La Seguridad Social ha destinado 473,3 millones de euros al pago del Ingreso Mínimo Vital (IMV) correspondiente al mes de julio. La prestación alcanza ya a 879.225 hogares en los que viven 2.682.646 personas, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
La cifra ha crecido con fuerza durante el último año. En julio hay 126.756 prestaciones activas más que hace doce meses, un aumento del 16,9%. El número de personas protegidas también ha aumentado hasta sumar 383.646 beneficiarios más que en julio de 2025, lo que supone un crecimiento del 16,7%.
La cantidad que recibe cada familia depende de su situación económica y de la composición de la unidad de convivencia. En julio, la prestación media se sitúa en 504,5 euros al mes por hogar.
Casi 7 de cada 10 hogares que cobran el IMV tienen menores
Los datos permiten ver también qué tipo de hogares están recibiendo esta protección. De los 879.225 que cobran actualmente el Ingreso Mínimo Vital, 602.620 tienen menores a cargo, cerca del 70% del total. Además, 147.491 son hogares monoparentales.
El peso de los menores es todavía más visible al observar el número de personas beneficiarias. De los casi 2,7 millones contabilizados en julio, 1.089.965 son niños y adolescentes, cerca del 41% del total. Desde que comenzó a funcionar el IMV en 2020, más de 1,6 millones de menores han estado cubiertos en algún momento por esta prestación.
También hay una presencia mayoritaria de mujeres entre quienes figuran como titulares. En julio, 598.302 titulares del IMV son mujeres, el 68% del total. Si se tiene en cuenta al conjunto de personas beneficiarias, hay 1.433.576 mujeres, que representan el 53,4%.
La edad también ayuda a dibujar el perfil de las personas protegidas. La media de los beneficiarios se sitúa en 28,6 años y baja hasta los 20,2 años cuando se excluye a quienes aparecen como titulares, un dato relacionado con el elevado número de menores y jóvenes que forman parte de estos hogares.
Las familias con hijos pueden cobrar hasta 115 euros más al mes
Junto al Ingreso Mínimo Vital, muchas familias reciben el Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI), una cantidad adicional vinculada a los hijos a cargo. En julio, 613.088 hogares recibieron este complemento, con una ayuda media de 67,3 euros por menor y de 122,8 euros por hogar.
La cantidad cambia según la edad del hijo. Por cada menor de tres años se pueden recibir 115 euros al mes. Entre los tres y los seis años son 80,5 euros mensuales, mientras que desde los seis años y hasta cumplir los 18 la cuantía se sitúa en 57,5 euros al mes.
Hay una diferencia importante respecto al IMV y es que el Complemento de Ayuda para la Infancia puede cobrarse sin recibir el Ingreso Mínimo Vital. Sus límites de renta son más amplios, de manera que puede llegar también a hogares con ingresos bajos o moderados que no cumplen las condiciones económicas para acceder al IMV. Una ayuda que suelen solicitar muchos trabajadores con hijos cuyas nóminas no superan ese umbral de renta.
Trabajar no significa necesariamente perder el Ingreso Mínimo Vital
El IMV está dirigido a hogares en situación de vulnerabilidad económica, pero eso no significa que todos sus integrantes tengan que estar necesariamente sin empleo. La prestación contempla la compatibilidad con rentas procedentes del trabajo y cuenta con incentivos para favorecer la incorporación al mercado laboral.
Empezar a trabajar o aumentar los ingresos puede influir en la prestación, ya que para determinar el derecho al IMV se tienen en cuenta los ingresos, el patrimonio y la composición de la unidad de convivencia. Esto incluye también el dinero disponible en cuentas bancarias, aunque tener ahorros no supone automáticamente perder la prestación si el hogar se mantiene dentro de los límites. Además, la situación económica no se analiza únicamente sobre la persona titular, sino sobre los recursos del hogar.
Entre las condiciones generales también se exige haber residido en España de forma legal, efectiva y continuada durante al menos el año anterior. El domicilio se acredita mediante el empadronamiento y la composición de la unidad de convivencia puede demostrarse, según cada caso, con el libro de familia, certificados del Registro Civil o datos padronales.
Para quienes se encuentran en desempleo existe además una vía que evita tener que comenzar otro procedimiento desde cero. La relación entre ambas prestaciones es cada vez más habitual y el cobro del subsidio por desempleo puede llegar a coincidir con el Ingreso Mínimo Vital. Además, quienes agotan el subsidio y no consiguen reincorporarse al mercado laboral pueden acceder al IMV sin presentar una nueva solicitud, siempre que cumplan las condiciones para recibirlo.
En estos casos, el SEPE y la Seguridad Social realizan el reconocimiento de oficio e intercambian la información necesaria. De esta forma, la persona no tiene que volver a presentar documentación que ya se encuentra en poder de la Administración.
También se han introducido medidas para facilitar el acceso de los más jóvenes. Las personas mayores de 18 años o los menores emancipados con hijos a cargo pueden solicitar la prestación si cumplen los requisitos y, para los menores de 30 años, el periodo de vida independiente exigido se ha reducido de tres a dos años.
Desde que comenzó a funcionar hace más de seis años, el Ingreso Mínimo Vital ha llegado a casi 1,3 millones de hogares y ha beneficiado a más de 3,8 millones de personas. En julio de 2026 permanecen activas 879.225 prestaciones que protegen a cerca de 2,7 millones de personas.

