El Ingreso Mínimo Vital (IMV) protege en agosto a 2.725.899 personas repartidas en 893.820 hogares, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). La prestación llega a 390.346 beneficiarios más que hace un año y deja también una fotografía de las personas que aparecen como titulares. De ellas, 737.916 son españolas y 155.611 extranjeras, por lo que estas últimas representan alrededor del 17,4%.
Ese porcentaje corresponde únicamente a los titulares y no significa que el 17,4% de los 2,7 millones de beneficiarios sean extranjeros, ya que una sola prestación puede cubrir a toda una familia. Si una madre cobra el IMV y tiene dos hijos a su cargo, por ejemplo, ella figura como titular, pero los tres son beneficiarios de la ayuda.
El IMV tiene 390.346 beneficiarios más que hace un año
La comparación con agosto de 2025 muestra el crecimiento que ha experimentado la prestación durante los últimos doce meses. Entonces estaban protegidas 2.335.553 personas, frente a las 2.725.899 actuales, lo que supone 390.346 beneficiarios más y un aumento interanual del 16,7%. El número de prestaciones ha seguido una evolución similar, al pasar de 764.905 a 893.820, de manera que actualmente existen 128.915 prestaciones activas más que hace un año.
Ese aumento de la cobertura también tiene un efecto directo sobre el gasto mensual destinado al Ingreso Mínimo Vital. La nómina correspondiente a agosto asciende a cerca de 474,7 millones de euros, mientras que la cuantía media abonada se sitúa en 502,8 euros mensuales por hogar. Esta cifra es una media de todas las prestaciones y no representa la cantidad que recibe necesariamente cada familia, ya que el importe cambia en función de los recursos económicos y de las personas que forman la unidad de convivencia.
Las cantidades garantizadas aumentan a medida que cambia la composición familiar, por lo que cuánto puede corresponder a cada familia depende de las personas que vivan en el hogar y de los ingresos que se tengan en cuenta para calcular la prestación. La renta garantizada para una persona que vive sola parte en 2026 de 733,60 euros mensuales, mientras que determinadas unidades familiares pueden superar los 1.600 euros. La Seguridad Social calcula posteriormente la prestación que corresponde teniendo en cuenta los recursos económicos computables del hogar.
Para acceder y mantener el IMV tampoco se tienen en cuenta únicamente los ingresos mensuales. La Seguridad Social establece unos límites económicos según la composición de la unidad de convivencia y el patrimonio y el dinero que se tenga en el banco también pueden influir en el derecho a cobrar la prestación. La vivienda habitual queda fuera del patrimonio computable, aunque sí pueden entrar en el cálculo otros bienes y ahorros que pertenezcan a los miembros del hogar.
La percepción de esta ayuda tampoco implica necesariamente que ninguno de los miembros de la familia tenga empleo. El IMV puede convivir con determinados ingresos laborales dentro de los límites establecidos y cobrar el Ingreso Mínimo Vital no impide necesariamente tener un trabajo. Las modificaciones introducidas en 2026 en el incentivo al empleo buscan precisamente que determinados incrementos de los ingresos procedentes del trabajo no provoquen una reducción inmediata equivalente de la ayuda.
Más de dos de cada tres titulares del IMV son mujeres
La estadística de agosto muestra una diferencia notable entre hombres y mujeres cuando se analiza quién aparece como titular de la prestación. De los casi 894.000 titulares registrados, 608.340 son mujeres, el 68% del total, frente a 285.480 hombres, de manera que hay más del doble de mujeres que de hombres figurando al frente de un hogar que recibe el Ingreso Mínimo Vital.
Cuando se amplía el análisis a todas las personas protegidas, la diferencia entre ambos sexos se reduce considerablemente. Entre los 2.725.899 beneficiarios hay 1.456.612 mujeres, el 53,4% del total, mientras que los hombres suman 1.269.051. Los datos muestran así que la presencia femenina es especialmente elevada entre las personas a cuyo nombre se reconoce la prestación, mientras que el reparto resulta mucho más equilibrado entre todos los integrantes de las familias beneficiarias.
Parte de esta situación está relacionada con la composición de los hogares que reciben el IMV. En agosto hay 149.075 hogares monoparentales dentro del sistema y el Ministerio señala que están formados en su mayoría por mujeres que asumen en solitario la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos. La ausencia de un segundo adulto que pueda aportar ingresos al hogar aumenta la exposición de estas familias a situaciones económicas más difíciles y explica parte del peso que tienen dentro de la prestación.
Más de 1,1 millones de las personas protegidas son menores
Los niños y adolescentes tienen un peso importante dentro del Ingreso Mínimo Vital. De los 2.725.899 beneficiarios registrados en agosto, 1.103.781 son menores de edad, el 40,5% del total, mientras que 610.883 de los 893.820 hogares que reciben la prestación tienen menores a cargo. En la práctica, más de dos de cada tres familias protegidas por el IMV conviven con niños o adolescentes.
Para estas familias existe además el Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI), que en agosto llega a 623.347 hogares y cuya cantidad cambia según la edad de los hijos. Se abonan 115 euros mensuales por cada menor de tres años, 80,50 euros entre los tres y los seis años y 57,50 euros desde los seis años hasta cumplir los 18. La ayuda media durante el mes se sitúa en 67,5 euros por menor y en 123,3 euros por hogar.
Este complemento puede llegar también a familias que no cobran la prestación principal, ya que es posible recibir la ayuda por hijo sin tener reconocido el Ingreso Mínimo Vital cuando se cumplen los límites económicos establecidos para el CAPI. Como referencia, el Ministerio señala que una familia formada por dos adultos y dos menores puede acceder al complemento con unos ingresos aproximados de hasta 4.182 euros mensuales.
La elevada presencia de niños y adolescentes se refleja también en la edad de las personas protegidas. La edad media de los beneficiarios del IMV es de 28,6 años y baja hasta los 20,2 años cuando se excluye a los titulares de la prestación. Desde la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital en 2020, más de 1,6 millones de menores han estado protegidos en algún momento por esta ayuda.

