En España para que una persona pueda acceder a una pensión contributiva de jubilación es necesario que haya cotizado al menos 15 años. Sin embargo, aunque puede parecer algo fácil alcanzar ese requisito la realidad es muy distinta y quien no llega a ese mínimo se queda sin pensión contributiva, sin posibilidad de cobrar una perta proporcional, aunque haya trabajado durante años.
Así lo ha explicado Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social, que ha abierto el debate sobre un sistema que, según denuncia, funciona como un auténtico “todo o nada”.
Un requisito que lo cambia todo: 15 años cotizados
La normativa actual establece que para poder acceder a la pensión de jubilación, aparte de cumplir la edad legal hay dos condiciones básicas:
- Haber cotizado al menos 15 años a lo largo de la vida laboral.
- Que al menos dos de esos años estén dentro de los últimos 15.
Es decir hay que cumplir tanto con la carencia genérica como con la carencia específica, si uno de los dos no se cumple, te quedas sin derecho a pensión, incluso aunque hayas cotizado más de 15 años.
Pero el verdadero problema está en el primero. Si no se alcanza ese umbral, el sistema no contempla ninguna alternativa contributiva.
“Es un sistema de todo o nada”, advierte Muñoz Cuenca.
Sin pensión, aunque hayas trabajado
Uno de los puntos más criticados es que no existe una pensión proporcional. Es decir, una persona que haya cotizado 10 o 12 años no tiene derecho a cobrar ninguna cantidad por jubilación. Esto deja fuera a miles de trabajadores con trayectorias laborales irregulares o interrumpidas.
La única posibilidad sería solicitar una pensión no contributiva que está destinada precisamente para quienes no alcanzan los requisitos para la jubilación contributiva. Pero es importante señalar que todos los beneficiarios cobran lo mismo, independientemente de si han cotizado o no. Es decir, una persona que no ha cotizado nada en toda su vida cobrará lo mismo que otra persona que ha cotizado 12 años.
Además, hay que cumplir otros requisitos como haber residido en España durante 10 años, tener al menos 65 años y uno muy importante, no superar los 8.803,20 euros anuales. Aunque este límite de rentas, aumenta en función de la unidad de convivencia.
Un impacto especialmente duro en las mujeres
Muñoz señala que el problema afecta sobre todo a mujeres que, durante décadas, tuvieron que abandonar el mercado laboral para cuidar sus hijos o de familiares.
Muchas de ellas, especialmente nacidas en los años 50 y 60, se acercan ahora a la edad de jubilación sin saber si podrán acceder a una pensión.
Aunque existen medidas como la equiparación del trabajo a tiempo parcial o bonificaciones por maternidad, en muchos casos no son suficientes para alcanzar los 15 años exigidos.
El caso más frecuente: sin ingresos propios
Uno de los escenarios más habituales es el de matrimonios en los que uno de los miembros sí tiene pensión y el otro no alcanza el mínimo de cotización.
Por ejemplo, si uno cobra 1.100 euros mensuales, ya se superan los límites para acceder a la pensión no contributiva.
El resultado es que la otra persona no tiene derecho a ninguna prestación propia.
Aunque existe la posibilidad de complementar la pensión del cónyuge hasta la mínima, el dinero sigue estando a nombre de una sola persona.
Esto implica una pérdida clara de independencia económica.
Un debate abierto sobre el futuro del sistema
La situación ha reabierto el debate sobre si debería existir una pensión proporcional para quienes no alcanzan los 15 años cotizados.
Actualmente, el sistema no contempla esta posibilidad. Pero cada vez son más las voces que cuestionan este modelo.
“No se trata solo de dinero”, insiste Muñoz Cuenca, que pone el foco en la dignidad y la autonomía económica de quienes han trabajado, aunque no lo suficiente como para cumplir el mínimo exigido.

