La huelga general será el 11 de noviembre y divide a los sindicatos: CCOO y UGT la apoyan, CSIF y USO no

El paro de 24 horas por la crisis de la vivienda llegará a poco más de dos semanas de las elecciones generales. CSIF y USO se quedan fuera de la convocatoria, aunque cada sindicato ha dado motivos diferentes para no secundarla.

La huelga general por la crisis de la vivienda ya tiene fecha y ha dejado al descubierto las diferencias entre los sindicatos. El paro se celebrará el miércoles 11 de noviembre y tendrá el respaldo de CCOO y UGT, además de organizaciones como CIG, ELA y LAB. En el otro lado estarán CSIF y USO, que han decidido no secundar la convocatoria, aunque los motivos que han dado para quedarse fuera no son exactamente los mismos.

La fecha elegida coloca además la huelga en plena recta final hacia las elecciones generales del 29 de noviembre, ya que se celebrará apenas dos semanas y media antes de las votaciones y un día antes del inicio de la campaña electoral. La cercanía con las urnas está detrás de parte de las críticas a la convocatoria, mientras CCOO y UGT defienden que el precio de la vivienda afecta directamente a la economía de los trabajadores y que sus efectos también deben trasladarse a los centros de trabajo.

La huelga general por la vivienda será el 11 de noviembre

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El paro de 24 horas da continuidad a las movilizaciones por la vivienda celebradas durante los últimos días y al llamamiento para trasladar las protestas al ámbito laboral. CCOO y UGT han decidido respaldar esa vía después de acordar llevar las reclamaciones por la vivienda y los salarios hasta los centros de trabajo. A ellos se suman CIG en Galicia y ELA y LAB en el País Vasco.

Para los sindicatos que apoyan el paro, el acceso a una vivienda está directamente relacionado con la situación laboral. Tener un empleo y cobrar un salario ya no garantiza poder asumir un alquiler o comprar una vivienda en muchas zonas de España, donde el coste de tener un hogar absorbe una parte cada vez mayor de los ingresos de las familias.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también se ha referido a la huelga y ha defendido el derecho de los trabajadores a participar. Sánchez ha señalado que el acceso a la vivienda afecta a muchos trabajadores y a sus familias y que el Gobierno debe respetar el ejercicio de este derecho constitucional.

CSIF y USO no secundarán el paro, aunque por motivos diferentes

El respaldo de CCOO y UGT no ha conseguido reunir a todos los sindicatos, ya que CSIF ha anunciado que no secundará la huelga general pese a reconocer los problemas que está provocando el precio de la vivienda, también entre los empleados públicos. La organización defiende que su actividad debe mantenerse dentro del ámbito laboral y critica además que una movilización de estas características se celebre tan cerca de unas elecciones.

Entre los motivos que han llevado a CSIF a quedarse fuera está la fecha elegida para celebrar el paro, apenas unas semanas antes de las elecciones generales. Para el sindicato, esta cercanía con las urnas introduce “connotaciones políticas” que no encajan con la independencia y el carácter profesional que defiende. Aun así, reconoce las dificultades que tienen muchos trabajadores para acceder a una vivienda y apuesta por otras medidas, especialmente en los territorios donde los elevados precios dificultan incluso cubrir determinados puestos públicos.

USO tampoco secundará la huelga del 11 de noviembre, aunque sus motivos son diferentes a los planteados por CSIF. El sindicato reconoce que el acceso a la vivienda se ha convertido en una emergencia social que afecta directamente a los salarios y a las condiciones de vida de los trabajadores, pero considera que el momento elegido para convocar el paro no es el adecuado.

Según explica USO en su posicionamiento sobre la convocatoria, la huelga llega con el Gobierno en funciones y las Cortes disueltas, por lo que ahora no habría un interlocutor con capacidad plena para responder a las reclamaciones planteadas. A esta situación se suma la cercanía de las elecciones generales, que lleva al sindicato a evitar una movilización que pueda terminar interpretándose como parte de la campaña electoral.

La decisión de no participar no supone que USO renuncie a reclamar medidas sobre vivienda, ya que defiende ampliar el parque público, regular los alquileres y facilitar el acceso a una casa, además de vincular estas medidas con salarios suficientes y empleo estable. El sindicato prefiere esperar a que pasen las elecciones antes de valorar nuevas movilizaciones, por lo que coincide con CSIF en quedarse fuera del paro, aunque ambos sindicatos han llegado a esa decisión por motivos diferentes.

Las críticas a la huelga también han llegado desde las patronales CEOE y Cepyme, que consideran que las reivindicaciones que han dado origen al paro no son esencialmente laborales. Ambas organizaciones rechazan que el coste de una medida dirigida a presionar al Gobierno termine trasladándose a las empresas, los trabajadores y la actividad económica.

Qué supone para el trabajador hacer huelga el 11 de noviembre

Las diferencias entre las organizaciones sindicales no cambian el derecho individual de cada trabajador a decidir si participa en la convocatoria. Quien secunde el paro podrá dejar de trabajar durante la jornada sin que la empresa pueda sancionarlo por ejercer legalmente este derecho, mientras que ningún trabajador está obligado a hacer huelga y podrá acudir con normalidad a su puesto si decide no participar.

Los trabajadores que sí secunden el paro deben tener en cuenta que durante esas horas el contrato queda suspendido y la empresa no tiene que abonar el salario correspondiente al tiempo no trabajado. La pérdida económica puede afectar además a determinados complementos, al descanso semanal y a la parte proporcional de las pagas extraordinarias, por lo que el dinero que finalmente se descuenta de la nómina por secundar las 24 horas de huelga dependerá del salario y de las condiciones de cada trabajador.

Ejercer este derecho tampoco permite a la empresa tomar represalias contra quienes participen legalmente en el paro. Los trabajadores están protegidos frente a sanciones o despidos motivados por su participación y mantienen las garantías laborales que les corresponden mientras ejercen su derecho a la huelga, aunque durante ese tiempo se suspendan la obligación de trabajar y el pago del salario.

Será la primera huelga general respaldada por CCOO y UGT desde 2012

Para encontrar el último paro general respaldado por los dos grandes sindicatos de clase hay que remontarse al 14 de noviembre de 2012. Aquella huelga se celebró durante la crisis económica y estuvo marcada por las protestas contra los recortes. Ese mismo año, en marzo, CCOO y UGT habían impulsado otro paro contra la reforma laboral aprobada durante el Gobierno de Mariano Rajoy.

La convocatoria del próximo 11 de noviembre llegará, por tanto, casi 14 años después de la última huelga general apoyada por CCOO y UGT. Esta vez la vivienda estará en el centro de las reivindicaciones y el paro llegará con una división visible entre las organizaciones sindicales. Mientras CCOO y UGT lo respaldarán, CSIF y USO han decidido quedarse fuera.

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