reforzado este segundo aspecto, lo que ha generado dudas sobre si se está reduciendo el incentivo a cotizar por bases altas.
El sistema de pensiones: cómo funciona realmente
El sistema español se basa en el principio de contributividad. En teoría, cuanto más cotizas y durante más años, mayor será tu pensión.
Por ejemplo, lo mínimo para poder cobrar una pensión es tener 15 años cotizados, pero eso da derecho al 50% de la base reguladora. Cada mes adicional suma un pequeño porcentaje hasta llegar al 100% con 36 años y medio cotizados. Aquí sí se cumple que cuanto más años cotizados más altos será tu pensión.
Pero la cosa cambia cuando un trabajador que tiene cotizado los años suficientes para cobrar el 100% y ha cotizado por la base máxima ve como su pensión no corresponde a lo que ha cotizado.
En 2026, la base máxima de cotización se sitúa en 5.101 euros mensuales, mientras que la pensión máxima está limitada a 3.359 euros. Es decir, existe un desfase importante entre lo que se aporta y lo que se puede llegar a cobrar.
El caso que genera dudas: largas carreras y pensión limitada
El funcionario plantea un ejemplo habitual, un trabajador con una carrera larga, salarios elevados y cotizaciones cercanas a la base máxima durante muchos años.
En estos casos, aunque la pensión teórica sería elevada, entran en juego dos factores clave:
- El tope de pensión máxima
- Las posibles penalizaciones si se adelanta la jubilación
Esto provoca que, incluso habiendo cotizado por bases muy altas durante décadas, la pensión final quede limitada y no refleje totalmente el esfuerzo contributivo realizado.
No obstante, el análisis también deja claro que cotizar más sigue siendo importante. En carreras laborales con altibajos, periodos sin cotizar o sueldos bajos, tener años con bases altas puede mejorar la pensión final. Además, cuantos más años se cotizan, mayor porcentaje de la base reguladora se cobra.
El contraste: pensiones mínimas y complementos
El sistema también incluye mecanismos de protección para quienes han cotizado menos.
En estos casos, si la pensión no alcanza una cuantía mínima, se aplican complementos que elevan el ingreso mensual.
Esto puede generar situaciones en las que trabajadores con carreras más cortas o bases bajas reciben una pensión proporcionalmente más alta respecto a lo cotizado.
¿Entonces merece la pena cotizar por la base máxima?
La conclusión no es simple.
Cotizar más y durante más años sigue siendo la mejor forma de mejorar la pensión. Pero no garantiza cobrar una cantidad proporcional a lo aportado debido a los límites del sistema.
Por eso, cada vez más trabajadores se plantean esta decisión, especialmente en tramos finales de su carrera laboral.

