El caso de Juan Carlos Nieto, el funcionario del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) de Mérida expedientado por atender a ciudadanos sin cita previa, ha dado un giro inesperado. Mientras el procedimiento disciplinario continúa abierto y el trabajador sigue esperando una resolución, la propia oficina ha empezado a aplicar un sistema de atención muy parecido al que motivó la apertura del expediente.
Según explica el empleado, desde hace varios días los ciudadanos que llegan sin cita ya no son rechazados automáticamente. Ahora se les indica que permanezcan en la sala de espera hasta que un funcionario salga para conocer su situación y valorar si pueden ser atendidos.
La oficina aplica ahora el mismo modelo
La historia del funcionario alcanzó una fuerte repercusión después de conocerse que había sido expedientado. Juan Carlos Nieto acumula más de 36 años de servicio en la Administración pública, 15 de ellos en oficinas de empleo, y asegura que comenzó a atender sin cita ante las dificultades de muchos ciudadanos para acceder al sistema.
Personas mayores, usuarios con pocos conocimientos digitales y desempleados que necesitaban resolver gestiones urgentes acudían a la oficina después de no encontrar huecos disponibles por internet o por teléfono. El trabajador resumió entonces su postura con una frase: “Me pagan por atender al ciudadano”.
El caso desembocó en una concentración frente a la oficina del SEPE de Mérida. Decenas de personas recibieron al funcionario con aplausos durante su descanso y mostraron su apoyo a un trabajador que insistía en que no estaba haciendo caridad, sino cumpliendo con su obligación.
Ahora parece ser que la organización del centro ha cambiado de forma significativa. Además de un cartel dirigido a quienes acuden sin cita, indicándoles que permanezcan en la sala a la espera de poder ser atendidos, la directora de la oficina sale cada 15 o 20 minutos para interesarse por las personas que esperan, revisar cada caso y decidir cómo proceder.
Cuando lo considera necesario, facilita las denominadas «citas internas». Según explica el funcionario, se trata del mismo sistema que llevaba años utilizando para ayudar a personas que no conseguían acceder a la cita previa y necesitaban resolver trámites urgentes relacionados con prestaciones, subsidios o documentación.
El funcionario atendía esos casos cuando existía disponibilidad y sin perjudicar a los usuarios que ya tenían una cita asignada. Defendía que los turnos estaban organizados en franjas de 15 minutos y que, cuando una gestión terminaba antes, aprovechaba el tiempo restante para atender a ciudadanos que llevaban días o semanas intentando acceder al servicio.
Precisamente esa forma de trabajar fue el origen del expediente disciplinario. Ahora, el mismo procedimiento forma parte del funcionamiento de la oficina, aunque el caso del trabajador continúa sin resolverse.
Expedientado por atender sin cita previa y ahora su oficina hace lo mismo: giro en el caso del funcionario del SEPE
El caso de Juan Carlos Nieto, el funcionario del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) de Mérida expedientado por atender a ciudadanos sin cita previa, ha dado un giro inesperado. Mientras el procedimiento disciplinario continúa abierto y el trabajador sigue esperando una resolución, la propia oficina ha empezado a aplicar un sistema de atención muy parecido al que motivó la apertura del expediente.
Según explica el empleado, desde hace varios días los ciudadanos que llegan sin cita ya no son rechazados automáticamente. Ahora se les indica que permanezcan en la sala de espera hasta que un funcionario salga para conocer su situación y valorar si pueden ser atendidos.
La oficina aplica ahora el mismo modelo
La organización del centro ha cambiado de forma significativa. Además del cartel dirigido a quienes acuden sin cita, la directora de la oficina sale cada 15 o 20 minutos para interesarse por las personas que esperan, revisar cada caso y decidir cómo proceder.
Cuando lo considera necesario, facilita las denominadas “citas internas”. Es el mismo sistema que, según Juan Carlos Nieto, él mismo aplicaba desde hacía años para atender a personas que no conseguían una cita previa y necesitaban resolver trámites urgentes relacionados con prestaciones, subsidios o documentación.
El funcionario atendía esos casos cuando existía disponibilidad y sin perjudicar a los usuarios que ya tenían una cita asignada. Defendía que los turnos estaban organizados en franjas de 15 minutos y que, cuando una gestión terminaba antes, aprovechaba el tiempo restante para atender a ciudadanos que llevaban días o semanas intentando acceder al servicio.
Ese sistema de atención fue el que motivó la apertura del expediente disciplinario. Ahora, el mismo procedimiento forma parte del funcionamiento de la oficina, aunque el caso del trabajador continúa sin resolverse.
Un caso que provocó una movilización ciudadana
La historia del funcionario alcanzó una fuerte repercusión después de conocerse que había sido expedientado. Juan Carlos Nieto acumula más de 36 años de servicio en la Administración pública, 15 de ellos en oficinas de empleo, y asegura que comenzó a atender sin cita ante las dificultades de muchos ciudadanos para acceder al sistema.
Personas mayores, usuarios con pocos conocimientos digitales y desempleados que necesitaban resolver gestiones urgentes acudían a la oficina después de no encontrar huecos disponibles por internet o por teléfono. El trabajador resumió entonces su postura con una frase: “Me pagan por atender al ciudadano”.
El caso desembocó en una concentración frente a la oficina del SEPE de Mérida. Decenas de personas recibieron al funcionario con aplausos durante su descanso y mostraron su apoyo a un trabajador que insistía en que no estaba haciendo caridad, sino cumpliendo con su obligación.
El expediente sigue pendiente mientras la oficina cambia de criterio
Mientras la oficina ha cambiado su forma de atender a los usuarios, el expediente disciplinario contra Juan Carlos Nieto sigue sin una resolución definitiva. El pliego de cargos le atribuye una posible falta grave por desobediencia a las instrucciones de sus superiores y otra leve por descuido o negligencia en el ejercicio de sus funciones.
Según la documentación del procedimiento, el trabajador actuó al margen de las directrices internas y su forma de atender a los ciudadanos generó problemas organizativos. Nieto, por el contrario, defiende que su único objetivo era evitar que personas con necesidades urgentes quedaran sin atención por no haber conseguido una cita previa.
En las últimas semanas, técnicos del Ministerio de Trabajo se pusieron en contacto con el funcionario para solicitarle toda la documentación del expediente. Tras revisar el pliego de cargos, explica que le trasladaron que no encontraban explicación a cómo se había llegado a esa situación y que la resolución todavía requería tiempo.
Pese al cambio implantado en la oficina, el expediente no ha sido archivado. Juan Carlos Nieto continúa trabajando en el mismo centro y reconoce que el ambiente laboral sigue siendo tenso, aunque asegura que no tiene intención de abandonar su puesto ni de solicitar una baja médica.
El trabajador espera ahora la decisión definitiva del Ministerio, mientras el caso también permanece en conocimiento del Defensor del Pueblo. Entretanto, el expediente sigue abierto pese a que la oficina ya funciona con un sistema muy similar al que originó su expediente disciplinario.

