5.000 trabajadores de Airbus se manifiestan en Madrid contra el preacuerdo y reclaman mejoras salariales

La movilización llega después de que la huelga indefinida quedara en pausa y antes del referéndum que deberá votar la plantilla. La propuesta incluye recuperar un 7,95% de poder adquisitivo y una paga de 2.000 euros, mientras los sindicatos críticos reclaman que las mejoras salariales se apliquen desde enero y piden 4.000 euros de compensación.

Unas 5.000 personas, según UGT, se han manifestado este sábado 12 de septiembre en Madrid para mostrar el rechazo de parte de la representación de los trabajadores de Airbus al preacuerdo alcanzado para intentar poner fin a meses de movilizaciones. La protesta ha recorrido el centro de la capital hasta las inmediaciones del Ministerio de Industria, en un momento en el que la huelga indefinida permanece en pausa y la plantilla espera el referéndum en el que deberá decidir si acepta las condiciones planteadas.

La marcha vuelve a poner sobre la mesa las diferencias que siguen abiertas pese al acercamiento alcanzado el pasado 4 de septiembre con la mediación de Industria. CCOO, ATP y Sipa han valorado favorablemente la propuesta, mientras CGT y ÚTIL consideran que no responde a todas las reclamaciones de los trabajadores. Buena parte del desacuerdo está en el dinero, ya que Airbus plantea recuperar un 7,95% de poder adquisitivo en cuatro años y abonar una paga de 2.000 euros brutos, mientras la representación sindical crítica reclama que las mejoras salariales tengan efectos desde enero y pide una compensación de 4.000 euros.

La protesta llega después de que la huelga quedara en pausa

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Las movilizaciones en Airbus comenzaron antes del verano y fueron creciendo a medida que las conversaciones con la empresa no conseguían acercar las posiciones. Cerca de 4.000 trabajadores ya se habían movilizado en Getafe durante el mes de julio y, tras varias jornadas de paros, la plantilla mantuvo la convocatoria de una huelga indefinida que comenzó el 25 de agosto. Las negociaciones atravesaron uno de sus momentos más complicados a principios de septiembre, cuando Airbus cerró las vías de negociación mientras los paros afectaban a sus líneas comerciales en España.

La intervención del Ministerio de Industria permitió reunir de nuevo a las partes y el 4 de septiembre se alcanzó una nueva propuesta que mejoraba las condiciones salariales y mantenía el actual modelo de teletrabajo. CCOO, ATP y Sipa aceptaron las condiciones planteadas, pero el documento todavía tiene que ser sometido a un referéndum vinculante entre los trabajadores de Airbus en España.

Antes de llegar a esa consulta, la propia plantilla ya mostró hasta qué punto existen posiciones diferentes sobre cómo continuar las movilizaciones. El 51,23% de los trabajadores que participaron en la asamblea votó por continuar con los paros, frente al 48,7% que prefirió pausarlos, una diferencia de apenas 67 votos. El comité de huelga decidió posteriormente detenerlos desde el 9 de septiembre mientras se prepara la votación sobre las condiciones ofrecidas por Airbus.

La movilización de Madrid se produce precisamente después de esa pausa y muestra que una parte de la representación de los trabajadores considera insuficiente lo conseguido hasta ahora. El representante de CGT Juan Pedro Torres aseguró durante la marcha que el preacuerdo “se queda a medio camino” y señaló como asuntos pendientes la recuperación del IPC real y las cargas de trabajo en Cádiz. Desde ÚTIL, Marc Vidal también ha mostrado sus diferencias con las condiciones salariales y ha puesto el foco en el denominado “efecto abril”.

El salario y el «efecto abril» centran buena parte del desacuerdo

Las condiciones económicas incluidas en la propuesta buscan recuperar progresivamente el poder adquisitivo perdido por la plantilla. Airbus plantea una recuperación del 7,95% durante cuatro años, aunque el incremento acumulado sería algo superior porque cada subida anual se aplicaría sobre un salario que ya habría aumentado previamente. Junto a esta mejora se incluye una paga no consolidable de 2.000 euros brutos, prevista para octubre y vinculada al retraso de tres meses en la aplicación del IPC entre enero y abril de 2026.

Que esos 2.000 euros sean una cantidad no consolidable tiene importancia para el trabajador, porque se cobran una vez pero no pasan a formar parte de manera permanente del salario sobre el que se aplicarán futuras revisiones. Los sindicatos discrepantes consideran además que esa compensación no cubre suficientemente la pérdida sufrida durante 2026 y reclaman una paga de 4.000 euros brutos.

La otra diferencia está en el momento desde el que deben aplicarse las mejoras salariales. ÚTIL ha criticado el denominado “efecto abril”, al entender que comenzar a computar determinados efectos económicos desde ese mes en lugar de hacerlo desde enero supone una pérdida de salario para los trabajadores. La representación sindical contraria al preacuerdo pide por ello que las subidas abarquen todo 2026 desde enero y también 2027, teniendo en cuenta que el nuevo convenio colectivo de Airbus comenzará a negociarse a partir de enero de 2028.

Las diferencias entre las partes no se han limitado al salario durante estos meses, ya que las conversaciones también han abordado el teletrabajo, las vacaciones, las cargas de trabajo y otras condiciones laborales. La propuesta que llegará a la plantilla mantiene dos días de teletrabajo por semana y el actual sistema de vacaciones, mientras CCOO ha defendido que el acuerdo incorpora además garantías sobre empleo, inversiones, cargas de trabajo y futuro industrial.

Los trabajadores tendrán la última palabra en el referéndum

El siguiente paso llegará con el referéndum vinculante previsto durante septiembre, en el que los trabajadores deberán decidir si respaldan unas condiciones que han recibido valoraciones muy diferentes entre las organizaciones sindicales. La fecha concreta de la consulta todavía no aparece fijada en la documentación disponible y desde ÚTIL han señalado que desconocen cuándo se celebrará, mientras UGT ha reclamado conocer el texto definitivo y todos sus detalles antes de la votación.

La consulta tendrá un alcance importante dentro de una compañía que cuenta con más de 14.500 trabajadores en España, de los que alrededor de 9.000 están en Getafe. El resto se distribuye entre Illescas, Albacete, El Puerto de Santa María y los centros sevillanos de Tablada y San Pablo, mientras las instalaciones de Airbus Crisa en Tres Cantos quedan fuera de esta disputa laboral.

Después de meses de movilizaciones y de una votación sobre la huelga resuelta por apenas 67 votos, la plantilla tendrá que pronunciarse ahora sobre las condiciones que afectan directamente a sus salarios y a su organización del trabajo. La recuperación del 7,95% de poder adquisitivo, la paga de 2.000 euros y el mantenimiento de los dos días de teletrabajo estarán entre las medidas que deberán valorar, frente a las reclamaciones de quienes piden efectos salariales desde enero y una compensación económica de 4.000 euros.

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