La ley fija un máximo de 80 horas extraordinarias al año por trabajador. Sin embargo, los datos de 2025 muestran una realidad muy distinta. Quienes hicieron horas extra sin cobrarlas trabajaron una media que roza las 300 horas anuales
Según la Encuesta de Población Activa, 441.000 trabajadores realizaron horas extraordinarias que no fueron pagadas ni compensadas con descanso. La media fue de 5,6 horas a la semana sin remuneración.
Si ese ritmo se mantiene durante todo el año, el resultado es muy claro. Cada empleado afectado habría acumulado unas 291 horas anuales, casi cuatro veces el máximo de 80 horas extraordinarias al año que permite el Estatuto de los Trabajadores.
Un límite claro sobre el papel
La normativa laboral establece que ningún trabajador puede superar esas 80 horas extra en cómputo anual, salvo excepciones concretas. No se incluyen las horas compensadas con descanso dentro de los cuatro meses siguientes ni las realizadas por causa de fuerza mayor.
Sobre el papel, el marco es claro. El problema aparece cuando se comparan esos límites con lo que reflejan las estadísticas oficiales.
En 2025 se realizaron 6,38 millones de horas extra cada semana. De ellas, 2,5 millones no se pagaron ni cotizaron, es decir, el 39% del total.
Casi 300 horas al año sin cobrar
El dato clave no es solo el volumen global, sino la media individual. Superar las cinco horas extra semanales de forma continuada implica sobrepasar ampliamente el máximo legal añadiendo el perjuicio económico si luego no hay compensación.
Eso no significa automáticamente que todos los casos incumplan la ley. Las estadísticas no permiten distinguir cuántas de esas horas estaban registradas formalmente como extraordinarias, cuántas se compensaron después o cuántas ni siquiera constaron como tales. Pero la distancia entre las 291 horas estimadas y el límite de 80 horas es evidente.
Además, la EPA recoge que 928.000 asalariados trabajan habitualmente más horas de las pactadas, lo que apunta a un problema más amplio relacionado con el control efectivo de la jornada. Generalmente, esto suele darse en contrato a tiempo parcial que realizan realmente una jornada completa, pero que no cotizan por ella lo que les perjudica para futuras prestaciones. Esto es lo que se conoce como infracotización.
El impacto en la nómina
Más allá del debate jurídico, el efecto es directo para el trabajador. Cada persona afectada dejó de percibir una media de 141 euros semanales, lo que puede suponer hasta 7.355 euros al año entre salarios y cotizaciones.
En conjunto, las horas extra no pagadas representaron un ahorro empresarial estimado en 3.243 millones de euros anuales, según los cálculos realizados a partir de los datos oficiales. Un ahorro que en caso de que la Inspección de Trabajo detecte puede sancionar tanto por no pagar las horas extras como por superar el límite establecido anual.
El contraste entre el límite legal y la media real vuelve a situar en el centro el debate sobre el registro horario y el control de jornada. La norma existe y el tope es claro. La cuestión es si se está cumpliendo en la práctica.

