La impuntualidad de los trabajadores, como llegar tarde al trabajo puede ser motivo de sanciones e incluso, si es algo reiterado, de despido disciplinario. Pero, ¿qué pasaría si el trabajador llegara mucho antes de la hora a la que supuestamente tiene que iniciar su jornada? ¿Podría ser sancionado? Recientemente se ha hecho viral la noticia de una trabajadora que fue despedida por llegar temprano al trabajo, pero ¿qué hay detrás de este despido?
A primera vista, llegar temprano para ponerse a trabajar no parece motivo de sanción si lo comparamos con llegar tarde. Llegar tarde implica no estar disponible cuando comienza la jornada, mientras que llegar demasiado pronto no afecta directamente a ese deber.
Ahora bien, aquí no hablamos de llegar unos minutos antes para cambiarse o prepararse. Hablamos de llegar con mucha antelación y fichar el inicio de la jornada mucho antes del horario establecido por la empresa.
¿Pueden despedirte por llegar temprano al trabajo?
Si lo que estás pensando es entrar antes para poder salir antes, hay malas noticias: esto puede ser sancionable, aunque luego puedas justificar que has hecho tus horas. Si la empresa te ha dado instrucciones claras de que no se puede acceder antes al puesto de trabajo o de que tu horario es el que marca la organización, no puedes modificarlo por tu cuenta.
En este caso no hablaríamos de impuntualidad por llegar tarde, sino de desobediencia, que está contemplada como causa de despido disciplinario en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores.
Para que un despido por este motivo sea defendible, normalmente tiene que tratarse de una conducta reiterada y, además, es importante que la empresa haya hecho avisos previos o incluso haya sancionado antes, dejando constancia de que existían instrucciones claras.
Esto es lo que ocurrió en el caso que ha dado pie a esta pregunta. La trabajadora fue despedida por llegar todos los días entre 30 y 45 minutos antes de su hora, a pesar de que su jefe le había indicado en varias ocasiones que no lo hiciera. La justicia terminó dando la razón a la empresa al considerar que la conducta rompía la confianza y que no obedecer instrucciones claras puede ser una falta grave. Es decir, no la despiden por llegar antes al trabajo, sino por desobedecer órdenes que indicaban que no debía entrar antes a su puesto.
Además, en ese caso concreto, también se tuvo en cuenta que, del mismo modo que llegaba antes, la trabajadora se marchaba antes de su hora de salida con la excusa de que ya había cumplido sus horas.

