El Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha confirmado la sentencia inicial que declaraba improcedente el despido disciplinario de un trabajador de Opel que fue despedido por cometer faltas muy graves y disminuir su productividad. Ahora la compañía deberá optar entre readmitir al trabajador y abonarle los salarios de tramitación o bien indemnizarlo con 100.199,14 euros.
¿Por qué Opel despidió a este trabajador?
El trabajador llevaba más de 30 años en la empresa como Operario de producción (especialista), iniciando su relación laboral en el año 1989, hasta que fue despedido en julio de 2023.
Las razones por las que Opel España decidió despedirlo con base en su código de conducta fueron las siguientes:
- Desobediencia muy grave: Se argumentó que el trabajador utilizó auriculares en su puesto de trabajo, incumpliendo normas de seguridad.
- Disminución del rendimiento: La empresa alegó una caída en su productividad en junio de 2023.
El trabajador contaba con varios antecedentes disciplinarios dentro de la empresa, incluyendo sanciones previas por llevar auriculares y amonestaciones por retrasos en su puesto. Sobre el uso de auriculares en su puesto de trabajo, el trabajador fue sancionado en 2018, siendo impugnada por el propio empleado, aunque la justicia confirmo su sanción de 3 días de empleo y sueldo.
Tras su despido, el trabajador decidió demandar a la empresa solicitando que se declarara el despido nulo, lo que significaría recuperar su puesto de trabajo y cobrar el salario dejado de percibir, pero además solicitó una indemnización adicional de 72.510 euros. Igualmente, en caso de no declararse nulo, que este fuese declarado improcedente, que es lo que ha dictaminado la justicia finalmente.
Despido improcedente
El Juzgado de lo Social número 4 de Zaragoza fue el primero en declarar su despido como improcedente, una decisión que fue impugnada por Opel y que hizo que el caso llegara al Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJAR).
El TSJAR, en su sentencia 760/2024, analizó con detalle las acusaciones de la empresa que esta indicaba en la carta de despido y las pruebas presentadas en el juicio.
Aunque quedó probado que el trabajador utilizó los auriculares en su puesto de trabajo, lo que se traduce en una desobediencia por parte del trabajador en las normas de seguridad de la empresa, la normativa interna exigía que la desobediencia conllevara un perjuicio notorio, algo que la empresa no pudo demostrar.
Sobre el bajo rendimiento que alegaba la empresa para su despido, se verificó que la productividad del trabajador bajó en 13 días, pero este bajo rendimiento no se trataba de una disminución continua ni suficientemente prolongada para justificar el máximo castigo, que es el despido.
Dado que ninguna de las causas alcanzaba el umbral necesario para una sanción tan severa, el tribunal dictaminó que el despido no estaba justificado y por consiguiente, debía ser declarado improcedente. Por ello, la empresa podría elegir entre readmitir al trabajador o bien indemnizarlo con 100.199,14 euros.
Además, el tribunal impuso a Opel el pago de 600 euros en honorarios de la abogada del trabajador y la pérdida del depósito realizado para presentar el recurso.

