Una ayudante de cocina del Servicio Vasco de Salud encadenó 32 contratos temporales desde 2017 y la Justicia acaba reconociéndola como fija

La trabajadora pasó durante años por contratos de apenas unos días, sustituciones y una interinidad. Después superó varios procesos selectivos para empleo fijo sin obtener plaza, un hecho que ha terminado siendo clave para que el TSJ del País Vasco le reconozca la fijeza.

Empezó a trabajar como ayudante de cocina en mayo de 2017 en Osakidetza, el Servicio de Salud del País Vasco y durante los años siguientes fue pasando de un contrato temporal a otro. Algunos duraron meses, otros apenas unos días y uno de ellos se limitó a una sola jornada. En total, llegó a encadenar 32 contratos temporales prácticamente sin interrupción.

Más de nueve años después de aquel primer contrato, su situación laboral ha dado un giro, al lograr que la Justicia la declare fija. Un camino que no ha sido nada fácil y por el que tuvo que pasar por los tribunales. Es más inicialmente le concedieron el indefinido no fijo, pero el Tribunal Superior de Justicia del País Vasto (TSJPV) ha terminado reconociéndole la condición de fija en Osakidetza.

Una cadena de contratos temporales que comenzó en 2017

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La relación laboral comenzó el 27 de mayo de 2017 en Onkologikoa, donde trabajaba a jornada completa como ayudante de cocina, con un salario de 2.246,16 euros mensuales, incluida la parte proporcional de las pagas extraordinarias. Ese primer contrato tan solo duro dos días, pero poco después volvió a ser contratada, esta vez entre el 31 de mayo el 18 de junio, para cubrir la acumulación de tareas provocada por las vacaciones de otra trabajadora.

A partir de ahí se sucedieron las numerosas contrataciones que acumuló durante los últimos 9 años. Durante 2017 y 2018 firmó contratos para cubrir vacaciones, atender acumulaciones de tareas y sustituir a trabajadores que se encontraban de baja. Las duraciones eran muy diferentes, con algunos contratos se prolongaban varias semanas mientras que otros podían durar dos días, tres días o incluso una única jornada.

En marzo de 2018 pasó temporalmente a un contrato de interinidad para sustituir a una persona que se encontraba en situación de incapacidad temporal. Cuando terminó esa sustitución su vínculo con el Servicio de Salud Vasco no terminó, pues volvió a ser nuevamente contrata con otros contratos eventuales y durante los meses siguientes continuó trabajando en el servicio de cocina.

La situación cambió parcialmente a finales de ese año, cuando el 26 de diciembre de 2018 firmó un contrato de obra o servicio que se extendió hasta el 30 de noviembre de 2019. El motivo era la reorganización del servicio de cocina para adaptar e implantar un nuevo sistema de dietas.

Cuando terminó ese contrato tampoco finalizó su relación con el centro, ya que desde diciembre de 2019 hasta febrero de 2020 volvió a ser contratada por acumulación de tareas y, entre marzo y mayo de 2020, firmó otro contrato por el mismo motivo mientras se esperaba la asignación de una vacante.

Después de otro contrato durante el verano para cubrir las vacaciones de dos trabajadoras, el 1 de septiembre de 2020 llegó una nueva etapa. Firmó un contrato de interinidad vinculado a la jubilación de otra empleada con el objetivo de ocupar temporalmente el puesto mientras se desarrollaba el proceso para cubrirlo de forma definitiva.

Superó varios procesos para conseguir empleo fijo

Mientras continuaba trabajando, la empleada también participó en procesos selectivos de Osakidetza, superando cuatro convocatorias relacionadas con el acceso a puestos de operario de servicios, pero sin conseguir la plaza. Entre ellas había procesos de turno libre, un concurso-oposición de estabilización ligado a la Ley 20/2021, un concurso de estabilización y la OPE correspondiente a 2020, 2021 y 2022.

Mientras seguía trabajando como interina hasta que el 30 de junio de 2025 finalizó. Aunque al día siguiente recibió un nombramiento estatutario interino de programa, que se mantuvo hasta diciembre de ese mismo años.

La situación laboral de la ayudante de cocina volvió a cambiar en 2025, esta vez por la propia transformación del centro en el que llevaba trabajando desde 2017. Onkologikoa se integró en Osakidetza-Servicio Vasco de Salud mediante el Decreto 134/2025, de 24 de junio. La fundación para la que había trabajado hasta ese momento cesó definitivamente su actividad y la empleada pasó a Osakidetza-Hospital Donostia, que asumió su relación laboral.

Tras todos estos años de abuso de temporalidad, la trabajadora decidió acudir a los tribunales solicitando que se le reconociera la fijeza de su relación laboral.

Del indefinido no fijo a ser reconocida como trabajadora fija

Su caso llegó al Juzgado de lo Social de Donostia-San Sebastián, que le dio la razón en parte. Le reconoció que había sufrido abuso dela contratación temporal, pero rechazó que su relación laboral fuera fija, aunque si consideró que su relación debía ser reconocida como indefinida no fija. Dicha decisión fue recurrida por la trabajadora que solicitaba la consideración de personal laboral fijo.

Así que llevó su caso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que en su sentencia 1938/2026 (STSJ PV 2893/2026) analizó su trayectoria laboral con el Servicio Vasco de Salud. El tribunal coincida con el Juzgado de lo Social en que la trabajadora había sufrido abuso de la temporalidad, pero atendió a una de sentencia del Tribunal Supremo para declarar fijo a un trabajador que ha sufrido abuso de la contratación temporal en las administraciones públicas. La trabajadora había superado un proceso de selección para ocupar una plaza fija.

Según el Supremo, si un trabajador ya ha participado en un proceso selectivo para empleo fijo y lo ha superado, pero se ha quedado sin plaza porque había más aspirantes aprobados que puestos disponibles y posteriormente se produce un abuso de la contratación temporal, cabe la posibilidad de reconocer la fijeza. El tribunal entiende que de esta forma se respeta los principios de igualdad, mérito y capacidad, por lo que una contratación temporal irregular sin superar un proceso para un puesto fijo, no permite saltarse por sí sola los procedimientos establecidos para acceder a una plaza fija.

El TSJ recuerda además la diferencia con quienes únicamente han aprobado pruebas para acceder a una bolsa o conseguir empleo temporal. En esos casos, superar el proceso no permite obtener automáticamente la condición de fijo, porque las pruebas no estaban destinadas originalmente a conseguir una plaza fija.

Por ello, el TSJ del País Vasco ha revocado así la decisión que había dejado a la trabajadora como indefinida no fija y reconoce directamente su condición de fija en Osakidetza.  El tribunal también ha acordado que el caso sea comunicado a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, siguiendo el criterio aplicado por el Tribunal Supremo en sus sentencias de mayo y junio de 2026.

Este caso igual al del profesor de música que encadenó contratos temporales durante 13 cursos y que la Justicia le reconoció la fijeza por el abuso y por haber superado un proceso de selección para conseguir una plaza fija.

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