La promoción interna en la Seguridad Social ha dejado un resultado difĆcil de pasar por alto. El proceso para ascender al Cuerpo de Gestión de la Administración de la Seguridad Social ofrecĆa 995 plazas, pero solo 27 funcionarios han conseguido superarlo. La cifra supone apenas un 2,71% respecto al total de puestos convocados y deja prĆ”cticamente todas las plazas disponibles sin cubrir, que se sumarĆ”n en la próxima oferta de empleo pĆŗblico que apruebe el Gobierno.
El resultado ha provocado las crĆticas de UGT, que cree que lo ocurrido va mĆ”s allĆ” de la dificultad de las pruebas. Para el sindicato, cubrir Ćŗnicamente 27 de 995 plazas muestra que el modelo de promoción interna necesita cambios y advierte de que este sistema no puede convertirse en una ācarrera de obstĆ”culosā para los trabajadores que quieren progresar dentro de la Seguridad Social.
995 plazas para ascender y solo 27 aprobados
La diferencia entre las plazas disponibles y el resultado final es enorme. La convocatoria reservaba 995 puestos para promoción interna al Cuerpo de Gestión, dentro del subgrupo A2. Finalmente, solo 27 personas han superado las pruebas, por lo que mÔs de 960 plazas han quedado vacantes.
Pero hay otro dato que ayuda a entender lo ocurrido. SegĆŗn la información facilitada por UGT, ni siquiera llegaron a presentarse 700 funcionarios. HabĆa, por tanto, mĆ”s plazas disponibles que aspirantes participando en el proceso.
El sindicato interpreta estas cifras como una seƱal del desĆ”nimo que puede estar provocando el actual sistema entre quienes podrĆan intentar ascender. Las dificultades para cubrir las plazas de promoción interna dentro de la Administración no se limitan a esta convocatoria y los sindicatos ya han alertado de que muchos de estos puestos terminan quedĆ”ndose vacantes. Pedro Carrasco, coordinador de UGT en la Seguridad Social, reconoce que otros aƱos ya habĆan quedado puestos vacantes, pero seƱala que el resultado de esta convocatoria ha sido especialmente negativo.
La experiencia laboral no basta para pasar a la siguiente fase
Para entender las crĆticas hay que fijarse en cómo funciona la promoción. El sistema es un concurso-oposición. Esto implica que los funcionarios deben superar primero la fase de oposición para que posteriormente puedan valorarse sus mĆ©ritos y la experiencia acumulada durante sus aƱos de trabajo.
Ahà estÔ una de las principales quejas. Los aspirantes no son personas que intentan entrar por primera vez en la Administración, sino empleados públicos que ya trabajan en la Seguridad Social y que buscan avanzar desde el subgrupo C1 al A2. AdemÔs, tienen que preparar las pruebas mientras continúan desempeñando su puesto.
UGT considera que el modelo actual no reconoce suficientemente ese conocimiento adquirido en el dĆa a dĆa. El sindicato critica el peso de una prueba que considera demasiado memorĆstica y reclama un sistema que permita valorar mejor la experiencia profesional, las competencias adquiridas y el conocimiento especializado de los trabajadores.
El ascenso puede dejar apenas entre 50 y 80 euros mƔs al mes
A la dificultad de preparar las pruebas se añade otro elemento que puede reducir el atractivo de presentarse: el dinero. Según explica Carrasco, pasar del subgrupo C1 al A2 no siempre supone un gran salto inmediato en la nómina.
El responsable sindical señala que con el cambio de cuerpo puede perderse un complemento. Si el trabajador entra ademÔs en el nivel mÔs bajo del nuevo grupo, calcula que la mejora puede quedarse en entre 50 y 80 euros mÔs al mes, dependiendo también de la retención del IRPF que se aplique.
Esto deja una situación poco atractiva para algunos trabajadores: estudiar mientras mantienen su jornada laboral, superar un proceso exigente y asumir nuevas responsabilidades para encontrarse, al menos inicialmente, con una diferencia salarial que puede ser bastante reducida.
UGT quiere unas pruebas mƔs relacionadas con el trabajo real
Ante estos resultados, UGT plantea cambiar el modelo utilizado para la promoción interna. Una de sus propuestas pasa por recurrir a cursos o módulos relacionados con las funciones que los empleados realizan realmente y realizar despuĆ©s pruebas especĆficas sobre esa formación.
El sindicato rechaza que cambiar las pruebas signifique rebajar el nivel necesario para ascender. Su planteamiento pasa por encontrar otra manera de evaluar a trabajadores que ya tienen experiencia dentro de la organización y que conocen el funcionamiento diario de la Seguridad Social. Las crĆticas llegan ademĆ”s en un momento en el que otros procesos selectivos de la Seguridad Social tambiĆ©n han generado quejas entre los aspirantes, aunque por motivos diferentes y sin relación directa con esta convocatoria.
La cuestión tiene ademÔs un componente generacional. Según los datos recogidos en la documentación, el 71% de los trabajadores de las entidades gestoras y servicios comunes de la Seguridad Social tiene 50 años o mÔs. El relevo de parte de esa plantilla serÔ, por tanto, uno de los retos que tendrÔ que afrontar el organismo durante los próximos años, en un momento en el que el refuerzo de las plantillas de la Seguridad Social previsto en la nueva oferta pública vuelve a situar este organismo entre los que concentran un mayor volumen de empleo público.
UGT cree que facilitar una promoción interna que realmente permita aprovechar a los trabajadores con experiencia puede ayudar a afrontar ese relevo y evitar que quienes llevan años dentro de la Administración pierdan las expectativas de progresar.
Un resultado que pone el foco sobre la promoción interna
Los datos de esta convocatoria han terminado convirtiendo el proceso en un ejemplo extremo del problema que denuncia el sindicato. HabĆa 995 plazas para ascender, menos de 700 personas llegaron a presentarse y Ćŗnicamente 27 superaron las pruebas.
UGT pide ahora revisar el modelo para que la promoción interna valore de forma mÔs efectiva el trabajo y los conocimientos adquiridos dentro de la propia Seguridad Social. Para el sindicato, apostar por la experiencia de la plantilla no significa hacer mÔs fÔcil el acceso al Cuerpo de Gestión, sino diseñar unas pruebas capaces de identificar qué trabajadores estÔn preparados para asumir esas nuevas funciones.

