El objetivo del registro horario es controlar y garantizar el cumplimiento de la jornada laboral de los trabajadores. En otras palabras, sirve para llevar un control real y verificable de las horas que cada empleado trabaja cada día y así, por ejemplo, no queden en el aire horas extras sin remunerar.
En muchas ocasiones se habla de que las empresas falsean ese registro horario precisamente para evitar pagar esas horas extras, pero también hay trabajadores que lo falsifican y claro está, esto tiene consecuencias legales. Un claro ejemplo es el despido de una directora de CaixaBank, que tras 25 años en la entidad bancaria ha sido despedida, entre otras causas, por falsificar el registro horario para ocultar sus faltas de puntualidad y ausencias injustificadas.
Así lo ha confirmado el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en su sentencia 1816/2025 que avala el despido disciplinario de esta trabajadora, que ve como pierde un trabajo por el que cobraba más de 7.300 euros brutos mensuales.
Llegó a cerrar la oficina para irse a la peluquería
La trabajadora llevaba trabajando para CaixaBank desde marzo de 1999, desempeñando laborales de dirección en una oficina clasificada como S1, es decir, un centro unipersonal en el que ella era la única empleada.
Según recoge la carta de despido, la entidad detectó que la trabajadora llegaba tarde, se ausentaba sin justificación e incluso abandonaba antes de tiempo la oficina. En algunos casos, los clientes llegaron a esperarla en la puerta porque la oficina permanecía cerrada en horario de atención al público. Todo esto perjudicaba directamente a los clientes.
Uno de los episodios más destacados se produjo el 3 de enero de 2024, cuando la directora cerró la oficina a las 12:55 horas para acudir a una peluquería, donde permaneció más de dos horas, sin volver a su puesto, pese a que debía atender hasta las 14:30.
Manipuló el sistema de fichaje
Dado que era la única empleada y no había ningún compañero que pudiera acusarla de su conducta, solo había algo que pudiera delatar que no estaba cumpliendo con su jornada laboral, el registro horario. Por ello, la trabajadora falseó los registros de jornada, ya que el sistema de control horario permitía introducir manualmente las horas si no se había fichado automáticamente. Claro, está ella introducía su jornada habitual, aunque no lo estuviera cumpliendo.
Sin embargo, aunque el sistema permitiera introducir manualmente la jornada, también detectaba si había un registro de inicio de jornada y otro de finalización. Precisamente esto fue lo que activó las alarmas, por lo que CaixaBank contrató un detective y fue entonces cuando descubrió que no estaba cumpliendo con su horario y falsificaba el registro.
También cedió la clave de alarma
Tenemos ausencias injustificadas y manipulación del registro horario, pero la cosa no se quedó ahí, el caso también incluye un componente de seguridad, cedió su contraseña personal del sistema de alarma.
Precisamente, porque tanto las activaciones como desactivaciones quedan registradas, indicando la hora y la persona que lo ha realizado. En al menos dos días (21 y 22 de noviembre de 2023), la alarma se desactivó a las 07:31 y 07:42, usando la contraseña personal de la directora. Sin embargo, los registros del fichaje y los informes del detective mostraban que ella no llegó a la oficina hasta pasadas las 8:00 horas.
La justicia confirmó su despido disciplinario
A pesar de sus incumplimientos laborales, la directora de CaixaBank decidió demandar al banco solicitando que su despido fuera declarado improcedente.
En su demanda alegaba que sí cumplía con su jornada y que sus ausencias solo fueron puntuales y justificadas por motivos laborales o personales.
Pero sobre todo sostenía que sus ausencias no causaron un perjuicio real a la entidad bancaria al no afectar al servicio ni a los clientes. Incluso aportó pruebas o referencias sobre la satisfacción de algunos clientes con su atención.
Sin embargo, tanto el Juzgado de lo Social número 11 de Bilbao como el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco rechazaron sus argumentos, sobre todo sobre la supuesta necesidad de conciliación, ya que no había solicitado formalmente medidas de conciliación.
El tribunal subrayó que sus ausencias no estaban relacionadas con tareas profesionales, sino con incumplimientos reiterados, destacando especialmente el episodio en que abandonó la oficina para ir a la peluquería.
Como puedes ver, esta trabajadora echó por tierra 25 años de servicio para la entidad bancaria por no cumplir su jornada laboral e intentar engañar falsificando su registro horario. En este caso, ella falsificó su propio registro horario, pero tendría el mismo efecto, si lo hubiera hecho para beneficiar a un compañero, como le ocurrió a una dependienta que con ayuda de sus compañeras falsificaba su registro de jornada.

