Cuando un trabajador sufre un accidente laboral y la empresa comienza a insistir en que ha sido culpa suya, conviene prestar atención a lo que ocurre a partir de ese momento. Es la advertencia que hace Víctor Arpa, abogado especializado en accidentes, despidos e incapacidades, quien explica que esta reacción puede estar relacionada con la defensa de la compañía ante una posible reclamación.
“Si después de un accidente laboral tu empresa empieza a repetirte que ha sido culpa tuya, pues mucho cuidado, puede estar preparando su defensa para no indemnizarte”
El abogado recomienda a los trabajadores no no aceptar automáticamente que ha sido responsable de lo ocurrido solo porque así se lo diga la empresa y tener especial cuidado antes de firmar cualquier documento que pueda significar aceptar de primera mano la culpa del accidente.
Víctor Arpa explica por qué no basta con decir que el trabajador tuvo la culpa
El abogado pone el foco en algo que puede resultar decisivo cuando se investigan las causas de un accidente. No basta con analizar únicamente qué hizo el empleado justo antes de sufrirlo. También hay que comprobar cómo estaba organizado el trabajo, qué formación había recibido, qué instrucciones tenía y qué medidas de seguridad había adoptado la empresa.
“Quien debe evaluar los riesgos es la empresa, quien debe proporcionar los medios de seguridad es la empresa, quien debe formarte, supervisarte y enseñarte a realizar el trabajo de forma segura, también es tu empresa”, explica Arpa.
Esta parte de su explicación tiene respaldo en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. La norma reconoce el derecho de los trabajadores a una protección eficaz en materia de seguridad y salud y establece que el empresario debe garantizar esa protección en todos los aspectos relacionados con el trabajo. También le corresponde evaluar los riesgos que no puedan evitarse y proporcionar las instrucciones adecuadas a los empleados.
La ley introduce además un punto especialmente importante para entender la advertencia del abogado. Las medidas preventivas deben tener en cuenta las distracciones o imprudencias no temerarias que pueda cometer un trabajador. Por tanto, que un empleado haya podido cometer un error no permite determinar por sí solo quién es responsable del accidente.
Esto tampoco significa que el trabajador quede libre de cualquier obligación y la misma normativa establece que debe velar por su propia seguridad dentro de sus posibilidades, utilizar correctamente las máquinas y equipos y cumplir las medidas preventivas de acuerdo con la formación y las instrucciones recibidas de la empresa.
El accidente que utiliza Víctor Arpa para lanzar esta advertencia
Para explicar lo que puede encontrarse un trabajador después de un accidente, Arpa cuenta el caso de uno de sus clientes. El empleado estaba conduciendo una transpaleta con una carga muy elevada cuando esta cayó sobre su brazo. Las lesiones fueron graves y tuvieron que amputarle parte de uno de sus dedos.
Según relata el abogado, después del accidente la empresa trató de responsabilizar al empleado de lo sucedido. “Nadie te dijo que lo hicieras así”, “te advertimos de que no lo hicieras” y “fue un error tuyo” son algunos de los argumentos que asegura que recibió el trabajador.
Para Arpa, la investigación no puede quedarse únicamente en señalar cómo actuó el empleado. En un accidente de estas características habría que comprobar qué formación había recibido, cómo se transportaban habitualmente esas cargas, qué instrucciones existían y qué medidas podrían haber evitado que la mercancía terminara cayendo.
De hecho, cuando se produce un daño para la salud de un trabajador, resulta especialmente importante conservar las pruebas que permitan acreditar cómo ocurrió el accidente laboral, mientras que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que la empresa debe investigar los hechos cuando existan indicios de que las medidas preventivas pueden ser insuficientes.
En el caso que relata, el abogado anuncia que defenderá que existió responsabilidad empresarial y que reclamará a la aseguradora la indemnización que considera que corresponde a su cliente. Se trata, en cualquier caso, de la posición que mantendrá la defensa del trabajador y no de una responsabilidad empresarial que haya quedado acreditada judicialmente.

