Volkswagen se prepara para afrontar el mayor ajuste de sus casi 90 años de historia. El grupo automovilístico alemán estudia la eliminación de hasta 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo y el cierre de cuatro fábricas en Alemania, un plan de reestructuración sin precedentes que podría afectar a cerca de uno de cada seis empleados de la compañía.
La propuesta, adelantada por medios alemanes y pendiente de ser debatida por los órganos de dirección del grupo, supone un salto respecto a los planes anunciados hasta ahora. Volkswagen ya había comunicado la supresión de 50.000 empleos hasta 2030, pero ahora el recorte podría duplicarse.
Cuatro fábricas en el punto de mira
La compañía estudia el cierre de las plantas de Hannover, Zwickau y Emden, todas ellas de la marca Volkswagen, además de la fábrica de Audi en Neckarsulm. La decisión sería inédita para el fabricante alemán, que hasta hace unos meses había pactado con los sindicatos mantener abiertas todas sus instalaciones en Alemania.
El anuncio ha provocado una fuerte inquietud entre la plantilla. Los representantes de los trabajadores ya han advertido de que harán todo lo posible para frenar un plan que consideran una amenaza para el empleo y para las regiones que dependen de estas fábricas.
Las cuentas de Volkswagen ya no salen
Detrás de este giro está el deterioro de la situación financiera del grupo. Volkswagen acumula varios ejercicios marcados por la pérdida de competitividad y unos resultados por debajo de las expectativas. En el primer trimestre de 2026, su beneficio operativo cayó un 14% y las ventas retrocedieron un 7%.
A ello se suma la creciente competencia de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos y el impacto de los aranceles de Estados Unidos sobre el automóvil europeo. La propia compañía ha reconocido que su modelo tradicional de negocio, basado en desarrollar coches en Alemania, producirlos en Europa y venderlos al resto del mundo, ya no funciona para todas sus marcas.
El grupo también se plantea reducir sus inversiones en torno a un 15% durante los próximos cinco años y profundizar en su política de ahorro para recuperar rentabilidad.
La situación también se sigue de cerca en España
Aunque no existe ningún anuncio de recortes en las plantas españolas, el ajuste ha encendido las alarmas. Volkswagen cuenta con instalaciones en Martorell (Barcelona), Landaben (Navarra) y la futura planta de baterías de Sagunto (Valencia), consideradas estratégicas para la electrificación del grupo.
Fuentes sindicales han reconocido que todavía no hay decisiones concretas para España, pero admiten que la delicada situación de la compañía añade incertidumbre sobre algunos proyectos industriales previstos para los próximos años.
La decisión definitiva sobre el alcance del ajuste todavía no está tomada, pero la sola posibilidad de eliminar hasta 100.000 empleos ya ha convertido la reestructuración de Volkswagen en uno de los mayores terremotos laborales que ha vivido la industria automovilística europea en las últimas décadas.

