Yeray, un antiguo empleado del Burger King de Vigo, ha hecho pública su situación a través de un vídeo viral donde explica que lleva 15 días durmiendo en la calle tras un despido que considera injustificado. Según afirma, la empresa lo despidió por llevarse tres hamburguesas caducadas, y desde entonces no ha recibido ningún tipo de finiquito ni respuesta oficial.
Unas hamburguesas de algo más de 4 euros de valor
El incidente que desencadenó su despido ocurrió cuando Yeray se llevó tres hamburguesas caducadas a un compañero mientras se preparaban para salir. Las cámaras de videovigilancia lo captaron y desde la empresa interpretaron que se trataba de un intento de ocultar la comida en una caja.
Este hecho fue el que provocó su despido disciplinario. Según cuenta Yeray, se ofreció a pagar los 4,5 euros que valían esas hamburguesas caducadas, e incluso solicitó que le dejaran explicarse. Sin embargo, su jefe le dijo: “Me lo comentarás si te dejo hablar”.
Vive en la calle con el uniforme como protesta
Desde entonces, duerme en la calle, vestido con su uniforme de Burger King, como forma de protesta. Según cuenta, muchas personas lo reconocen, le ofrecen comida, mantas e incluso sillas, y su historia se ha difundido rápidamente por la ciudad de Vigo.
Denuncia que la empresa no solo lo despidió sin previo aviso ni diálogo, sino que además le debe más de 200 horas de trabajo, lo que supone más de 1.000 euros.
Es importante mencionar que un despido disciplinario no tiene preaviso, pero sí es cierto que tras la sentencia del Tribunal Supremo, en los despidos disciplinarios la empresa está obligada a dar audiencia previa a los trabajadores. Saltarse este trámite previo puede desembocar en que el despido sea automáticamente improcedente.
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Denuncia condiciones laborales precarias
Yeray aprovecha su testimonio para denunciar irregularidades dentro del Burger King donde trabajaba. En diciembre, debido a la falta del camión de limpieza, muchos empleados compraron productos de limpieza por su cuenta. Él mismo gastó 15 euros en trapos, papel y estropajos.
Afirma que las normas laborales no se respetaban estrictamente y que, a comienzos de año, la empresa amonestaba o apartaba a quienes no interesaban. También asegura haber sido víctima de insultos y faltas de respeto como “tonto” o “novato”, pese a ser considerado por compañeros y jefes como uno de los mejores empleados.
Una trayectoria de superación personal
Yeray comenzó a trabajar en Burger King gracias a un proyecto de inserción laboral de Cruz Roja, siendo el único participante que consiguió empleo. Relata que durante años sus propios jefes le preparaban comida sobrante para repartir a personas sin hogar y animales callejeros. Tiene incluso vídeos en los que reparte alitas de pollo a gatos callejeros.
Trabajó en diferentes locales de Vigo junto a su superior, participando en eventos de gran exigencia como el Festival de Nigrán, donde lograron recaudar 20.000 euros en un solo día.
Exige una reunión con la empresa
Yeray asegura que no dejará de protestar ni de dormir en la calle hasta que Burger King acceda a reunirse con él. Exige que le devuelvan su puesto de trabajo, el pago de las horas adeudadas y una compensación por haberse quedado en la calle.
Mientras tanto, continúa su campaña para luchar por su puesto de trabajo y dar visibilidad a su historia en redes sociales. “No me voy a quitar el uniforme. Voy a hacerles publicidad hasta que me escuchen”, concluye en su testimonio.
Un despido procedente o improcedente
Analizando los hechos tal y como lo ha descrito Yeray es muy probable que un juez diera por válido su despido. Por ejemplo, una sentencia reciente está el despido de un trabajador de Carrefour al que echaron por comerse dos trozos de queso sin pagarlos previamente.
Aunque hay un caso de despido en Burger King en el que no fue bueno para la cadena de hamburguesería, que tras despedir a un trabajador acusado de reembolsar el dinero de los pedidos para quedarse el dinero fue condenada a readmitirlo o indemnizarlo con más de 13.000 euros.

