Por no pagar una ensalada y una costilla de menos de 11 euros, un trabajador de Carrefour pierde su empleo

Que un trabajador pierda su empleo por menos de 11 euros puede parecer a primera vista algo desmesurado, pero la realidad es que no, sobre todo por lo ocurrido en este caso que ha llegado hasta el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) quien ha confirmado el despido disciplinario de este empleado de Carrefour.

Por una ensalada de pasta y una tira de costilla, a este empleado con más de 25 años de antigüedad en la cadena de supermercados francesa se va a la calle, como suele decirse con una mano delante y otra detrás.

Una ensalada y una costilla sin ticket

Anuncios

Los hechos que provocaron su despido ocurrieron el 4 de junio de 2024, cuando el trabajador, que llevaba en la empresa desde 1998, fue sorprendido por el personal de seguridad al dirigirse a su descanso con varios productos.

Mostró un ticket por un yogur y un café (2,01 €), pero no pudo justificar la compra de una ensalada de pasta y una tira de costilla, valoradas en 10,44 €.

Al principio intentó salir del paso diciendo que tenía el ticket “en el móvil”, pero los vigilantes comprobaron que no era cierto. Finalmente, acabó reconociendo que no los había pagado, y admitió haberlo hecho en otras ocasiones, alegando que se trataba de comida sobrante que “le preparaban” cuando iba a sobrar.

A pesar de su excusa, Carrefour fue claro y así se lo hizo notar en su carta de despido disciplinario. El trabajador había firmado la normativa interna de Carrefour, que prohíbe expresamente consumir o usar productos sin abonarlos previamente, incluso fuera del horario laboral.
También había suscrito un recordatorio en 2014 que advertía que disponer de mercancía sin pagar constituía una falta muy grave susceptible de sanción disciplinaria.

El trabajador consideró el despido una medida desproporcionada

El trabajador, tras ser despedido en junio de 2024, no lo acepto al considerar que la medida disciplinaria de Carrefour estaba siendo excesiva. Por eso presentó una demanda ante el Juzgado de lo Social nº 1 de Pontevedra alegando que el despido era improcedente por dos motivos principales:

  • Que la videovigilancia usada como prueba era ilícita, al considerar que vulneraba su derecho a la intimidad y a la protección de datos.
  • Que el despido era una sanción desproporcionada, ya que los hechos no eran lo suficientemente graves como para justificar la pérdida del empleo.

El juzgado, sin embargo, desestimó la demanda, validando el despido disciplinario y señalando que el trabajador conocía las normas internas y que su conducta rompió la confianza esencial con la empresa.

Respecto a si la prueba de vídeo fue obtenida de forma ilegal, el juez fue claro, señalando que la videovigilancia fue lícita, necesaria y proporcionada.

No conforme con la decisión, el trabajador recurrió ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), insistiendo en los mismos motivos y solicitando que el despido fuera declarado improcedente.

No es una cuestión de dinero, sino de confianza

El TSXG fue claro en su sentencia nº 4116/2025 confirmando su despido y subrayo una cuestión importante y es que no importa el valor de lo sustraído, sino la perdida de confianza entre empresa y trabajador, lo que en Derecho Laboral se conoce como transgresión de la buena fe contractual (artículo 54.2.d del Estatuto de los Trabajadores).

El tribunal recordó que la confianza es la base de cualquier relación laboral, y que el hecho de haber admitido que lo había hecho en otras ocasiones, aun conociendo la normativa interna, agravaba la falta.
Por eso, el despido no fue una sanción “desproporcionada”, sino una medida justificada y acorde a la ley. En este sentido, hay más sentencias judiciales que respaldan esta decisión de Carrefour, como el despido de un trabajador por comerse un simple trozo de queso durante su jornada o el caso del despido de un trabajador de Mercadona tras 17 años en el supermercado por no pagar dos aguacates.

Relacionado
Últimas Noticias