Durante años parecía una imagen del pasado. Españoles encadenando un trabajo por la mañana y otro por la tarde para poder vivir, algo que muchos solo conocemos de verlo en series como Cuéntame cómo pasó. Hoy, lejos de ser un recuerdo, esa realidad vuelve a imponerse en el mercado laboral actual, empujada por salarios bajos en comparación con el precio de la vida y empleos cada vez más parciales.
Tener dos trabajos ya no es una excepción, es una necesidad
El pluriempleo se ha convertido en uno de los grandes síntomas del deterioro del empleo en España a pesar del crecimiento de los contratos indefinidos. En la mayoría de los casos ya no responde a una decisión voluntaria ni a un afán por mejorar profesionalmente, sino a la necesidad de completar unos ingresos que no alcanzan para cubrir los gastos básicos.
Según el balance del mercado laboral en 2025 publicado por el sindicato USO, elaborado por su Gabinete de Estudios a partir de datos del SEPE, la Seguridad Social y el INE, 886.800 personas tenían más de un empleo al cierre del tercer trimestre del año 2025. Son más de 200.000 personas más que en 2024 y la cifra más alta registrada hasta ahora.
Este aumento del pluriempleo coincide con otro dato clave. La jornada laboral media se situó en 31,4 horas semanales, la más baja de toda la serie histórica. Hay más personas ocupadas, pero trabajando menos horas.
Menos horas trabajadas, menos salario
La principal causa del crecimiento del pluriempleo está en la parcialidad del empleo. El estudio de USO señala que solo el 56,3 % de los contratos firmados en 2025 fueron a jornada completa. El resto corresponde a contratos parciales (contrato 200) y fijos discontinuos, una modalidad indefinida que alterna periodos de trabajo con fases de inactividad sin ingresos.
En la práctica, esto significa que tener un contrato indefinido ya no garantiza estabilidad económica. Jornadas reducidas implican salarios reducidos, y cada vez más trabajadores se ven obligados a buscar un segundo empleo para poder sostener su economía.
No se crea más empleo real, se reparten las mismas horas entre más personas. El resultado es un mercado laboral con más contratos, pero con ingresos insuficientes para una parte creciente de los trabajadores.
El precio del alquiler lo cambia todo
A esta precariedad laboral se suma un factor determinante. El encarecimiento del alquiler ha terminado de empujar a muchos trabajadores hacia el pluriempleo. En buena parte del país, el coste de la vivienda se lleva una parte desproporcionada del salario mensual, especialmente en el caso de quienes trabajan a tiempo parcial.
Cuando el sueldo no cubre alquiler, suministros y alimentación, el pluriempleo deja de ser una opción y se convierte en una estrategia de supervivencia. Trabajar más no significa vivir mejor, sino evitar caer en la pobreza.
El propio informe de USO advierte de una realidad cada vez más extendida: personas con contrato indefinido que, aun trabajando, no llegan a fin de mes.
Muchos contratos, poca estabilidad
El estudio también pone el foco en la elevada rotación del mercado laboral. En 2025 se firmaron más de 14,4 millones de contratos, pero el aumento neto de afiliación a la Seguridad Social fue de apenas 478.825 personas. De media, fueron necesarios unos 30 contratos para generar una sola afiliación neta.
Esto explica por qué el pluriempleo crece incluso cuando los datos oficiales hablan de récord de ocupación. Muchas personas son dadas de alta y baja varias veces al mes o mantienen dos empleos simultáneos de pocas horas. La estadística suma afiliaciones, pero la estabilidad no llega.
Una realidad cada vez más común entre los trabajadores
El pluriempleo ya no afecta solo a casos puntuales. Se extiende entre jóvenes, trabajadores del sector servicios, personas con contratos parciales e incluso empleados con contrato indefinido, pero con jornadas reducidas o ingresos insuficientes.
No es casual que aumenten las dudas sobre si es posible compatibilizar varios empleos y bajo qué condiciones. Cada vez más trabajadores se plantean si pueden trabajar en dos empresas a la vez para poder sostener su economía mensual.
Un síntoma claro de precariedad estructural
El aumento del pluriempleo no es una señal de fortaleza del mercado laboral, sino todo lo contrario. Es el reflejo de salarios bajos, empleo parcial y un coste de la vida que crece mucho más rápido que los ingresos.
Mientras no se aborde el problema de fondo, mejorar la calidad del empleo y garantizar salarios que permitan vivir con un solo trabajo, el pluriempleo seguirá creciendo. Como en otros tiempos, trabajar ya no es suficiente para vivir.

