Yolanda Díaz quiere que se den ayudas directas a las empresas al considerar insuficientes los ERTE

La ministra de Trabajo y Economía Social quiere que se implante nuevas ayudas directas a las empresas.

Yolanda Díaz siempre ha defendido la puesta en marcha de los ERTE, unas ayudas que han ayudado a que muchos trabajadores mantengan su empleo a pesar de que sus empresas se hayan visto obligadas a reducir su capacidad de producción.

Sin embargo, este martes ha defendido que es necesario poner en marcha de forma inmediata ayudas directas a las empresas, ya que aunque los Expedientes de Regulación Temporal han sido un buen soporte donde apoyarse, no son suficientes para evitar que se puedan producir despidos.

O hacemos algo o van a caer muchas empresas

Así de contundente fue la ministra para hacer entender que muchas empresas sobre todo del sector de la hostelería, servicios, cultura, agencias de viaje, necesitan algo más que las ayudas de los ERTE, haciendo referencia a los costes fijos que tienen estas empresas, alquileres, impuestos, etc..

Estas ayudas siempre fueron demandadas por los empresarios en cada nueva reunión para prorrogar los ERTE, advirtiendo que si no se ponen en marcha muchos ERTE terminarían convirtiéndose en ERE, algo que ha respaldado el Consejo General de Graduados Sociales de España.

Las cifras del paro.

Las últimas cifras de paro publicadas por el SEPE reflejan como la economía española empieza a resentirse y muchas empresas se han visto obligadas a cerrar de forma definitiva, cerrando el mes de febrero con más de 4 millones de desempleados.

Díaz propondrá que estas ayudas sirvan para mantener el «grueso» de la estructura productiva y no dejar que las pequeñas empresas desaparezcan.

Además, también ha comentado la necesidad de modernizar el mercado laboral, para acercarse más al modelo europeo, haciendo hincapié en luchar contra la precariedad laboral con incentivos para la contratación indefinida y así bajar el alto porcentaje de contratos temporales que hay en España, contratos que impiden que los trabajadores tengan una estabilidad laboral.

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