Si adelantar la jubilación tiene penalización, retrasarla tiene premio, pero la forma elegida para cobrar ese incentivo puede cambiar mucho el dinero que finalmente recibe el pensionista. En la actualidad, la Seguridad Social ofrece tres tipos de incentivos para quienes retrasen su edad de jubilación.
La primera es un pago único a tanto alzado, el segundo una mejora en porcentaje de la futura pensión y luego hay una tercera opción que es un ‘sandwich mixto’, ya que combina la primera y la segunda opción. Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social especializado en pensiones, ha puesto el foco en la diferencia que existe entre cobrar una cantidad de una sola vez o aumentar la pensión durante toda la jubilación.
Muñoz ha analizado un reciente estudio publicado por Fedea sobre la jubilación demorada y en un dato que, según reconoce, le ha llamado especialmente la atención. Los cálculos de los investigadores sitúan el pago único en solo el 51,2% de media del valor actuarial del aumento vitalicio de la pensión al que sustituye. Dicho de otra forma, ambas opciones pueden parecer dos formas distintas de cobrar el mismo incentivo, pero su valor económico esperado no sería el mismo.
El pago único frente a cobrar un 4% más de pensión
La jubilación demorada permite que una persona que ya reúne las condiciones para jubilarse siga trabajando y retrase voluntariamente su retiro. La Seguridad Social compensa esa decisión y actualmente permite escoger entre un porcentaje adicional en la pensión, una cantidad a tanto alzado o una fórmula que combina ambas alternativas. La propia documentación de la Seguridad Social recoge un 4% adicional por cada año completo de demora y, desde abril de 2025, también tiene en cuenta determinados periodos superiores a seis meses a partir del segundo año.
Es precisamente al comparar el aumento permanente con el dinero cobrado de golpe cuando aparece la diferencia destacada por Muñoz. El estudio de Fedea analiza 280 perfiles distintos teniendo en cuenta factores como el sexo, la edad, los años durante los que se retrasa la jubilación y la cuantía de la pensión. Después, los resultados se relacionan con la composición observada en la Muestra Continua de Vidas Laborales de 2024.
Los investigadores obtienen una relación media de 0,512 entre el pago único y el valor actual esperado del complemento permanente. Esto significa que por cada 100 euros de valor actuarial que tendría el aumento de la pensión, el pago único equivale de media a 51,2 euros. El estudio añade otro dato que ayuda a entender el tamaño de la diferencia, ya que ninguno de los 280 perfiles analizados alcanza la equivalencia entre las dos alternativas.
Muñoz lo explica de una manera mucho más cercana para quien está haciendo números antes de jubilarse. Si el valor del incremento de la pensión fuese de 100 euros, señala, el pago único representaría aproximadamente 51 euros. No quiere decir que la Seguridad Social entregue literalmente 51 euros en lugar de 100, sino que se está comparando el dinero cobrado de una sola vez con el valor esperado de todos los aumentos de pensión que se dejarían de percibir en el futuro.
El ejemplo que pone Muñoz para ver mejor la diferencia
Para entender por qué se produce esa diferencia, Alfonso Muñoz utiliza el ejemplo de una persona que tiene derecho a una pensión de jubilación de 1.500 euros mensuales y decide continuar trabajando durante un año más. Si escoge el incremento del 4%, su pensión aumentaría 60 euros al mes y pasaría de 1.500 a 1.560 euros.
La diferencia está en que esos 60 euros adicionales no se cobran una sola vez. Al abonarse normalmente la pensión contributiva en 14 pagas, suponen 840 euros más al año y continúan formando parte de la pensión durante los años en los que se mantenga su cobro. Cuanto más tiempo viva el pensionista, mayor será la cantidad acumulada a través de ese complemento.
Pero, para comparar las dos opciones no basta con mirar cuánto ofrece la Seguridad Social en el pago único y cuánto sube la pensión cada mes. Ese aumento mensual se seguirá cobrando mientras se perciba la pensión y, con el paso de los años, las cantidades se van acumulando. El llamado valor actuarial permite precisamente calcular cuánto valen en conjunto todos esos pagos futuros, teniendo en cuenta factores como la esperanza de vida.
La duración de la jubilación ayuda también a explicar por qué el estudio encuentra una diferencia mayor entre las mujeres. Su mayor longevidad esperada aumenta el valor de un complemento que se cobra de por vida. La diferencia también aumenta entre quienes tienen pensiones más altas, según los cálculos de Fedea.
Esto ocurre porque, a medida que aumenta la pensión, el pago único no crece al mismo ritmo que el valor del complemento que se cobraría de por vida. Por ejemplo, si una pensión fuese un 50% más alta, eso no significa que la cantidad ofrecida de golpe vaya a aumentar también un 50%. De esta forma, cuanto mayor es la pensión, el pago único puede representar una parte menor de lo que valdría cobrar el aumento durante toda la jubilación.
Cobrar el dinero de golpe no significa necesariamente elegir mal
Aunque los cálculos muestran una diferencia económica entre las dos alternativas, Alfonso Muñoz insiste en que esto no significa que elegir el pago único sea necesariamente una mala decisión. Hay personas que pueden necesitar el dinero en ese momento para afrontar un gasto, ayudar a sus hijos o desarrollar algún proyecto, mientras que otras preferirán recibir una cantidad mayor en su pensión durante el resto de su vida.
Las circunstancias personales tienen mucho peso a la hora de tomar esa decisión y el propio estudio de Fedea tiene en cuenta esta limitación. La liquidez, la fiscalidad o las preferencias de cada persona pueden influir en la elección y los investigadores no conocen la salud, el patrimonio o las necesidades familiares de cada pensionista. Por ese motivo, el estudio no permite afirmar que quienes escogieron el pago único tomaran una decisión equivocada.
Para Muñoz, el dato del 51,2% sirve sobre todo para mostrar la importancia de conocer qué supone económicamente cada alternativa antes de elegir. El trabajador debe decidir si quiere recibir el incentivo de una sola vez o incorporarlo a su pensión durante los años que permanezca jubilado, teniendo además en cuenta que la modalidad escogida al solicitar la jubilación no puede modificarse posteriormente, según recoge la Seguridad Social.
Precisamente para que esa decisión pueda tomarse con más información, Fedea propone revisar el cálculo del pago único y explicar al futuro pensionista cuánto recibiría de una sola vez, cuánto aumentaría alternativamente su pensión y qué valor tendría ese incremento a lo largo de los años. También plantea indicar a partir de qué momento el dinero acumulado con el complemento vitalicio superaría la cantidad recibida inicialmente.
Este análisis llega en un momento en el que retrasar voluntariamente el retiro ha dejado de ser una opción minoritaria. Las jubilaciones demoradas representan ya el 11,8% de las nuevas altas registradas en 2026, después de que la edad a la que los trabajadores acceden realmente a la jubilación haya ido acercándose a la edad legal durante los últimos años.

