Los trabajadores de la industria cárnica están llamados a una semana de huelga a principios de noviembre después de que la negociación para renovar el convenio colectivo haya terminado sin acuerdo. UGT FICA ha anunciado que iniciará un proceso de movilizaciones y acordará con CCOO el calendario de protestas, que terminará con una semana de paros si las partes no consiguen desbloquear antes las conversaciones.
La decisión llega después de meses de negociación en los que patronal y sindicatos no han logrado acercar posiciones en algunos de los asuntos que más afectan a las plantillas. Las diferencias están principalmente en los salarios de los próximos tres años, la jornada laboral, la flexibilidad y los ritmos de producción, aunque también se han tratado cuestiones relacionadas con las vacaciones, los permisos y los reconocimientos médicos.
La propuesta salarial que ha quedado sobre la mesa
Según explica UGT FICA en el comunicado en el que anuncia las movilizaciones, la última oferta empresarial plantea una subida del 3,5% en 2026, del 2,5% en 2027 y del 2% en 2028, unos porcentajes que el sindicato considera insuficientes para cerrar el nuevo convenio.
A esos incrementos se añadiría una garantía ligada al IPC con un máximo adicional del 1%. De acuerdo con la información facilitada por UGT FICA, si esta revisión llegara a aplicarse se incorporaría a las tablas salariales, pero no tendría efectos retroactivos y, por tanto, no daría lugar al pago de atrasos.
La negociación de 2026 parte de unas cantidades que ya quedaron fijadas a comienzos de este año. El acuerdo publicado en el BOE con las tablas salariales definitivas de 2025 establece que esas cuantías servirán como base para aplicar los incrementos que finalmente se pacten para 2026.
La jornada y la flexibilidad también alejan el acuerdo
Las diferencias salariales forman parte de un conflicto más amplio sobre cómo serán las condiciones de trabajo durante los próximos años. UGT FICA asegura que la patronal ha trasladado que no es posible avanzar en una nueva reducción de jornada, mientras mantiene propuestas para introducir una mayor flexibilidad en su distribución, algo que el sindicato considera perjudicial para la conciliación de las plantillas.
El Convenio Colectivo Estatal de Industrias Cárnicas publicado en el BOE fija desde 2025 una jornada anual de 1.748 horas de trabajo efectivo y mantiene su vigencia hasta que sea sustituido por un nuevo convenio. De ahí la importancia de la negociación abierta, ya que el acuerdo que salga de ella determinará buena parte de las condiciones laborales que se aplicarán a partir de ahora.
Para los trabajadores, lo que se decida en esta mesa va mucho más allá de la próxima subida de sueldo. Los convenios regulan condiciones como el salario, la jornada, los permisos o las vacaciones, por lo que el resultado de estas conversaciones tendrá efectos directos sobre la organización diaria del trabajo durante los próximos años.
Dentro de esa organización también aparecen los ritmos de producción en las plantas. UGT FICA denuncia que hay empresas en las que se trabaja a ritmos elevados sin que exista una medición adecuada y reclama que esta cuestión se aborde dentro del nuevo convenio por el efecto que, según el sindicato, puede tener sobre la salud de las plantillas.
Las negociaciones dejan algunos avances, pero no evitan la huelga
A pesar del desacuerdo en los principales puntos, las reuniones han permitido acercar posiciones en otras materias. UGT FICA señala avances en la subrogación de auxiliares veterinarios y veterinarias y en la retribución de las vacaciones, donde se ha planteado una solución con la que se busca poner fin a los conflictos judiciales que se han producido en torno a su pago.
La retribución de esos periodos de descanso tiene especial importancia cuando existen conceptos salariales que se cobran habitualmente durante el resto del año. De hecho, los tribunales han abordado qué conceptos habituales deben mantenerse durante las vacaciones, aunque la situación concreta de la industria cárnica dependerá de lo que finalmente acuerden las partes y de las reglas aplicables a este convenio.
Las conversaciones también han avanzado en la posibilidad de incorporar determinados marcadores tumorales a los reconocimientos médicos. A ello se suma la disposición empresarial, según UGT FICA, a estudiar cambios en la bolsa de horas para acudir a consultas médicas y en los permisos por fallecimiento de hijos, hijas o cónyuge, aunque en estas materias todavía quedan aspectos por acordar.
Los avances alcanzados durante la negociación no han sido suficientes para cerrar el convenio y evitar las movilizaciones. UGT FICA y CCOO tendrán que acordar ahora el calendario de protestas y las fechas concretas de los paros, con una semana de huelga prevista para principios de noviembre si antes no consiguen alcanzar un acuerdo con la patronal.
Hasta entonces, las partes todavía pueden volver a la mesa de negociación para intentar acercar sus posiciones. Las principales diferencias siguen estando en las subidas salariales, la jornada laboral y la flexibilidad, cuestiones que afectan directamente a cuánto cobrarán los trabajadores y a cómo se organizará su tiempo de trabajo durante los próximos años.

