Los españoles retrasan cada vez más su jubilación: la edad media sube a 65,4 años y las retiradas demoradas se disparan

Las jubilaciones demoradas ya representan el 11,8% de las nuevas altas, siete puntos más que en 2019, mientras casi siete de cada diez trabajadores se retiran al alcanzar su edad ordinaria.

Los trabajadores españoles están accediendo a la jubilación cada vez más tarde y eso ha provocado que la edad media de acceso a la pensión se sitúa ya en los 65,4 años, frente a los 64,4 años de 2019, un cambio que coincide con el aumento de las personas que deciden continuar trabajando una vez que podrían retirarse. Las jubilaciones demoradas representan ya el 11,8% de las nuevas altas registradas en 2026, siete puntos más que hace siete años.

Así lo reflejan los últimos datos publicados por la Seguridad Social, que permiten ver cómo ha cambiado el momento en el que los trabajadores abandonan definitivamente el mercado laboral. Hasta agosto se han registrado 218.325 nuevas altas de jubilación y la mayoría se han producido una vez alcanzada la edad ordinaria. En concreto, 149.863 personas se jubilaron en estas condiciones, lo que representa el 68,6% del total.

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La evolución no responde únicamente a que los trabajadores decidan permanecer más tiempo en sus puestos. La propia Seguridad Social relaciona el aumento de la edad efectiva de jubilación con el crecimiento de las jubilaciones demoradas y la menor anticipación del retiro. A ello se suman los cambios introducidos en los últimos años para incentivar que quienes alcanzan su edad ordinaria continúen trabajando.

La edad media de jubilación ha aumentado un año desde 2019

La comparación con 2019 permite apreciar mejor el cambio. Entonces, los trabajadores accedían a la jubilación con una edad media de 64,4 años. Siete años después, esa media ha avanzado hasta los 65,4 años, de manera que el retiro se produce ahora, de media, un año más tarde.

Una parte importante de esta evolución está relacionada con la jubilación demorada, la modalidad que permite continuar trabajando voluntariamente después de alcanzar la edad ordinaria. En lo que va de 2026, estas jubilaciones representan el 11,8% de todas las nuevas altas. La diferencia respecto a 2019 es especialmente significativa, ya que su peso ha crecido siete puntos desde entonces.

La Seguridad Social sitúa parte de este cambio en las medidas que comenzaron a aplicarse en 2022, cuando entraron en vigor nuevos incentivos para retrasar el acceso a la jubilación y se modificó también el marco de la jubilación anticipada. La finalidad es que prolongar voluntariamente la vida laboral tenga una compensación económica para el trabajador cuando finalmente decida retirarse.

Quien opta por la jubilación demorada puede acceder, según la modalidad elegida y los requisitos aplicables, a incentivos económicos por continuar trabajando más allá de su edad ordinaria. Estos pueden traducirse en un incremento de la pensión, una cantidad a tanto alzado o una fórmula mixta que combina ambas opciones.

Las nuevas pensiones de jubilación alcanzan los 1.707 euros de media

El retraso de la edad de jubilación llega además en un momento en el que las nuevas pensiones están entrando en el sistema con cuantías superiores a la media de las que ya se encuentran en vigor. Según los últimos datos disponibles, correspondientes a julio, las nuevas altas de jubilación alcanzaron una pensión media de 1.707,2 euros mensuales.

La cantidad supera los 1.574,9 euros mensuales de la pensión media de jubilación registrada en agosto. Esta última ha aumentado un 4,5% respecto al mismo mes de 2025, aunque existen diferencias importantes dependiendo del régimen en el que haya cotizado cada trabajador.

Entre los jubilados procedentes del Régimen General, donde se encuadra la mayoría de los trabajadores por cuenta ajena, la pensión media alcanza los 1.733,7 euros mensuales. La situación es muy diferente entre los trabajadores autónomos, cuya pensión media de jubilación se sitúa en 1.062,1 euros. La diferencia entre ambos regímenes supera así los 670 euros mensuales.

Las cuantías más elevadas aparecen en el régimen de la Minería del Carbón, con una media de 3.004,9 euros, mientras que en el Régimen del Mar la pensión media de jubilación alcanza los 1.739,9 euros. Estas cifras son medias y, por tanto, no representan lo que necesariamente cobrará una persona cuando se jubile, ya que el importe individual depende de las cotizaciones acreditadas por cada trabajador.

Más de 9,5 millones de personas cobran una pensión de la Seguridad Social

Los cambios en el acceso a la jubilación se producen mientras continúa creciendo la nómina que la Seguridad Social destina cada mes a las pensiones contributivas. En agosto se han abonado 10.535.869 pensiones a más de 9,5 millones de pensionistas, con un desembolso total de 14.470,4 millones de euros. El número de pensiones es superior al de pensionistas porque una misma persona puede ser beneficiaria de más de una prestación.

La jubilación concentra, con diferencia, la mayor parte de este gasto. El sistema paga actualmente 6,74 millones de pensiones de este tipo, que representan 10.625,9 millones de euros y el 73,4% de toda la nómina mensual. A las pensiones de viudedad se destinan otros 2.288,6 millones, mientras que las prestaciones por incapacidad permanente suponen 1.331,4 millones.

Si se tienen en cuenta todas las modalidades, la pensión media del sistema alcanza los 1.373,44 euros mensuales, un 4,6% más que en agosto de 2025. En este cálculo se incluyen las pensiones de jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y en favor de familiares. La pensión media de viudedad, por ejemplo, se sitúa en 976 euros al mes.

La mayoría de las nuevas jubilaciones ya se producen a la edad ordinaria

Los datos sobre las nuevas altas muestran que el cambio no se limita al crecimiento de quienes retrasan voluntariamente su retiro. De las 218.325 jubilaciones registradas hasta agosto, el 68,6% se produjo después de alcanzar la edad ordinaria, lo que equivale a 149.863 nuevos pensionistas.

Al mismo tiempo, la Seguridad Social señala una menor anticipación de la jubilación como otro de los factores que están elevando la edad media de acceso. El resultado de ambos movimientos se aprecia al comparar los 64,4 años de 2019 con los 65,4 actuales. Cada vez tiene más peso, por tanto, el grupo de trabajadores que llega a la edad que le corresponde o decide prolongar su actividad para beneficiarse de los incentivos asociados a la demora.

La Seguridad Social también ha publicado los tiempos que está empleando para reconocer estas prestaciones. Con los últimos datos disponibles, correspondientes a julio, una solicitud de jubilación tarda una media de 7,46 días en resolverse, mientras que para una pensión de viudedad la media es de 8,75 días. En ambos casos, los tiempos se mantienen muy por debajo del plazo máximo de 90 días establecido para estos procedimientos.

La evolución de las nuevas altas deja así dos movimientos relacionados. Los trabajadores llegan más tarde a la jubilación y, al mismo tiempo, gana peso la decisión de seguir trabajando después de alcanzar la edad ordinaria. En siete años, la edad media efectiva de acceso ha aumentado un año y las jubilaciones demoradas han ganado siete puntos, mientras que casi siete de cada diez nuevos jubilados ya acceden a su pensión después de alcanzar la edad ordinaria.

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