Trabajar con altas temperaturas es un riesgo para la salud de los trabajadores, sobre todo aquellos que trabajan en el exterior. Por eso surge la pregunta con la llegada del verano y las olas de calor, ¿cuál es la temperatura máxima para trabajo en el exterior?
El Real Decreto 486/1997 recoge las temperaturas máximas y mínimas permitidas en el trabajo, pero refiriéndose únicamente a trabajo en el interior. Por lo que existe un vacío legal en cuanto al trabajo de exterior.
Este permite que sea legal que un empleado trabaje a pleno sol con temperaturas que superan los 40º. Aunque si bien es cierto, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) indica que se deben evaluar los posibles riesgos y aplicar las medidas preventivas/correctoras necesarias que garantice la seguridad de sus trabajadores.
Cómo afecta la calor en el rendimiento de los trabajadores
Las altas temperaturas afecta a la salud y seguridad de los trabajadores, pero también afecta al rendimiento laboral.
Numerosos estudios llevan años relacionando el aumento de las temperaturas con cambios en el estado de ánimo. Las altas temperaturas nos vuelven más irritables, más agresivos y más estresados.
El estrés ocasionado por el calor puede hacer que el cuerpo pierda electrolitos más rápido, lo que provoca un bajo rendimiento mental y una disminución de las habilidades motoras.
Además, ante las altas temperaturas, el organismo intenta conservar la energía, esto se traduce en una relentización de los procesos mentales, haciendo que completar las tareas y evitar errores sea más complicado.
Peor aún lo tienen los trabajadores cuyos trabajos requieren un esfuerzo físico, pues tienen más riesgo de sufrir un golpe de calor.
Los síntomas van desde los más leves, desde mareos, náuseas o cefaleas, hasta los más graves, como la perdida de conocimiento o convulsiones o incluso el coma, que puede desembocar en la muerte.
Efectos del calor sobre la salud
El rendimiento laboral se ve afectado por la calor, pero la salud de los trabajadores también. La exposición al calor es un factor de riesgo para la salud y la seguridad de los trabajadores.
El cuerpo tiene mecanismos para regular su temperatura, el sudor es uno de ellos, con el que el organismo intenta bajar la temperatura corporal.
Pero, ¿qué pasa si el cuerpo no pude «enfriarse»? El cuerpo se mantiene a una temperatura interna constante, en torno a los 37ºC. Un aumento de la temperatura interna de solo 1ºC puede producir daños para la salud, pudiendo producirse la muerte cuando se alcanzan los 41ºC.
Es por ello que es vital que se establezcan protocolos contra el calor en el trabajo.
Protocolos contra el calor
Uno de los principales protocolos para evitar los golpes de calor, es evitar trabajar a las horas en las que la temperatura superen los 40 grados.
También es necesario habilitar zonas de sombra y procurar que los trabajadores dispongan de agua para que estén hidratados. Además de proporcionar ropa adecuada, que sea transpirable, así como proveer de gorras.
Cada empresa deberá evaluar los riesgos en función del puesto y establecer unas directrices de prevención que los trabajadores deberán cumplir. Recuerda que la seguridad en el trabajo es un derecho laboral. Pero también es una obligación de los trabajadores cumplir con las medidas establecidas para evitar accidentes.

