En España no importa si un trabajador tiene más de 40 años cotizados, si decide adelantar su jubilación sufrirá penalizaciones en su pensión. Desde siempre los coeficientes reductores han generado polémica, más aún en estos casos en los que aunque el retiro se produzca hasta dos años antes de la edad que le correspondería, ha cotizado más que otro que lo haga a la edad ordinaria.
Por poner un ejemplo, un trabajador en 2026 que se jubile a los 66 años y 10 meses y que haya cotizado 36 años y medio tendrá derecho a cobrar el 100% de su base reguladora de la pensión. Mientras que otro trabajador que decida adelantar dos años su jubilación y haya cotizado 44 años y medio verá reducida su pensión un 13%, una penalización que se mantiene de por vida.
Sin embargo, esta situación cambia de forma notable cuando se pone el foco en otros países europeos.
El funcionario de la Seguridad Social y divulgador especializado en pensiones, Alfonso Muñoz Cuenca, ha comparado el modelo español con el de países como Alemania, Francia, Italia y Portugal, donde las largas carreras de cotización reciben un tratamiento más favorable con penalizaciones más reducidas o incluso eliminándose en determinados casos.
España mantiene penalizaciones permanentes aunque se hayan cotizado más de 40 años
El sistema español contempla la jubilación anticipada voluntaria e involuntaria. En ambas modalidades se aplican coeficientes reductores sobre la pensión inicial, que dependen de los meses de anticipo y de los años cotizados.
La principal diferencia respecto a otros países es que esas reducciones tienen carácter permanente. Es decir, el pensionista continúa percibiendo una pensión reducida incluso después de alcanzar la edad ordinaria de jubilación. Aunque las carreras laborales más largas cuentan con coeficientes algo más favorables, el recorte no desaparece.
Según expone Muñoz Cuenca, un trabajador que acceda a la jubilación anticipada con alrededor de 43 años de cotización puede sufrir reducciones que oscilan entre el 17% y el 21%, dependiendo del tiempo que adelante su retiro. Una penalización que seguirá aplicándose durante toda su etapa como pensionista.
Alemania y Portugal tienen en cuenta el esfuerzo contributivo
Alemania distingue entre la jubilación anticipada general y la de los trabajadores con carreras especialmente extensas. En determinados supuestos, las personas que acreditan alrededor de 45 años cotizados pueden acceder antes a la pensión con reducciones muy limitadas o sin penalización.
Portugal también ha introducido mecanismos específicos para las largas carreras de cotización. Su sistema contempla situaciones en las que las penalizaciones pueden reducirse e incluso eliminarse parcialmente cuando el trabajador ha desarrollado una trayectoria laboral especialmente extensa.
En ambos modelos existe una misma filosofía, la del esfuerzo contributivo acumulado durante décadas de trabajo debe tener un reflejo en las condiciones de acceso a la jubilación.
Francia e Italia apuestan por sistemas más flexibles
Francia ha desarrollado un sistema específico para las denominadas carreras largas. Los trabajadores que comenzaron a cotizar a edades tempranas y acumulan un elevado número de periodos cotizados pueden retirarse antes de la edad legal con un impacto económico menor que el que existe en España.
Por su parte, Italia ha articulado diferentes fórmulas que combinan la edad y los años cotizados. Sistemas como las conocidas cuotas 100, 102 o 103 permiten adelantar la jubilación cuando se alcanza una determinada suma entre ambos requisitos. De esta forma, la carrera de cotización tiene un peso decisivo en el acceso a la pensión.
El debate sobre las largas carreras de cotización sigue abierto en España
La comparación realizada por Alfonso Muñoz Cuenca no pretende afirmar que en Europa no existan penalizaciones por jubilación anticipada. La principal diferencia es que, en muchos países, las largas carreras de cotización reducen la intensidad de los recortes o permiten acceder antes a la jubilación sin sufrir el mismo impacto económico.
En España, en cambio, el modelo continúa apoyándose en coeficientes reductores permanentes y con un reconocimiento limitado a quienes han trabajado durante más de cuatro décadas. Una situación que mantiene abierto el debate sobre qué consideración debería tener dentro del sistema público de pensiones una persona que ha cotizado durante 40, 43 o incluso 45 años.

