Banco Santander ya tiene cerrado su nuevo plan de prejubilaciones. La entidad financiera y la mayoría de la representación sindical han alcanzado un acuerdo que permitirá a los empleados de 55 años o más abandonar voluntariamente la empresa con unas condiciones que les facilitarán acceder a la jubilación cobrando hasta el 95% de la pensión.
El pacto, que estará vigente hasta finales de 2028, pone fin a varias semanas de negociación en las que la edad mínima de acceso y las condiciones económicas fueron los principales puntos de desacuerdo. Finalmente, el banco ha mejorado su propuesta inicial y ha aceptado asumir el coste del convenio especial con la Seguridad Social hasta los 63 años y seis meses, una medida que reduce considerablemente la penalización sobre la futura pensión.
El programa tendrá carácter voluntario y no fija un número concreto de bajas. Según las estimaciones de los sindicatos, alrededor de 5.000 empleados podrán valorar su incorporación durante la vigencia del acuerdo. De ellos, unos 3.500 trabajadores ya han cumplido los 55 años, mientras que otros 1.500 alcanzarán esa edad antes de que finalice el plan.
Eso no significa que todos abandonen la entidad. El banco podrá aceptar o rechazar las solicitudes en función de sus necesidades organizativas, por lo que la cifra final dependerá tanto del interés de la plantilla como de la planificación interna de Santander.
Un acuerdo que mejora la oferta inicial del banco
La negociación comenzó a finales de junio con posiciones alejadas. Los sindicatos defendían rebajar la edad mínima hasta los 50 años y reclamaban condiciones económicas superiores a las del último ERE, mientras que Santander mantenía una propuesta muy similar a la aplicada en 2020.
El desbloqueo llegó en los últimos encuentros, cuando la entidad aceptó mejorar parte de las condiciones. El acuerdo definitivo establece que los trabajadores de entre 55 y 57 años percibirán una asignación equivalente al 74% de su salario, porcentaje que aumenta hasta el 76% para quienes tengan 58 años o más.
La principal mejora, sin embargo, está en las cotizaciones. Santander asumirá el coste del convenio especial con la Seguridad Social hasta los 63 años y seis meses, con posibilidad de extenderlo hasta los 64 años mediante un prorrateo de la asignación económica. Gracias a ello, el periodo de anticipación de la jubilación se reduce y el recorte sobre la pensión pasa de poder alcanzar el 21% a situarse alrededor del 5,5%, permitiendo cobrar hasta el 95% de la prestación.
Se mantienen otros beneficios para los trabajadores
Además de las condiciones económicas, el acuerdo incorpora otras mejoras para quienes decidan acogerse a la prejubilación. Se mantendrá el seguro colectivo de vida, continuarán las aportaciones al plan de pensiones hasta la jubilación efectiva y se conservarán las condiciones preferentes en préstamos e hipotecas para empleados.
El texto también contempla la revalorización anual del convenio especial hasta un máximo del 4%, mantiene las ayudas por discapacidad y garantiza el derecho a percibir determinados incentivos por antigüedad que hasta ahora podían perderse con la salida de la entidad.
La estrategia de Santander para reducir plantilla
El nuevo acuerdo no constituye un expediente de regulación de empleo (ERE), sino que refuerza el modelo que Santander ha seguido en los últimos años para reducir plantilla. Desde el ajuste de 2020, la entidad ha sustituido los grandes procesos colectivos por planes de prejubilación negociados con los trabajadores.
Solo durante el pasado año abandonaron el banco cerca de 800 empleados y los sindicatos calculan que este nuevo programa podría elevar la cifra hasta unas 1.000 prejubilaciones anuales, aunque la adhesión seguirá siendo voluntaria y sin un objetivo de salidas previamente fijado.

