Con la Inteligencia Artificial muchos trabajadores han mejorado su productividad, pero algunas empresas a la vista de los ‘Agentes de IA‘ pueden llegar sustituir a trabajadores en muchas de sus tareas e incluso a todo un departamento, han echado números y al ver lo que cuesta al año un proveedor de IA frente a los costes de un trabajador se plantean el porqué pagar alguien cuando la Inteligencia Artificial me lo hace más rápido y más barato.
Puede parecer una situación alejada de la realidad, pero un trabajador junto con otros compañeros fueron despedidos con la excusa por parte de la empresa que la nueva tecnología podía hacer su trabajo en la mitad de tiempo y con un ahorro superior al 80% de su coste salarial. Sin embargo, cuando el caso terminó en los tribunales, la empresa no pudo demostrar realmente esa eficiencia y salió a la luz que la herramienta apenas se estaba utilizado.
Por ello la Justicia ha declarado el despido como improcedente y ahora la empresa tendrá que elegir entre readmitirlo o pagarle una indemnización de 12.330,56 euros, descontando la cantidad que ya había recibido.
La empresa decidió despedirlo porque un programa podía hacer su trabajo por mucho menos dinero
El caso ocurrió en una empresa especializada en el diseño y fabricación de hornos industriales en la que el trabajador llevaba trabajando desde marzo de 2021, aunque anteriormente también había tenido otros contratos con la empresa. Su salario mensual era de 2.435,42 euros, con las pagas extraordinarias incluidas.
El 31 de octubre de 2025, el trabajador recibió una carta en la que se le comunicaba que su contrato quedaba extinguido ese mismo día. No era un despido disciplinario, sino un despido objetivo en el que la empresa alegaba motivos económicos, técnicos y organizativos, relacionados con una caída de la actividad y la implantación de nuevas herramientas digitales en su departamento de ingeniería.
En aquella comunicación, la empresa explicaba que estaba atravesando una situación económica complicada y que durante 2024 había conseguido una contratación anual de 75,63 millones de euros, pero en 2025 sus nuevos contratos estaban muy por debajo de las previsiones. La compañía aseguraba que necesitaba reducir gastos para recuperar su competitividad.
Una de las medidas adoptadas había sido introducir nuevos sistemas de diseño asistido y herramientas de inteligencia artificial para automatizar parte del trabajo que hasta entonces realizaban sus empleados. El cambio afectaba especialmente a los delineantes, encargados de elaborar planos, desarrollar diseños técnicos y preparar documentación para los proyectos industriales. La empresa había comenzado a implantar una metodología denominada Model Based Definition (MBD), que permite incorporar directamente en modelos tridimensionales información que antes se trasladaba a planos y otros documentos.
La compañía aseguraba que este sistema podía reducir al menos un 75% el tiempo dedicado a elaborar determinados planos y que, a medio o corto plazo, el ahorro de tiempo podría alcanzar el 95%.
Para justificar el despido, la empresa también recurrió al ahorro económico que suponía utilizar el nuevo programa informático. Había adquirido tres licencias por 4.725 euros anuales, mientras que el salario bruto anual del trabajador ascendía a 29.871 euros, según los cálculos incluidos en la carta de despido.
La diferencia de costes llevaba a la compañía a calcular un ahorro superior al 80%, al tiempo que aseguraba que la nueva tecnología permitía realizar las mismas funciones en menos de la mitad de tiempo. Con estos argumentos, consideraba que buena parte de las tareas del delineante podían automatizarse y que ya no había suficiente trabajo para mantener su puesto.
La decisión de reducir la plantilla no afectó únicamente a este empleado, ya que la compañía también prescindió de otros tres trabajadores de la misma categoría. En total, cuatro delineantes fueron despedidos.
