La Audiencia Provincial de Bizkaia ha dictado una sentencia histórica en la que se concede una pensión compensatoria indefinida de 2.000 euros mensuales a una mujer de 60 años, quien se dedicó exclusivamente a su familia durante 21 años de matrimonio. La sentencia responde a la apelación presentada por la mujer tras un fallo previo que solo le otorgaba 1.000 euros mensuales por un año.
La mujer argumentó que abandonó su carrera profesional poco después de casarse para encargarse del hogar y criar a los dos hijos de la pareja. Además, colaboró en la empresa de su marido sin recibir ninguna remuneración ni cotizar a la Seguridad Social. Sus habilidades profesionales, completadas hace más de 30 años como auxiliar administrativa, se consideran obsoletas, lo que le dificulta reintegrarse al mercado laboral a su edad.
Respuesta del exmarido y fallo judicial
El exmarido se opuso a la apelación, argumentando que su exesposa no había mostrado suficiente interés en buscar empleo. Sin embargo, la Audiencia determinó que no existían pruebas de que la mujer hubiera desatendido oportunidades laborales. Además, concluyó que, dadas sus circunstancias, era poco probable que ella pudiera conseguir un empleo digno y estable a su edad.
También se queda el uso de la vivienda familiar
El tribunal también concedió a la mujer el uso de la vivienda familiar durante dos años, al considerar que es la parte más vulnerable económicamente. Esto se decidió en función de que la venta del inmueble no se había producido aún y de la necesidad de protección de la recurrente.
Las mujeres sacrifican su carrera profesional por la familia
Esta resolución pone en valor el sacrificio que muchas mujeres hacen al abandonar su desarrollo profesional para dedicarse a sus familias, y cómo esto afecta su capacidad de autosuficiencia tras un divorcio. Además, la sentencia reconoce la importancia de compensar las disparidades económicas resultantes de la ruptura matrimonial.
En este sentido, por ejemplo existe el complemento de la pensión por haber tenido hijos, el conocido llamado complemento por maternidad que tuvo que modificarse cuando el Tribunal Europeo entendió que esta norma era discriminatoria, ya que solo la podían solicitar las mujeres y en su sentencia dictaminó que también había que pagárselo a los hombres,
Posibilidad de recurso
La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo. Sin embargo, el fallo actual representa una clara defensa de los derechos de las personas que se ven en desventaja económica tras un matrimonio.

