CCOO y UGT han acordado convocar una huelga general de 24 horas este otoño por el acceso a la vivienda y los salarios. Los dos sindicatos mayoritarios llevarán así hasta los centros de trabajo unas protestas que durante los últimos días han recorrido las calles de varias ciudades españolas. El acuerdo tendrá que ser ratificado por sus máximos órganos de dirección y todavía no se ha fijado la fecha del paro.
La decisión llega después de que el Congreso rechazara los reales decretos-leyes sobre vivienda y de las manifestaciones celebradas durante el fin de semana, donde se reclamó una huelga general. CCOO y UGT habían anunciado tras la votación parlamentaria que estudiarían cómo incorporar a los trabajadores a las movilizaciones y finalmente han acordado convocar un paro general de 24 horas este otoño. La fecha todavía no está cerrada y se decidirá junto al Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones sociales con el objetivo de movilizar al mayor número posible de trabajadores.
La protesta por la vivienda llega a los centros de trabajo
El precio de la vivienda está en el origen de la convocatoria, aunque CCOO y UGT han unido esa reivindicación a lo que cobran los trabajadores. Su argumento parte de una realidad que quieren trasladar a la negociación laboral, ya que tener un empleo y recibir un salario no garantiza poder asumir un alquiler o acceder a una vivienda cuando una parte elevada de los ingresos mensuales debe destinarse a pagarla.
Por este motivo, los sindicatos no dirigen sus reivindicaciones únicamente al Gobierno y la convocatoria busca presionar también a las comunidades autónomas y ayuntamientos con competencias en vivienda, además de a las organizaciones empresariales. CCOO y UGT defienden que los salarios deben permitir a los trabajadores acceder a un bien básico como la vivienda y quieren que este gasto tenga mayor peso a la hora de negociar las mejoras salariales.
Precisamente, Yolanda Díaz reuniría este mes a los expertos para iniciar las negociaciones para el salario mínimo interprofesional de 2027, pero con la convocatoria de elecciones posiblemente todo se retrasará.
La convocatoria llega después de que CCOO y UGT llevaran meses reclamando mejoras salariales y el desbloqueo de la negociación con la patronal. De hecho, antes de que las protestas por la vivienda aceleraran los acontecimientos, ambos sindicatos ya preparaban movilizaciones para este otoño con las que reclamar nuevas subidas de sueldo. Las protestas de los últimos días han llevado ahora esa presión mucho más lejos, hasta una huelga general de 24 horas.
CCOO y UGT no convocaban juntos una huelga general desde 2012
La última huelga general respaldada conjuntamente por CCOO y UGT se celebró en 2012, durante el Gobierno de Mariano Rajoy, por lo que el paro anunciado para este otoño rompe un periodo de más de una década sin una convocatoria conjunta de las dos centrales mayoritarias. Desde entonces se han celebrado otras huelgas generales, aunque sin el respaldo de ambas organizaciones, cuya presencia en las empresas y en la negociación de los convenios puede ampliar ahora el seguimiento de la movilización.
Mientras los sindicatos preparan el paro, desde la patronal han surgido dudas sobre una convocatoria que tiene la vivienda entre sus principales motivos. El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, considera que el acceso a una vivienda es un problema real, aunque cuestiona que pueda trasladarse a una huelga al entender que no pertenece al ámbito laboral. CCOO y UGT defienden la posición contraria y relacionan directamente ambos terrenos porque el coste del alquiler o de una hipoteca condiciona el salario disponible de los trabajadores.
Quienes finalmente decidan sumarse a la huelga deberán tener en cuenta que las 24 horas de paro tendrán efectos sobre su salario, ya que durante ese tiempo el contrato queda suspendido y la empresa no tiene que abonar la retribución correspondiente. El descuento puede afectar además a otros conceptos asociados a ese periodo, de manera que el dinero que puede perder un trabajador por secundar una huelga no se limita necesariamente al salario base de ese día.
Ese coste económico para los trabajadores ya estaba presente en los planes de las organizaciones antes de anunciarse este paro. CCOO y UGT crearon el pasado julio un fondo de ocho millones de euros para apoyar a afiliados que participen en huelgas, después de meses de tensiones en las negociaciones salariales y los convenios colectivos. La medida adquiere ahora una nueva dimensión ante una convocatoria de 24 horas que pretende movilizar a trabajadores de todo el país.
Antes de que los trabajadores puedan saber qué día tendrán que decidir si secundan el paro, CCOO y UGT deberán ratificar el acuerdo en sus órganos de dirección y cerrar el calendario con el Sindicato de Inquilinas y las demás organizaciones implicadas. La huelga se celebrará este otoño, pero todavía no tiene una fecha oficial, que será el próximo dato clave para conocer cómo se organizará una movilización que llevará a los centros de trabajo las protestas por el acceso a la vivienda.

