La reforma laboral redujo la temporalidad y disparó los contratos indefinidos en España, según los últimos datos del paro del mes de abril, la mitad fueron indefinidos, cuando antes apenas llegaban al 10%. Pero detrás de esa mejora estadística empieza a aparecer una grieta que preocupa cada vez más a sindicatos y expertos laborales.
Las bajas de trabajadores indefinidos por no superar el periodo de prueba se han disparado más de un 400% desde 2019, pasando de 5.900 casos antes de la pandemia a más de 31.600 en 2025.
El problema es que muchos de esos empleados habían firmado un contrato indefinido apenas días o semanas antes de quedarse sin trabajo. Durante el periodo de prueba, la empresa puede extinguir el contrato sin pagar indemnización e incluso sin tener que dar motivos al trabajo de su decisión.
Por eso, UGT cree que parte de las compañías podría estar utilizando esta vía como un nuevo “despido barato”, sustituyendo antiguos contratos temporales por indefinidos que terminan poco después mediante el periodo de prueba. Por eso solicita que sea obligatorio justificar la no superación del periodo de prueba.
Un contrato indefinido que puede durar apenas semanas
“Podría indicar un uso inadecuado de esta figura”, advierte el sindicato en su último informe sobre el mercado laboral.
La cifra ya alcanza máximos no vistos desde la crisis financiera de 2008. Actualmente, casi 7 de cada 100 bajas laborales se producen por no superar el periodo de prueba, un porcentaje que ha ido creciendo coincidiendo con el auge de la contratación indefinida tras la reforma laboral.
La situación preocupa porque rompe la sensación de estabilidad que debía acompañar al contrato indefinido. Sobre el papel, España tiene hoy menos temporalidad que hace unos años. Pero los sindicatos alertan de que parte de la precariedad podría haberse desplazado hacia fórmulas menos visibles.
UGT reconoce que muchos contratos temporales desaparecieron y fueron sustituidos por indefinidos o fijos discontinuos. Sin embargo, también detecta una rotación cada vez mayor dentro de esos contratos.
Tener un contrato indefinido ya no siempre garantiza estabilidad real. Cada vez más trabajadores encadenan contratos que duran apenas unas semanas antes de ser cesados durante el periodo de prueba, porque la no superación del periodo de prueba no es un despido.
Los sindicatos piden más control a la Inspección de Trabajo
El informe también refleja que el 38,4% de los contratos temporales dura menos de un mes y otro 15,3% no supera los seis meses. Para el sindicato, estos datos demuestran que la precariedad laboral sigue muy presente pese a la mejora de algunos indicadores.
Ante esta situación, UGT ha pedido a la Inspección de Trabajo campañas específicas para vigilar posibles abusos relacionados con el periodo de prueba. Además, los sindicatos reclaman que las empresas tengan que justificar por escrito por qué un trabajador no supera ese periodo inicial.
Actualmente, el desistimiento empresarial durante el periodo de prueba tiene muchos menos requisitos legales que un despido ordinario. Precisamente ahí está el foco de preocupación sindical, que esta figura termine convirtiéndose en un sustituto encubierto del contrato temporal.
Algunos despidos por no superar el periodo de prueba acaban en los juzgados
Aunque la no superación del periodo de prueba no es un despido, el trabajador siempre puede impugnar esa decisión sobre todo si ve que esa decisión está condicionada por su estado de salud.
Uno de los casos más llamativos fue el de un trabajador de Burger King despedido tras comunicar que podía tener COVID. El Tribunal Superior de Justicia de Murcia terminó declarando nulo el despido al apreciar indicios de discriminación por motivos de salud.
Algo parecido ocurrió con un empleado de Tragsa despedido tras coger una baja médica apenas cuatro días después de empezar a trabajar. Aunque inicialmente el despido fue considerado procedente, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares acabó obligando a la empresa a readmitirlo.
Los jueces también han tumbado despidos durante el periodo de prueba en casos de embarazo o represalias laborales. Una dependienta despedida estando embarazada consiguió que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid declarara nulo su cese al considerar que la empresa no pudo demostrar que la decisión fuese ajena a su estado de gestación.
También destaca el caso de un trabajador que logró anular su despido gracias a una grabación en la que le exigían hacer horas extra gratis, un ejemplo más de cómo algunos «despidos durante el periodo de prueba» terminan siendo revisados por la Justicia.

