El economista Santiago Niño Becerra ha planteado una revisión profunda del salario mínimo interprofesional (SMI) en España al considerar que su cuantía debería depender del coste de la vida de cada territorio y de la situación económica de las empresas. A través de una serie de mensajes publicados en su perfil de la red social X, ha cuestionado que se establezca un mismo salario mínimo para todo el país cuando el poder adquisitivo de los trabajadores puede variar considerablemente según el lugar donde residan.
Para explicar su postura, Niño Becerra ha comparado Amorebieta, en Bizkaia, con Bailén, en Jaén, dos localidades donde una misma cantidad de dinero puede tener un valor muy diferente a la hora de afrontar los gastos cotidianos. El economista también ha señalado que algunas empresas podrían asumir una subida salarial del 10%, mientras que otras no tendrían capacidad para aumentar los sueldos, una diferencia que, a su juicio, debería tenerse en cuenta al fijar el salario mínimo.
Un salario mínimo diferente según el coste de la vida y la situación de las empresas
La principal crítica de Niño Becerra se dirige al carácter uniforme del salario mínimo, que establece una misma cuantía general para todos los trabajadores con independencia de la provincia donde desarrollen su actividad. Aunque el sueldo sea idéntico, los gastos de vivienda, alimentación y otros servicios pueden variar entre municipios, lo que provoca que dos personas que cobran el mismo salario mínimo no tengan necesariamente el mismo poder adquisitivo.
El economista considera que estas diferencias territoriales deberían formar parte del cálculo del SMI, pero su planteamiento va más allá del coste de la vida. También propone tener en cuenta la contabilidad de las empresas, al entender que un incremento salarial no tiene el mismo impacto en todos los negocios. En sus mensajes menciona expresamente una posible subida del 10% para explicar que algunas compañías podrían pagarla sin grandes dificultades, mientras que otras no estarían en condiciones de asumir ningún aumento.
Las declaraciones se producen cuando el aumento del coste de la vida vuelve a poner el foco en el poder adquisitivo de los trabajadores que cobran los salarios más bajos. Mientras el Gobierno prepara la revisión del SMI para 2027, Niño Becerra plantea modificar los criterios utilizados para fijarlo, en lugar de limitar los cambios a una actualización anual de su cuantía.
1/3. Saben lo que pienso: 1) el SMI es igual en toda ESP y su poder adquisitivo no tiene nada que ver en Amorebieta, Bizkaia y en Bailén, Jaén. 2) Hay empresas que podrían pagar un SMI con un incremento del 10% sobre el actual, pero hay otras que no pueden aumentarlo nada.
— Santiago Niño (@sninobecerra) October 16, 2026
Niño Becerra también pone el foco en los trabajadores a tiempo parcial
En el segundo mensaje de su publicación, el economista ha señalado otra diferencia que afecta a quienes cobran el salario mínimo. Mientras los trabajadores a jornada completa perciben la cuantía íntegra, las personas contratadas por menos horas reciben una cantidad proporcional al tiempo trabajado. Niño Becerra hace referencia a los contratos de 40 horas semanales y a los trabajadores con jornadas inferiores para explicar que no todas las personas que están protegidas por el SMI reciben la misma cantidad de dinero.
En España, el salario mínimo está fijado en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas durante 2026, lo que equivale a 17.094 euros brutos anuales para una jornada completa. Cuando el contrato es a tiempo parcial, la cantidad se reduce en proporción a las horas trabajadas. Así, una persona contratada por 20 horas semanales, si la jornada completa de referencia es de 40 horas, tiene derecho a un mínimo de 610,50 euros brutos mensuales en 14 pagas.
La jornada pactada y las condiciones del convenio colectivo son determinantes para calcular cuánto corresponde cobrar de salario mínimo según las horas trabajadas. Esta diferencia también explica por qué una subida del SMI puede traducirse en cantidades distintas en las nóminas de los trabajadores, aunque el porcentaje de incremento aprobado sea el mismo.
El salario mínimo aumentó un 3,1% en 2026, pasando de 1.184 a 1.221 euros mensuales en 14 pagas. Sin embargo, el incremento del SMI no siempre se traduce en una subida de la nómina, especialmente cuando la retribución anual del trabajador ya supera el mínimo legal y pueden aplicarse las reglas de compensación y absorción salarial.

