Más de un año después de iniciar una huelga para reclamar mejoras en sus condiciones laborales, los bomberos forestales de la Comunidad de Madrid han alcanzado un acuerdo con Tragsa. El pacto afecta a más de 450 trabajadores y deja dos cambios importantes para la plantilla, una subida salarial del 20% mediante dos nuevos complementos en la nómina y trabajo durante los doce meses del año.
El acuerdo pone fin a la huelga iniciada a mediados de julio de 2025, aunque las movilizaciones habían comenzado meses antes, en febrero. El conflicto se prolongó durante más de un año y tuvo uno de sus momentos de mayor tensión durante el verano pasado, cuando los trabajadores tuvieron que compaginar las protestas con un periodo especialmente complicado por el riesgo de incendios.
Por entonces, la situación que denunciaba la plantilla mostraba hasta qué punto se había enquistado el conflicto. En agosto de 2025, los bomberos forestales denunciaban salarios de alrededor de 1.300 euros mensuales y que el 40% de los trabajadores prestaba servicio únicamente cuatro meses al año. La falta de avances en las negociaciones con Tragsa llevó a mantener unas movilizaciones que ahora terminan con mejoras tanto salariales como laborales.
Dos nuevos complementos y una subida salarial del 20%
Una de las principales mejoras alcanzadas con Tragsa se notará directamente en la nómina de los trabajadores, ya que la incorporación de dos nuevos complementos supondrá una subida salarial del 20%. El Comité de Huelga ha celebrado el acuerdo como una «victoria colectiva» después de más de un año de movilizaciones para reclamar mejores condiciones laborales.
El pacto también cambia una de las condiciones que más había marcado el conflicto, porque los bomberos forestales pasarán a prestar servicio durante los doce meses del año y no únicamente durante determinados periodos. Hasta ahora trabajaban como fijos discontinuos, una modalidad que ya tiene carácter indefinido, pero en la que se alternan periodos de actividad e inactividad.
Con el servicio extendido a todo el año desaparecen esos periodos de inactividad, que es precisamente una de las principales diferencias entre un fijo discontinuo y un indefinido ordinario. Para estos trabajadores supone dejar atrás un modelo en el que parte de la plantilla solo prestaba servicio durante determinados meses para pasar a desarrollar su actividad de manera continuada.
El acuerdo incorpora además nuevos mecanismos de conciliación y medidas de protección frente a agentes cancerígenos. Estas mejoras se suman al aumento salarial y al trabajo durante todo el año, aunque algunas de las reclamaciones planteadas durante la huelga han quedado fuera del pacto y deberán seguir negociándose.
La huelga termina, pero quedan reclamaciones pendientes
La firma con Tragsa permite cerrar la huelga para estos más de 450 trabajadores, aunque varias de las reivindicaciones que han acompañado las movilizaciones siguen pendientes. Entre ellas están los complementos por peligrosidad, penosidad y toxicidad, vinculados a las condiciones en las que se desarrolla el trabajo, además de los pluses de disponibilidad y antigüedad.
Los bomberos forestales también mantienen una de sus principales reclamaciones, que la Comunidad de Madrid asuma directamente la gestión del servicio en lugar de hacerlo a través de Tragsa. El Gobierno regional defiende, por su parte, que el servicio ya depende de la Comunidad y que la empresa pública actúa como medio propio de la Administración.
La reclamación de mejoras relacionadas con las condiciones del puesto tiene además respaldo en la Ley 5/2024, de 8 de noviembre, básica de bomberos forestales. La norma establece un marco común para estos profesionales y recoge aspectos relacionados con la prevención de riesgos laborales, mientras que en la negociación de sus condiciones económicas contempla el reconocimiento de factores como la peligrosidad, el esfuerzo físico, la toxicidad y la penosidad.
Otros 61 bomberos forestales de Madrid siguen en huelga
El acuerdo con Tragsa no significa que todas las protestas de los bomberos forestales madrileños hayan terminado. Otros 61 profesionales que dependen directamente de la Comunidad de Madrid continúan en huelga y no están incluidos en el pacto alcanzado por los más de 450 trabajadores vinculados a Tragsa.
Este segundo colectivo lleva más de tres años en huelga indefinida y mantiene reclamaciones parecidas a las planteadas por sus compañeros. Piden mejoras salariales, dejar de ser fijos discontinuos y recibir complementos por peligrosidad y toxicidad. Sus representantes denuncian también la falta de personal y aseguran que deberían ser 124 trabajadores, mientras que actualmente son 61.
La Comunidad de Madrid asegura que ha presentado propuestas con subidas salariales progresivas de hasta el 15% que fueron rechazadas y afirma que seguirá buscando una salida al conflicto. Los representantes de estos trabajadores ofrecen una versión diferente y aseguran que el Gobierno autonómico lleva más de 800 días sin sentarse con ellos en una mesa de negociación.
Para los más de 450 profesionales vinculados a Tragsa, el escenario sí cambia después de más de un año de movilizaciones. La plantilla cierra esta etapa con un incremento salarial del 20%, dos nuevos complementos en la nómina y actividad durante los doce meses del año, aunque todavía quedan reclamaciones que deberán seguir negociándose.