En la propia carta la empresa reconocía que no había cumplido con el preaviso y abonó 1.194,11 euros que se sumarian a los 6.452,85 euros de indemnización por despido objetivo. Ese mismo 31 de octubre, la empresa le propuso alcanzar un acuerdo para evitar el procedimiento judicial. Aunque mantenía los motivos técnicos y económicos de su decisión, estaba dispuesta a reconocer la improcedencia del despido y ofrecerle otros 4.194,35 euros como indemnización adicional. Pero el trabajador declinó la propuesta y llevó su caso a los tribunales.
No solo impugnó su despido también que se le reconociera una categoria superior
En la demanda presentada contra la empresa, el trabajador solicitó que se declarase nulo el despido y que se le reconociera una categoría profesional superior a la que figuraba en sus nóminas, además de reclamar las diferencias salariales correspondientes y una indemnización por daños morales. En caso de que el juzgado rechazara la nulidad, pidió que el despido fuera declarado improcedente.
La empresa aportó informes propios sobre sus resultados y la evolución de la carga de trabajo, además de documentación relacionada con la implantación del nuevo programa. También declararon varios trabajadores y responsables del departamento de ingeniería. Fue durante esas declaraciones cuando aparecieron las principales dudas sobre el funcionamiento de la tecnología. Una empleada que había recibido formación en el sistema MBD reconoció que nunca había llegado a trabajar con él.
El director de Ingeniería Mecánica explicó inicialmente que la nueva herramienta sustituía funciones de los delineantes, pero también reconoció que se habían realizado pruebas con ese programa y que posteriormente se utilizaban herramientas de inteligencia artificial.
Además, la documentación interna mostraba que, cuando la empresa comenzó a preparar los despidos el 27 de agosto de 2025, todavía estaba estudiando distintas herramientas de diseño asistido por IA. En esas comunicaciones también se hacía referencia a las características y actitudes de los trabajadores cuyos puestos se pretendía eliminar.
La Justicia declara el despido improcedente porque la empresa no demostró que la tecnología sustituyera al trabajador
El caso llegó al Tribunal de Instancia de Bilbao que en su sentencia 252/2026 (ECLI:ES:TIS:2026:2026) dio parcialmente la razón al trabajador al declarar el despido como improcedente al considerar que la empresa no había demostrado las causas que utilizó para justificar su despido.
En primer lugar, examinó las razones económicas que la empresa había alegado con los informes elaborados por ella misma y una hoja de cálculo sobre la evolución de la carga de trabajo, pero no aportó documentación contable suficiente para comprobar las pérdidas y la caída de actividad que alegaba.
Respecto a la tecnología, el juzgado tuvo en cuenta las declaraciones de los empleados, que mostraban un uso limitado de la herramienta MBD. También examinó un informe sobre el proceso de implantación fechado en junio de 2026, que no podía servir para justificar un despido realizado siete meses antes.
El tribunal tampoco consideró acreditada la reorganización del departamento que la compañía relacionaba con la introducción de estos sistemas. Para justificar un despido por causas técnicas u organizativas, la empresa debía demostrar que los cambios habían reducido realmente la necesidad de mantener el puesto de trabajo. Al no quedar probadas las razones económicas, productivas, técnicas ni organizativas, el juzgado declaró improcedente la extinción del contrato.
Por ello, declaro el despido como improcodente dando a la empresa a legir en el plazo de cinco días entre readmitir al delineante o indemnizarlo con 12.330,56 euros. Como el trabajador ya había cobrado 6.452,85 euros cuando fue despedido, si la compañía elige la indemnización deberá abonarle otros 5.877,71 euros. Si opta por readmitirlo, tendrá que pagarle los salarios de tramitación de percibir desde el 31 de octubre de 2025 hasta la notificación de la sentencia.
El juzgado, sin embargo, rechazó que el despido fuera nulo por vulneración de derechos fundamentales. Tampoco aceptó reconocer al trabajador una categoría profesional superior ni las diferencias salariales que reclamaba, al considerar que no había demostrado realizar habitualmente las funciones de proyectista.

