«Trabajar en un McDonald’s fue el trauma de mi vida». Así comienza el relato de Paula Jurado, una joven que ha contado en TikTok cómo fue su primer empleo en la cadena de comida rápida cuando apenas tenía 18 años. Según explica, la presión diaria, la falta de formación y la forma en la que terminó su contrato hicieron que aquella experiencia acabara marcada por la ansiedad y las lágrimas.
Decidió buscar trabajo nada más cumplir la mayoría de edad porque quería empezar a ganar su propio dinero. Tras repartir currículums por su localidad, recibió la llamada del restaurante y aceptó la oferta con ilusión. «Parecía que había entrado en Operación Triunfo», recuerda.
La contratación llegó el mismo día de la entrevista. Con apenas 18 años y sin experiencia previa en hostelería, comenzó a trabajar convencida de que había encontrado una buena oportunidad laboral. Sin embargo, asegura que aquella experiencia terminó convirtiéndose en «un trauma». Sin embargo, asegura que aquella experiencia terminó convirtiéndose en «un trauma» por la presión diaria, la falta de formación y la forma en la que, según relata, finalizó su contrato.
Según cuenta, acudió con normalidad al turno que le correspondía, se cambió de ropa y se puso el uniforme antes de que una encargada le pidiera acompañarla para comunicarle que no había superado el periodo de prueba.
«Me hicieron ponerme el uniforme y luego me dijeron que no había pasado el periodo de prueba. Pensé que era una broma», recuerda en el vídeo.
La joven asegura que rompió a llorar delante de otros clientes del restaurante y que aquella situación le marcó durante mucho tiempo.
@paaulaajuraado
«Nadie me explicó cómo funcionaba»
Paula cuenta que en el restaurante había trabajadores encargados de formar a los nuevos empleados, aunque asegura que nunca recibió las explicaciones necesarias para desempeñar su trabajo con normalidad. Recuerda, por ejemplo, que uno de sus primeros días llegó al establecimiento y permaneció varios minutos esperando instrucciones porque nadie le había indicado que existía un panel donde se asignaban los puestos de cada turno.
«Me quedé parada esperando a que alguien me dijera dónde tenía que ir», relata. Más tarde descubrió por su cuenta cómo funcionaba la organización del restaurante, aunque asegura que durante ese tiempo recibió reproches por errores que, según ella, nadie le había enseñado a evitar.
La presión por sacar los pedidos a tiempo
Lo que peor llevó fue la presión por cumplir los tiempos de preparación de los pedidos. Según explica, cualquier retraso era motivo de llamadas de atención y esa situación terminó generándole una gran ansiedad.
«Yo no puedo trabajar con tantísima presión porque me agobio y me entran ganas de llorar», afirma en el vídeo, donde también critica que tanta rapidez acabara provocando errores en algunos pedidos.
La joven recuerda además otros episodios que le hicieron sentirse incómoda, como cuando un encargado le pidió que limpiara el suelo del restaurante mientras el establecimiento permanecía abierto al público. Según relata, tuvo que buscar el material de limpieza mientras la llamaban desde distintos puntos del local.
«Yo salía del McDonald’s llorando. Me iba al vestuario, me quitaba el uniforme y lloraba», asegura.
La comunicación de que no había superado el periodo de prueba
La relación laboral terminó cuando, según explica, acudió a trabajar con normalidad, se puso el uniforme y una encargada le pidió que la acompañara para hablar.
«Me dijo con una sonrisa que no había pasado el periodo de prueba. Yo le pregunté si era una broma», recuerda. Paula asegura que rompió a llorar delante de varios clientes y abandonó el restaurante completamente hundida después de firmar la documentación que le entregaron.
En el vídeo, Paula explica que fue contratada para reforzar la plantilla durante el verano y que, una vez terminada la campaña, dejaron de necesitarla. «Esto lo hacen mucho en McDonald’s, Burger King y este tipo de empresas», afirma. Se trata, en cualquier caso, de una valoración basada en su experiencia personal y no de un hecho acreditado respecto a una empresa concreta.
El relato de Paula coincide con un momento en el que este tipo de extinciones de contrato han ganado protagonismo. Tras la reforma laboral en favor de la contratación indefinida las extinciones de contratos por no superar el periodo de prueba se han disparado un 400 %, una tendencia que ha abierto el debate sobre el uso de esta figura para finalizar contratos indefinidos durante sus primeros meses de vigencia y convertir el contrato indefinido en un falso contrato temporal.
Las reacciones de otros trabajadores
El vídeo ha acumulado miles de visualizaciones y decenas de comentarios de personas que aseguran haber vivido situaciones similares durante sus primeros empleos en cadenas de restauración. Algunos usuarios relatan problemas relacionados con la falta de formación o la presión por cumplir los tiempos de preparación, mientras que otros aseguran haber tenido una experiencia completamente distinta y destacan el apoyo recibido por parte de sus compañeros y responsables.
Las opiniones reflejan que las condiciones pueden variar de un establecimiento a otro y que la experiencia de cada trabajador depende en gran medida del equipo y de la organización de cada restaurante.
Con el paso del tiempo, Paula asegura que cambió completamente su forma de ver aquel episodio. Lo que entonces vivió como un fracaso terminó convirtiéndose, según explica, en una oportunidad para encontrar un camino profesional diferente. «Lo mejor que me pudo pasar fue que me echaran», concluye.

