Renovar la demanda de empleo es un trámite que tiene que hacer todo desempleado cada 6 meses para no perder la prestación por desempleo, ya sea el paro o el subsidio. Si no se renueva la prestación automáticamente se da de baja y los días que se tarde en renovar serán descontados del próximo pago. Pero una vez se ha agotado la prestación, muchos parados ya dejan de renovarla, al considerar que ya no es necesario y sobre todo porque piensan que ‘no sirve para nada‘.
Sin embargo, Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad social ha lanzado un aviso sobre seguir renovando la demanda de empleo aunque ya no se cobre prestación por desempleo, ya que puede ser clave para conservar determinados derechos dentro del sistema de la Seguridad Social.
Según detalla, muchas personas desconocen que la inscripción como demandante de empleo no solo está vinculada al cobro del paro, sino que también puede tener efectos sobre futuras prestaciones.
El error que cometen muchos desempleados cuando dejan de cobrar ayudas
Muñoz Cuenca explica que existe una idea muy extendida entre quienes terminan de cobrar una prestación o un subsidio. La mayoría considera que, una vez desaparece la ayuda económica, mantener la demanda de empleo deja de tener utilidad.
Pero la legislación de la Seguridad Social contempla determinadas situaciones en las que una persona sigue estando protegida aunque no esté trabajando ni cotizando.
Son las conocidas como situaciones asimiladas al alta, una figura que permite mantener ciertos derechos pese a no encontrarse en activo. Entre esas situaciones puede encontrarse el desempleo involuntario cuando la persona permanece inscrita como demandante de empleo y renueva la demanda de forma ininterrumpida.
La razón por la que seguir apuntado al paro puede ayudarte a cobrar una pensión
Según explica Alfonso Muñoz Cuenca, la legislación contempla una protección específica para quienes se encuentran en desempleo involuntario y mantienen de forma ininterrumpida su inscripción como demandantes de empleo.
En estos casos, la Seguridad Social considera que el trabajador se encuentra en una situación asimilada al alta, una figura que permite conservar determinados derechos aunque ya no se esté trabajando ni cotizando.
Esta cuestión adquiere especial importancia de cara a la jubilación. Para acceder a una pensión contributiva es necesario acreditar al menos 15 años cotizados y, además, que parte de esas cotizaciones se encuentren dentro de un periodo determinado anterior a la solicitud.
Muñoz explica que cuando una persona accede a la jubilación desde una situación asimilada al alta, la normativa permite «puentear» determinados periodos en los que no existió obligación de cotizar. El objetivo es evitar que esos años sin empleo perjudiquen el acceso a la prestación.
Por ello, seguir renovando la demanda de empleo puede marcar la diferencia entre cumplir o no algunos requisitos exigidos para cobrar una futura pensión de jubilación.
También puede ser importante para algunas pensiones de viudedad
La utilidad de mantener la demanda de empleo activa no se limita a la jubilación. Alfonso Muñoz recuerda que determinadas pensiones de viudedad exigen requisitos distintos dependiendo de si la persona fallecida se encontraba trabajando, en alta o en una situación asimilada al alta.
Cuando existe una situación asimilada al alta, algunos periodos sin cotización pueden tener un tratamiento más favorable a la hora de acreditar las condiciones exigidas por la Seguridad Social.
Por este motivo, conservar la condición de demandante de empleo puede resultar determinante para mantener la protección que ofrece el sistema incluso años después de haber agotado el paro o los subsidios.
No renovar la demanda puede salir caro
El mensaje de Alfonso Muñoz Cuenca es sencillo, aunque una persona ya no cobre el paro ni ningún subsidio, mantener activa la demanda de empleo puede seguir teniendo efectos importantes.
Dejar de sellar el paro puede romper esa continuidad como demandante y hacer que, llegado el momento, la Seguridad Social no pueda considerar determinados periodos como una situación protegida.
Por eso, renovar la demanda de empleo no debe verse solo como un trámite del SEPE, sino como una forma de conservar derechos ante futuras prestaciones de la Seguridad Social.
En algunos casos, ese gesto puede acabar marcando la diferencia entre cumplir o no los requisitos para acceder a una pensión.

